lunes, 26 de agosto de 2013

LIBROS QUE HE LEIDO: EL ALQUIMISTA IMPACIENTE (Lorenzo Silva)



EL AUTOR

Lorenzo Manuel Silva Amador nació el 7 de junio de 1966 en un edificio hoy demolido del antiguo hospital militar Gómez Ulla, en el barrio de Carabanchel de Madrid.
Estudió Derecho en la Universidad Complutense y ejerció  como abogado, tras pasar un año como auditor de cuentas y otros dos como asesor fiscal en una firma multinacional, pero a finales de los noventa decidió  colgar la toga y dedicarse de lleno a la literatura.
 
 
Lorenzo Silva es hijo y nieto de militares. Ambas circunstancias permiten suponer que su conocimiento interno del funcionamiento de la Benemérita será bastante más amplio que el de la mayoría de los lectores.



Desde que iniciara su dedicación a la literatura,  ha cultivado diferentes géneros:


Novela:

La flaqueza del bolchevique (finalista del Premio Nadal 1997).
Noviembre sin violetas.
La sustancia interior.
El urinario.
El ángel oculto.
El nombre de los nuestros.
Carta blanca (Premio Primavera 2004)
Niños feroces.
Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia.
El cazador del desierto.
La lluvia de París.
 

Y, por supuesto, la serie de novela policíaca protagonizada por los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro:


El lejano país de los estanques, 1998 (Premio Ojo Crítico 1998).
El alquimista impaciente, 2000 (Premio Nadal 2000).
La niebla y la doncella,2002
Nadie vale más que otro, 2004
La reina sin espejo 2005.
La estrategia del agua, 2010
La marca del meridiano, 2012. (Premio Planeta 2012)

Relatos:
El déspota adolescente.

Libro de viajes:
Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos.

Libro-reportaje:
Al final, la guerra, junto a Luis Miguel Francisco

Ensayo:
El Derecho en la obra de Kafka.
Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil (Premio Algaba de Ensayo).

Su obra ha sido traducida al ruso, francés, alemán, italiano, griego, catalán y portugués.

Como guionista de cine, ha escrito junto a Manuel Martín Cuenca la adaptación a la gran pantalla de la novela La flaqueza del bolchevique.

EL LIBRO

Un cadáver desnudo, sin rastros de violencia, aparece atado a una cama en un motel de carretera. ¿Se trata o no de un crimen? El sargento Bevilacqua, atípico investigador criminal de la Guardia Civil, y su ayudante, la guardia Chamorro, reciben la orden de resolver el enigma.
 
La investigación que sigue no es una mera pesquisa policial. El sargento y su ayudante deberán llegar al lado oscuro e inconfesable de la víctima, a su sorprendente vida secreta, así como a las personas que la rodeaban, en su familia, en la central nuclear donde trabajaba. Y desentrañar un cada vez más complejo entramado de dinero e intereses que los llevará a varias ciudades. Pero la clave, como en la alquimia, está en la paciencia; la que necesitarán los investigadores y también la que les faltó, de uno u otro modo, a los personajes con los que se tropiezan en su búsqueda.
 
Una novela de corte policíaco que es mucho más que un relato de intriga, y en la que descubrir a la víctima es casi más importante que descubrir a su asesino. Como en los libros de Chandler y Hammett, no se trata de resolver un crimen como quien resuelve un acertijo, sino que hay que sumergirse en las circunstancias y personajes que rodean la muerte, en su trasfondo social.
 
 
 
IMPRESION PERSONAL
 
La novela resulta especialmente interesante por cuanto se asume a sí misma ya como parte de un ciclo. Si en la anterior historia de Bevilacqua y Chamorro parecía que los dos guardias civiles eran los instrumentos de una historia, aquí se consolidan como personajes de una serie. Se nos detallan sus manías, se refuerza el análisis de su personalidad con detalles ya apuntados en El lejano país de los estanques, se da forma definitiva a la tensión sexual, refrescantemente directa e inocente, entre el veterano y curtido Bevilacqua y la joven y discreta Chamorro, obligados a dormir juntos en la misma habituación para tormento del primero.  Además, cuaja aquí por completo la voz de Bevilacqua como narrador. Irónico pero nunca cínico, siempre salido aunque armado de contención para disimularlo parcialmente, con la franqueza brutota de un guardia civil tradicional tamizada por una educación bien distinta, Bevilacqua es un personaje muy redondo, y un narrador con verdadera personalidad. La forma en la que Silva le hace admitir tácitamente sus debilidades y le permite sobreponerse a ellas es verdaderamente magistral.
 
