domingo, 15 de septiembre de 2013

LIBROS QUE HE LEIDO: LA SOLEDAD DEL MANAGER (Manuel Vázquez Montalbán)



EL AUTOR

Manuel Vázquez Montalbán (Barcelona, España, 27 de julio de 1939 - Bangkok, Tailandia, 18 de octubre de 2003) fue un escritor español conocido sobre todo por sus novelas protagonizadas por el detective Pepe Carvalho.

Personalidad casi inabarcable, se definió a sí mismo como "periodista, novelista, poeta, ensayista, antólogo, prologuista, humorista, crítico, gastrónomo, culé y prolífico en general", campos todos en los que destacó.

Hijo único de una modista y de un militante del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), no conoció a su padre hasta los 5 años, después de que éste saliera de la cárcel. Él mismo militaría más tarde en ese partido, tras su paso por el Frente de Liberación Popular (FELIPE) ingresaría en 1961 en el PSUC y llegaría a ser miembro de su Comité Central, así como también en Iniciativa per Catalunya (ICV).

Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona y Periodismo en la Escuela de Periodismo de Barcelona.

En 1962  un consejo de guerra lo condenó a tres años de prisión por sus actividades políticas, y fue en la cárcel de Lérida donde escribió su primer libro, el ensayo Informe sobre la información.

Después de su estancia en prisión, comienza su carrera periodística en la revista Triunfo bajo el seudónimo Sixto Cámara. Colabora en diversas publicaciones como Siglo XX, Tele/Xprés, Por Favor y más tarde en El País e Interviú, en los que escribió hasta su muerte.



En 1966 nació su único hijo, Daniel Vázquez Sallés, que se convertiría también en escritor y le daría dos nietos: Daniel y Marc. A su esposa, la historiadora Anna Sallés, la había conocido en la universidad.

En 1967 publicó su primer poemario, Una educación sentimental, seguido en 1969 por Movimientos sin éxito. Ese mismo año aparece la novela Recordando a Dardé, acompañada por una serie de relatos; se trata de su primera incursión en la narrativa. En 1972 publicó la primera novela en la que el protagonista es el detective privado Pepe Carvalho, su personaje más popular, titulada Yo maté a Kennedy.

En 1995 recibió Premio Nacional de las Letras Españolas en reconocimiento a toda su obra.

Vázquez Montalbán murió el 18 de octubre de 2003 debido a un paro cardíaco en el aeropuerto de Bangkok, la capital de Tailandia. Tenía 64 años.

El 3 de febrero de 2009 se inauguró en Barcelona la plaza Manuel Vázquez Montalbán, situada entre la calle de Sant Rafael y la Rambla del Raval, cerca de donde nació el escritor.

EL LIBRO

Un hombre aparece muerto con unas bragas de mujer en el bolsillo. La viuda encarga la investigación del caso a un «huelebraguetas» gallego, un detective privado de complejo pasado. Lo que parecía ser un ajuste de cuentas sexual se convierte en un ajuste de cuentas político que tiene como fondo la sociedad española a medio camino entre la muerte de Franco y el intento de consolidación democrática. Carvalho trata de compensar sus angustias e inhibiciones guisando un salmis de pato a las dos de la madrugada o haciendo el amor con la pasividad de un animal caliente pero escéptico



IMPRESION PERSONAL

Ambientada en la Transición, en medio de agitaciones, manifestaciones y cargas policiales, el caso le sirve a Manuel Vázquez Montalbán para darnos su crítica visión de este periodo de la historia de España, que no fue tan limpia como nos quieren hacer creer, de los hombres en la sombra, de los jóvenes militantes de izquierda que poco a poco se fueron posicionando en ámbitos de poder político o económico, de la corrupción y de la influencia y el poder de las multinacionales. Una visión que se vuelve profética leída 35 años después de su publicación y 10 años después de su muerte, que capta la atención del lector y la conserva a lo largo de todas sus páginas.

Es La soledad del manager (1977) una novela policiaca corta pero escrita de forma deliciosa, casi poética, por un Manuel Vázquez Montalbán que disecciona con maestría una época histórica especialmente interesante, la llamada Transición a la democracia en España. Y lo hace con los ojos del detective privado, antes agente de la CIA, Pepe Carvalho, un trasunto digno del Marlowe de Raymond Chandler. Acompañado de secundarios muy principales como su ayudante (y cocinero) Biscuter, de su "novia" Charo, una prostituta con mucho encanto, o su limpiabotas habitual, Bromuro (obsesionado con la idea de que en el agua y en el pan nos echan bromuro para dejarnos atontados), Carvalho describe con ojo crítico la convulsa situación política y social de una Barcelona que empieza a despertarse del letargo franquista y a adaptarse poco a poco, con temor y precaución, a los nuevos aires de democracia tímida y frágil.