Una novela  bien construida en la que el autor ha sabido crear una trama muy compleja,  con un argumento muy bien desarrollado, en el que ha creado unas  situaciones fuertes pero a las que ha logrado darles el punto de credibilidad de una forma natural, con un lenguaje claro y directo.  Una novela que engancha desde el principio al final.

De esta novela se ha hecho una película que fue dirigida por Patricia Ferreira y protagonizada por Ingrid Rubio, Roberto Enríquez, chete Lera y Adriana Ozores, entre otros.
 
Fotograma de la película realizada a partir de la novela, donde se ve a la pareja protagonista, representada por los actores Roberto Enriquez e Ingrid Rubio
 
 
Los protagonistas de El alquimista impaciente son dos guardias civiles, el sargento Rubén Bevilacqua y su ayudante, la guardia Virginia Chamorro. No son dos personajes desconocidos para los lectores, pues hicieron su aparición en El lejano país de los estanques, novela en la que se narra la investigación de un asesinato en la isla de Mallorca. En esta ocasión, los dos agentes, destinados en Madrid, en los servicios centrales de la Guardia Civil, se ocupan de identificar al responsable de la muerte de un ingeniero de una central nuclear cercana a la capital de España (el autor no da más precisiones, pero a tenor de los escenarios en que transcurre la acción, podemos aventurar que se trata de la central de Trillo, en Guadalajara).
 
El hecho de que una novela policíaca esté protagonizada por una pareja de investigadores no es un rasgo especialmente original dentro del código de este género narrativo, tanto en su vertiente literaria como en la cinematográfica. De hecho, podríamos decir que constituye casi un tópico (recordemos el conocido ejemplo de Sherlock Holmes y el doctor Watson, de los relatos de Conan Doyle, o, por no salirnos del ámbito español, el caso del detective Carvalho y su ayudante Biscúter, de Vázquez Montalbán). Lo que ya no es tan común en la literatura es que la pareja de investigadores sean un hombre y una mujer, lo cual añade al interés derivado de la intriga una cierta tensión que contribuye a la eficacia del relato y a captar la atención de los lectores. Hay que destacar, en cualquier caso, que esta tensión sexual es muy leve, apenas sugerida, y siempre de forma muy elegante. No puedo asegurar si este planteamiento será o no deliberado, pero cabe considerarlo como una estrategia narrativa e incluso comercial; me arriesgaría a decir que Lorenzo Silva lo hace así para “ponernos los dientes largos”; estoy seguro de que veremos alguna escena más explícita de la convivencia entre Bevilacqua y Chamorro en novelas posteriores de la serie (el autor ha declarado en alguna entrevista, y lo repite en su web, que ésta no será la última).

La presentación del sargento y la guardia es escueta y funcional, y la narración apenas se demora en la descripción de las características físicas de los personajes. La ausencia de referentes “visuales” tal vez se deba al hecho de que la historia está contada en primera persona (el narrador-protagonista es el propio sargento), circunstancia que haría poco verosímil la presencia de autorretratos explícitos. La mayor parte de las escasas prosopografías de la novela corresponden a la guardia Chamorro, mujer reservada, sensata y de carácter firme, con un interesante toque feminista, virtudes que acompañan a un aspecto físico algo anguloso y hasta rudo, pero muy atractivo. Esta última cualidad se pone de manifiesto en un par de episodios (el primero tiene lugar en los ambientes de diversión de la Costa del Sol; el segundo, en un selecto restaurante madrileño), en los que la guardia se maquilla y se viste con ropas elegantes para acceder a ambientes que, de otro modo, estarían vedados a su investigación. La belleza de Chamorro supera así el valor puramente decorativo y se convierte en un elemento funcional de la trama, tal como ya ocurría en El lejano país de los estanques (en aquella ocasión, con playas nudistas incluidas). El sex-appeal del personaje no es ajeno a los tópicos del género (se me ocurren ahora los ejemplos de Los ángeles de Charlie, en mujeres, y del infatigable James Bond, en hombres) y es probable que el autor sea consciente de ello, porque no abusa de la capacidad seductora del personaje e incluso se permite alguna deliberada hipérbole al respecto (por ejemplo, en el episodio en el que la madame de un muy selecto servicio de señoritas de compañía sugiere a Chamorro que puede encontrar trabajo en su gremio si se decide a abandonar la Benemérita).

El personaje de Chamorro se define básicamente a partir de la mirada de su superior, quien a menudo realiza observaciones, reflexiones o juicios, casi siempre admirativos, sobre el comportamiento, las capacidades y las actitudes de su subordinada. Tal enfoque no carece de interés para el lector, porque amplía la perspectiva narrativa y da mayor profundidad al retrato psicológico del sargento. Ahora bien, en mi opinión este tratamiento no es del todo convincente, porque da como resultado un personaje limitado, pobre, menos “jugoso” de lo que prometía (y menos todavía para alguien que haya leído El lejano país de los estanques, novela en la que Chamorro destacaba con mayor fuerza y brío). En más de una ocasión, el personaje de Chamorro resulta demasiado desdibujado, y sufre un claro desequilibrio con respecto a su jefe, a cuyo lado parece más comparsa o figurante que verdadera co-protagonista.

Mucha mayor entidad y una imagen más certera y perdurable consigue el personaje protagonista, el sargento Rubén Bevilacqua, pues no en vano toda la trama se presenta a través de sus observaciones y de su testimonio. Digamos en primer lugar que estamos ante un investigador atípico, y que su singularidad comienza por su insólito apellido, el cual da lugar a innumerables confusiones, alguna de ellas de indudable comicidad. Desde luego, el lector que firma esta reseña no estaba acostumbrado a tratar con agentes de la autoridad como el que ahora nos ocupa: culto, licenciado en Psicología, poco o nada militarista, escéptico con la disciplina y la autoridad, y de talante civilizado, democrático y aun progresista. Sería injusto afirmar que es inverosímil acumular tantas cualidades en un sargento de la Guardia Civil, pero no que en algunas ocasiones pueda parecerle al lector un personaje excesivamente idealizado. Admito, no obstante, que este escrúpulo tiene que ver más con el posible referente del personaje (es decir, los guardias civiles reales), que con la recreación que de ellos lleva a cabo el autor, la cual, por otra parte, se halla en la mejor tradición del género. En efecto, Bevilacqua corresponde al modelo del investigador “cerebral” tantas veces inmortalizado en las novelas policíacas. Sus métodos se basan en la observación, la deducción, la tenacidad, el trabajo en equipo y el conocimiento de las turbias motivaciones del espíritu humano. De su labor queda casi totalmente excluida la violencia (excepto en una escena, hacia el final de la novela), aunque no las técnicas de intimidación que supongo forman parte inevitable de los interrogatorios policiales; incluso en la aplicación de éstas, el lector se identifica con el proceder del agente, pues sólo las utiliza sobre criminales indeseables o plutócratas corruptos.

Central nuclear de Trillo (Guadalajara), en la que se inspira la novela


Antes hemos invocado a Conan Doyle, pero habría que destacar que el protagonista de la novela de Lorenzo Silva está más cerca de los héroes de la novela “negra” contemporánea (de Hammett y Chandler para acá), que del modelo de los detectives del relato policial clásico (Sherlock Holmes, el padre Brown, Hércules Poirot). El hecho de que Bevilacqua sea un agente de una organización sometida a la disciplina militar no significa que también se trate de un policía complaciente y servil con la autoridad establecida, de un robot incapaz de la menor independencia de criterio; muy al contrario, su inteligencia, su experiencia y el consiguiente conocimiento de las formas más oscuras de ejercicio del poder económico y político (cuya eficacia y amplitud corruptora ya comprobamos en El lejano país de los estanques) le proporcionan esa capacidad de distanciamiento, ese talante escéptico y a veces sarcástico, típico de los héroes de la novela policíaca moderna.