Estamos en 1977 (un año en el que "un perro se había muerto de tristeza en el Japón porque su dueño no había vuelto a casa"), Carvalho recibe el encargo de una joven viuda de investigar la muerte de su marido, Antonio Jaumá, manager de una empresa multinacional con muchos intereses económicos y políticos ocultos, el investigador deberá conocer a fondo, a través de los viejos amigos del fallecido, el ambiente de una oligarquía económica que se prepara para seguir mandando en la nueva situación política, son los que ganaron dinero en la corrupta dictadura franquista, y quieren, con la democracia, continuar con su liderazgo social y enriquecimiento material. Aunque alguno de los amigos de Jaumá, como Núñez, tenga un ideario izquierdista, y no comulgue con las maniobras de la burguesía industrial catalana para perpetuar su preponderancia económica y social, lo cierto es que Carvalho observa desencantado cómo la oligarquía económica, antes franquista, ahora democrática porque toca, juega al juego del miedo a la extrema derecha (se mencionan los asesinatos a los abogados laboralistas) y a la extrema izquierda (las continuas manifestaciones de izquierdistas en las Ramblas, el GRAPO y la ETA) para perpetuarse en el poder con una nueva etiqueta, el "centro derecha". Lo cuenta Montalbán en 1977 y en ese contexto concreto, pero no me digan que esta acertada disección de la realidad no es aplicable en la situación económica actual: Biscuter pregunta qué quiere decir Carvalho con "desestabilizar" y éste aclara: "Creas la sensación de que el poder no controla la situación y de que el sistema político no sirve para garantizar el orden... Casi siempre en favor del propio poder, que así obtiene coartadas y cheques en blanco para hacer lo que le pasa por los cojones y como le pasa por los cojones".
 
Rio Tordera, provincia de Barcelona
 
 
Comenzando por el entorno de las juventudes políticas de izquierda de Jaumá, Carvalho va adentrándose en las diferentes transformaciones de las ideologías para adecuarse a la conveniencia del poder, “es una ley inexorable. Toda clase dominante tiende a perpetuar su poder reproduciendo otra clase dominante, sea por la vía de la herencia económica, sea por la vía de la adaptación política o del poder cultural”, y así llegar, a través de chulos de putas honrados y menos, alemanes en peligro por su integridad, intelectuales y empresarios progresistas con visión de futuro, putas chamuscadas, notarios de primera generación, y viudas compradas, transcurre una trama perfectamente estudiada, no exenta de amargas conclusiones. Pero algo que agradecemos a Vázquez Montalbán es su compromiso con la memoria, y a la vez con el género.
 
Mucho me recuerda Carvalho al Philip Marlowe de Chandler, porque no deja de ser otro detective pesimista y cínico, crítico con la sociedad corrupta, con un punto de idealismo. Incluso Carvalho llega a plantearse a quién imitar, a Bogart interpretando al Marlowe de Chandler, a Alan Ladd en los personajes de Hammet (como el detective Sam Spade). Aunque Carvalho tiene unos rasgos que le hacen tener una personalidad muy propia (y que Camilleri homenajea constantemente con las novelas protagonizadas por el comisario Montalbano): es un amante fiel de la buena cocina (y abundante: "Cuando Gracián escribió que "...lo bueno, si breve dos veces bueno" no pensaba en la comida o bien se trataba de uno de esos mugrientos intelectuales de mierda capaces de alimentarse de sopas de letras..."), disfrutando de su pericia en los fogones, solo o acompañado de su vecino, o saboreando buenos platos en restaurantes escogidos. Sus menús no son precisamente minimalistas, y para muestra un botón: "Una tortilla de ajos tiernos para empezar, un plato de "múrgulas" con vientre de cerdo para continuar y finalmente un bacallà a la llauna previo a un plato de frambuesas". Eso es comer bien. Los momentos relacionados con la cocina le permiten un alto en el camino muy saludable, para relajarse, reflexionar o conversar.
 
Un hombre que siempre enciende la chimenea de su casa de Vallvidrera, tanto en invierno como en verano, utilizando libros de su selecta biblioteca, sobre todo aquellos que son "trascendentales" para la literatura ("Buscó La crítica de la razón dialéctica de Lefevbre, Así se templó el acero de Ostrovski y Ensayos sobre Heine de Sacristán"). El propio Carvalho lo justifica así: "Suelo encender la chimenea con libros trascendentales. Cuanto más pretensión de trascendentalidad, más culpabilidad. Seguro que han conseguido engañar a alguien". Montalbán te adereza el relato no solo con humor negro sino con un humor de sal gorda para deleite del lector, como cuando Carvalho le dice a Biscuter que se busque novia, se vaya de putas o se haga una paja para quitarse esa tristeza. Entonces, Biscuter, ni corto ni perezoso, responde: "Novia, qué dice usted, pues no me propone nada. Y las putas me dan risa. Cuando me dicen: Anda, calvito, tráeme la minina que te la voy a lavar, me entra una risa. Y pajas, qué me dice. Es que no paro. Con una mano, con la otra. Incluso aplico el sistema de la mano dormida. Me tumbo en la cama sobre una de mis manos hasta que se me corta la circulación de la sangre y me queda morcillona. Entonces no parece mi mano, sino otra cosa, y me hago la paja".
 
Salmis de pato, elaboradísima receta que Carvalho cocina en éste relato
 
 
Un ex agente de la CIA que es un ferviente antifranquista desde el comunismo ya no tan militante, que pertenece no a la célula de detectives privados del partido comunista, sino "a la célula de gastrónomos". Un charnego integrado en Cataluña, aunque no de los charnegos que odia el contable Alemany, "los verdaderos charnegos son algunos catalanes. Como Samaranch, Porta y otros botiflers que han hecho el caldo gordo al franquismo".
 
Y como colofón, esta reflexión sobre la cultura a cargo de Carvalho-Montalbán: "Yo saco el mechero [cuando oigo la palabra cultura]. La cultura es guisar con salsas o sin salsas, vivir como un mortal o como un inmortal, prestar a la mujer propia o conseguir la de los demás, es decir, cultura francesa o inglesa, española o americana, esquimal o italiana. Lo que usted llama cultura es ortopedia verbal o letrista".
 
Como siempre, un deleite leer a Vázquez Montalbán.

ACTUALMENTE LEYENDO:  EL MATEMATICO DEL REY  (Juan Carlos Arce)

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