A través de los ojos de Bevilacqua y de los vericuetos de la investigación criminal que protagoniza, el lector no sólo descubre la identidad de los criminales —condición sine qua non de toda novela del género—, sino que también tiene la oportunidad de entrar en los infiernos de la droga y la prostitución, asistir a sucios manejos empresariales y conocer las estrategias de los grupos de presión económicos y mediáticos. Con todo ello Lorenzo Silva dibuja un certero y ácido retrato de nuestra sociedad actual, dominada por el culto al dinero y al poder que éste proporciona. No es, en cualquier caso, un retrato tan amargo como pudiera parecer, ya que frente a la corrupción, la ambición desmedida, los vicios inconfesables o el señoritismo más repulsivo se alza la perspectiva del propio autor, quien no ha dudado en convertir a algunos personajes —no sólo Bevilacqua y Chamorro, sino otros inolvidables secundarios, como el joven y desbordado juez que instruye el caso, el eficaz comandante Pereira y los demás agentes de la Guardia Civil que aparecen a lo largo de la trama— en verdaderos adalides de la honestidad, la dignidad profesional y hasta el civismo. Quizás sea este el aspecto donde los militares de Lorenzo Silva resultan más prototípicos y tal vez increíbles o incluso incómodos para ciertos lectores. No obstante, no deja de ser refrescante la mirada que nos propone el autor madrileño, una mirada esperanzada y positiva, capaz de afirmar, entre tanta imagen de individualismo nihilista como pulula por la novela española contemporánea, la importancia de ciertas virtudes —el sentido del deber, el valor del trabajo bien hecho, la capacidad de afecto y compasión por las víctimas— encarnadas por hombres y mujeres entregados al servicio de sus conciudadanos.
 
 
 
 
 
 

LIBROS QUE HE LEIDO: EL INQUISIDOR (Patricio Sturlese)



EL AUTOR

Patricio Sturlese nació en Buenos Aires en 1973. Hijo de inmigrante genovés, en la actualidad cursa estudios académicos en el teologado del colegio Máximo de San Miguel, Argentina, y lleva a cabo labores de investigación de historia eclesiástica y de sectas. Paralelamente, a partir de 2005 asumió la dirección de Cultura de la Sociedad Italiana del partido de San Miguel, sede consular de Italia en esta ciudad. El inquisidor, su primera novela, ha sido y sigue siendo un éxito de ventas en España y América Latina, y ha sido traducida al italiano, alemán, ruso, polaco y rumano.



EL LIBRO

Génova, 1597. Angelo DeGrasso, Inquisidor General de Liguria, interroga en los sótanos de su abadía al brujo veneciano Eros Gianmaria mediante salvajes tormentos, en busca de una confesión. El papa Clemente VIII en persona le ha encargado una importante misión y no descansará hasta cumplirla: rastrear la última copia todavía existente del libro prohibido más buscado en tierras cristianas: el Necronomicón.

Hombre implacable y de profunda fe, dotado de aguda inteligencia y poder deductivo, el inquisidor DeGrasso es conocido por su crueldad a la hora de tratar con los herejes y su obediencia ciega al Santo Oficio de Roma, pero pronto se ve enfrentado a un destino escabroso. La aparición de una jovencita llamada Rafaella es solo el comienzo de un intrincado laberinto de misterios. Detrás del libro prohibido y una cofradía satánica se embarcará hasta el Nuevo Mundo donde hallará lo inesperado. Deberá librar una batalla terminal, no sólo contra la herejía y los enemigos de la Iglesia Católica, sino contra sí mismo, las tentaciones, y sus propios hermanos de fe. Una historia apasionante que transcurre entre hogueras y castillos, rodeada de aquelarres y escandalosos romances en el turbulento final del siglo XVI

IMPRESION PERSONAL

Entretenida y trepidante novela, la segunda que publica Patricio Sturlese. El tema principal, dentro de la Santa inquisición es, El Necronomicón. Una peligrosa mezcla de ingredientes que hacen que esta novela traiga un poco de "aire fresco" al manido tema de la inquisición.



Narrado en primera persona, se puede encontrar una descripción bastante completa de lo que fue esta temible organización. Al comienzo del libro, nos explica algunas de las actividades diarias de un inquisidor: el ejercicio de su función, las formas de tortura y el sustento religioso para utilizarlas. Cabe destacar que el Inquisidor creía en su obra como un soldado de Dios y no tenía la más mínima duda de que sus actos no eran pecaminosos. Además; nos muestra la Inquisición como un arma de doble filo: por un lado era un mecanismo para perseguir la “herejía” de aquella época y por otro lado; era un medio con fines políticos eclesiásticos cuyo objetivo era alcanzar el máximo poder sobre los demás. En esta lucha, precisamente, se sitúa el protagonista del libro: Angelo De Grasso, inquisidor general de Liguria, que será utilizado por unos y otros, descubriendo su verdadero origen, dejando entrar el amor en su vida y mostrándose como el “menos malo” de los malos.

Una lucha entre Inquisidores, masones y brujos por hacerse con la información que puede proporcionar el contenido del El Necronomicón y así obtener el poder que cada uno ansía para su causa. El libro comienza de forma muy rápida, con un despliegue de personajes que irán cobrando más o menos importancia en la trama, pero de los que no se puede olvidar el lector, pues el autor, ha sabido conjugar sus papeles para acrecentar el misterio, mantener la intriga y multiplicar los cambiantes vericuetos por los que irá conduciendo el desarrollo de la novela.

Catedral de San Lorenzo (Genova)


Procesos inquisidores, interrogatorios, detalladas torturas, amores prohibidos, traiciones, intriga y mentiras. Todos estos componentes dentro de la política eclesiástica son la fórmula para que esta novela, imprima un vertiginoso ritmo a su lectura desde la primera página hasta su final.
Sturlese se mueve con desenfado en escenarios de fines del siglo XVI en Europa; recorre sitios históricos ya olvidados y nombra cosas de las cuales el tiempo ha dejado sólo la sombra de las palabras que las designaban. No es una novela pesada pues se mueve con la velocidad de un thriller sacro que cuenta la historia del Inquisidor General de Liguria en busca de un libro maldito, el Necronomicon, cuyo paradero conoce un hereje preso en las mazmorras del santo tribunal. La historia se adensa con referencias a brujerías, hechizos, suplicios, ejecuciones y sociedades secretas que se mueven a la sombra en pos del libro maldito. El Necronomicon es un libro ficticio creado por la imaginación de H.P. Lovecraft; significa en griego el Libro de las leyes de los muertos; Lovecraft lo atribuye a un sabio árabe y remonta la quema de los ejemplares del libro maldito al siglo XIII. Sin embargo, para Sturlese ha quedado una copia, que es el cuerpo del delito de su novela.

Mucha mezcla de elementos esotéricos y religiosos, y poco desarrollo para una novela de casi 500  páginas.

ACTUALMENTE LEYENDO:  EL ALQUIMISTA IMPACIENTE  (Lorenzo Silva)

miércoles, 21 de agosto de 2013

LIBROS QUE HE LEIDO: EL HOMBRE QUE AMABA A LOS PERROS (Leonardo Padura)



EL AUTOR

Leonardo Padura Fuentes (La Habana, 1955) es un novelista y periodista cubano, conocido especialmente por sus novelas policiacas del detective Mario Conde. El Gobierno de España concedió en 2011 la ciudadanía de ese país a Padura, quien sigue viviendo en Cuba.

Nacido en el barrio de Mantilla, hizo sus estudios preuniversitarios en el de La Víbora, de donde es su esposa Lucía; naturalmente, estas zonas de La Habana, muy ligadas espiritualmente a Padura, se verán reflejadas más tarde en sus novelas. Padura estudió Literatura Latinoamericana en la Universidad de la Habana y comenzó su carrera como periodista en 1980 en la revista literaria El Caimán Barbudo; también escribía para el periódico Juventud Rebelde. Más tarde se dio a conocer como ensayista y escritor de guiones audiovisuales y novelista.



Su primera novela —Fiebre de caballos—, básicamente una historia de amor, la escribió entre 1983 y 1984. Pasó los 6 años siguientes escribiendo largos reportajes sobre hechos culturales e históricos, que, como él mismo relata, le permitían tratar esos temas literariamente.  En aquel tiempo empezó a escribir su primera novela con el detective Mario Conde y, mientras lo hacía, se dio cuenta "que esos años que había trabajado como periodista, habían sido fundamentales" en su "desarrollo como escritor". "Primero, porque me habían dado una experiencia y una vivencia que no tenía, y segundo, porque estilísticamente yo había cambiado absolutamente con respecto a mi primera novela", explica Padura en una entrevista a Havana-Cultura.

Las policiacas de Padura tienen también elementos de crítica a la sociedad cubana. Al respecto, el escritor ha dicho: "Aprendí de Hammett, Chandler, Vázquez Montalbán y Sciascia que es posible una novela policial que tenga una relación real con el ambiente del país, que denuncie o toque realidades concretas y no sólo imaginarias".

Su personaje Conde —desordenado, frecuentemente borracho, descontento y desencantado, "que arrastra una melancolía", según el mismo Padura— es un policía que hubiera querido ser escritor y que siente solidaridad por los escritores, locos y borrachos. Las novelas con este teniente han tenido gran éxito internacional, han sido traducidas a varios idiomas y han obtenido prestigiosos premios. Conde, señala el escritor en la citada entrevista, refleja las "vicisitudes materiales y espirituales" que ha tenido que vivir su generación. "No es que sea mi alter ego, pero sí ha sido la manera que yo he tenido de interpretar y reflejar la realidad cubana", confiesa.

Conde, en realidad, "no podía ni quería ser policía" y en Paisaje de otoño (1998) deja la institución y cuando reaparece en Adiós Hemingway (2001) está ya dedicado a la compraventa de libros viejos.

Tiene también novelas en las que no figura Conde, como El hombre que amaba a los perros (2009), donde las críticas a la sociedad cubana alcanza sus cotas más altas.

Padura ha escrito también guiones cinematográficos, tanto para documentales como para películas de argumento.

Vive en el barrio de Mantilla, el mismo en el que nació. Al preguntarle por qué no puede dejar La Habana, el ambiente de su historia, ha dicho: “Soy una persona conversadora. La Habana es un lugar donde se puede siempre tener una conversación con un extranjero en una parada de guaguas”.

EL LIBRO

Se trata de una novela extraordinaria tanto en el sentido artístico como por ser síntoma de las reflexiones abiertas en la isla sobre el futuro de la revolución cubana. “El hombre que amaba a los perros”, novela del reconocido escritor cubano Leonardo Padura, relata tres historias (en realidad tres novelas en una) que se entrelazan de forma dramática y trágica.

La historia de Iván, un cubano cuyas pretensiones literarias e ideales revolucionarios se ven frustrados por la burocracia, el totalitarismo, la crisis económica que azotó la isla en la década de los 90s- tras la caída del stalinismo-, y una ortodoxia dogmática y sin vida que ahoga toda iniciativa y sume a Iván en el abismo de la depresión y el desencanto.

Trotsky y su esposa Natalia Sedova, con la pintora mexicana Frida Kahlo


Iván conoce en la playa a un misterioso hombre que, a con pretexto del amor por los perros que ambos comparten, le relata la criminal vida de Ramón Mercader del Río –desde su cooptación por el stalinismo, su relación edípica con su madre (Caridad Mercader), su vida gris tras el asesinato de Trotsky y sus días finales en la Cuba postrevolucionaria-, la vida de un hombre que es despersonalizado, fanatizado y convertido en una máquina sin nombre, sin pasado, al servicio del sátrapa Stalin. La novela también relata la lucha de Trotsky en contra del stalinismo desde su destierro en Turquía, su paso por Francia y Noruega su estancia en México y su brutal asesinato.
Las tres historias se enlazan tanto por su trágico final como por el amor por los perros que une a los tres personajes. Con una tención dramática excepcional se relata la exterminación por la brutal por la noria stalinista de los arquitectos de la revolución rusa, los compañeros de Lenin, de la familia de Trotsky, sus colaboradores, millones de seres humanos condenados a la muerte y al destierro siberiano; la traición hecha por el stalinismo de la revolución española, y la brutal despersonificación, fanatismo y enajenación que pervirtió al sueño revolucionario. El autor se propone reflexionar “la perversión de la gran utopía del siglo XX” y su relación con los acontecimientos en Cuba.

IMPRESION PERSONAL

La historia es de por sí compleja, pues abarca los últimos años de la trayectoria política y vital de  Liev Davídovich Bronstein, más conocido como Trotski, y las circunstancias biográficas de un supuesto sicario de origen belga y llamado Jacques Mornard, aunque luego se sabría que se trataba de un joven barcelonés de nombre Ramón Mercader. Por lo tanto, y con sólo leer la sinopsis argumental, el lector ya sabe que se va a enfrentarse a una gran parte de la historia del siglo XX, contada además desde la perspectiva del comunismo soviético y, más concretamente, de la siniestra figura de Stalin. Las luchas por el control de la gran maquinaria estatal soviética y del movimiento obrero internacional. La pérdida progresiva de la batalla por parte de la opción trotskista y la progresiva insania de un Stalin que va atravesando todas las etapas de la más vil perversión del movimiento revolucionario. Desde la eliminación de los contendientes políticos mediante el destierro (primera etapa de la derrota de Ttrotski) a la eliminación física de dichos contendientes mediante asesinos a sueldo (etapa final de la derrota de Trotski) todo ello acompañado de unos métodos cada vez más sutiles en la aplicación masiva del terror: esta estupendamente descrito en la novela cómo descubre Stalin que la manera de quebrar a la mitad de sus oponentes consiste en forzarles a reconocer públicamente los peores crímenes y conspiraciones, aunque no tardará en descubrir que la forma más inmediata y eficaz de eliminar a la otra mitad de sus oponentes consiste en forzarlos a ser acusadores y verdugos de la primera mitad en trance de ser eliminada.  Y qué decir de la  figura del presidente de una de las repúblicas soviéticas cuya esposa es enviada a un gulag acusada de ser una judía conspiradora...

Ramón Mercader en su juventud y en sus últimos años de vida


            O sea: no es una etapa fácil de contar y encima Leonardo Padura ha elegido una técnica narrativa no menos compleja. De entrada hay un narrador en primera persona al que no hay que confundir con el firmante del libro pues se llama Iván Cárdenas y es un veterinario al cargo de una clínica de ínfima categoría. Este Iván ha escuchado de labios de un exilado español oculto tras un nombre falso el relato de los últimos días de Trotski y las circunstancias de su muerte. Obsesionado por esa historia, y  aunque le aterran las consecuencias de lo que hace, opta por reflejar en un manuscrito las confesiones del exilado en el que no cuesta mucho reconocer  a un Ramón Mercader liberado de la URSS por estar enfermo de un cáncer terminal y al que le ha sido permitido instalarse en Cuba para que pase en paz sus últimos días.

            Sin embargo, este libro titulado El hombre que amaba a los perros no es la transcripción de los últimos días de Trotski  realizada por el tal Iván Cárdenas, pues éste le cede el manuscrito a su amigo Daniel Fonseca Ledesma, que lo lee y luego lo destruye como queriéndose desvincular de una historia siniestra, plagada de traiciones, debilidades y miserias pero que se resiste a morir porque ella (la historia) va pasando de unos a otros en un decidido empeño por sobrevivir y salir a la luz para ser conocida por todos.  Como si ella tuviese voluntad propia y se impusiese a la voluntad de quienes la escuchan y les obligase a contarla, aunque sea lo último que hagan en su vida.

Casa de Trotsky en Coyoacán, Ciudad de Mexico


El planteamiento narrativo permite a Padura ir alternando tres planos temáticos: por un lado, el de la accidentada peregrinación del fugitivo Trotski y sus familiares (donde tal vez hay una presencia excesiva de menudos datos históricos ya conocidos que desplazan la figura del personaje); por otro, el relativo a las maniobras preparatorias del espionaje soviético para culminar con la muerte del disidente las infinitas purgas ordenadas por Stalin; por último, la “novela de Iván Cárdenas”, el relato de la vida de un joven cubano que llega a conocer -sin saberlo- al Mercader anciano y, por su mediación, va descubriendo la perversión de la utopía comunista del genocida Stalin y entendiendo mejor su propia historia en la Cuba castrista, hasta el punto de que el derrumbamiento del techo de su casa que ocasiona la muerte de Iván adquiere caracteres simbólicos. Los tres planos se hallan diferenciados también mediante las voces narrativas: la primera persona para el relato de Iván y la tercera para los otros.

Bastan muy breves apuntes, pues, para sugerir la complejidad de esta novela, no sólo por su minuciosa reconstrucción de las vicisitudes que acompañaron el exilio de Trotski o los tortuosos preparativos de una venganza especial que debía coronar la trágica odisea de las sangrientas purgas stalinianas, sino porque con el personaje de Iván, inicialmente sometido a la educación y las condiciones de vida del castrismo cubano, el autor ha erigido, en medio de las historias que se mezclan y entrecruzan, una conciencia moral que va creciendo y desarrollándose, con una serie de reflexiones sobre la libertad, o bien acerca del racismo, la opresión y el genocidio en que han desembocado algunos de los grandes mitos del XX. El equilibrio entre estos motivos, la amplitud del desarrollo, la finura con que están trazados los perfiles psicológicos incluso de personajes secundarios, proporciona a la novela de Padura una densidad y una riqueza que pocas veces nos es dado hallar en una obra narrativa. Cualquiera de los núcleos temáticos podría ser objeto de una novela de desarrollo independiente, pero sobre todo la historia de Iván, que se desenvuelve con una pausada y exacta dosificación y proporciona al conjunto sus elementos de mayor hondura, constituye una muestra admirable de relato.

La reflexión que plantea Padura no puede ser más oportuna. Si bien ésta obra debe ser juzgada con base en sus meritos artísticos propios, el objetivo que se propone el autor con su obra es en sí mismo un objetivo político, ello nos autoriza a hacer algunas reflexiones sobre dicho contenido. El autor ve con cierta simpatía a León Trotsky pero se trata de la misma simpatía de aquel que ve a un heroico Don Quijote al enfrentarse inútilmente contra colosales molinos de viento, molinos que se alimentan con sangre, con cuerpos humanos y sueños rotos. Para Padura la lucha de Trotsky era estéril porque la revolución ya estaba muerta como muerta está la revolución cubana (Iván es en realidad una proyección de la desmoralización política del propio autor).
El autor ve con condescendencia escéptica lo que quizá sea la principal lección que el pensamiento de Trotsky tiene para la revolución cubana: la revolución burocratizada debe ser rescatada mediante la democracia obrera, la extensión internacional de la revolución y la preservación de la economía planificada. En contraste con ello Padura hace decir a Trotsky novelesco lo contrario de lo que en realidad defendió, convirtiendo a ratos a Trotsky en un muñeco de ventrílocuo de las opiniones políticas del autor; así por ejemplo Padura hace pensar a Trotsky: “Habría que admitir (…) que la URSS no había sido más que la precursora de un nuevo sistema de explotación y que su estructura política tenía que engendrar, inevitablemente, una nueva dictadura, si acaso adornada con otra retórica”. Para Padura la revolución cubana es un cadáver que ya no puede ser regenerado ni defendido.

Hotel Moksva en Moscú, durante décadas casi el único donde podían alojarse visitantes extranjeros

Debemos insistir, no obstante las posiciones políticas del autor, que ésta obra debe ser juzgada por sus enormes méritos literarios y como tal es enteramente recomendable. Como evento sintomático la obra es importante también porque muestra el debate y la acalorada polémica en torno al futuro de la revolución cubana que se ha abierto en la isla, el interés creciente por las ideas de Trotsky (interés en el cual la Corriente Marxista Internacional ha tratado de llenar por medio de la difusión pionera de la obra de Trotsky) de aquellos que intentan salvar y profundizar la heroica revolución cubana. Creemos que “El hombre que amaba a los perros” responde a éste creciente debate y que, además de ser una obra artística que merece la atención del lector, puede generar interés por leer de manera directa la obra de éste gran revolucionario cuyas lecciones (la democracia obrera, el internacionalismo proletario, entre muchas otras ideas) son más necesarias que nuca para salvara a la revolución cubana y encaminarla por los senderos del auténtico marxismo.

Como añadido final, reseñar que, en el apartado de agradecimientos del autor, he quedado muy gratamente sorprendido al encontrar el nombre de mi amigo Barbarito, el lector cubano, el cual, en su modestia congénita, jamás me ha mencionado tal circunstancia.

lunes, 12 de agosto de 2013

LIBROS QUE HE LEIDO: EL TESTAMENTO DEL DIABLO (Mario Escobar)



EL AUTOR

Mario Escobar Golderos es escritor e historiador español. Nacido el 23 de junio de 1971.  Sus obras han sido traducidas a cuatro idiomas, ha publicado 20 libros entre biografías, novelas y ensayos. Colaborador habitual de National Geographic Historia, Más Allá y director del programa de libros y el blog "Best Seller Español".



Mario Escobar Golderos nació en Madrid en el año 1971. Licenciado en Historia y Diplomado en Estudios Avanzados en Historia Moderna en la Universidad Complutense. Mario Escobar Golderos publicó su primer libro: Historia de una Obsesión en el año 2000. Su primera novela Conspiración Maine (2006) fue un éxito de ventas en España y América Latina. A esta siguió la novela El Mesías Ario, El secreto de los Asssassinni, La profecía de Aztlán,  El dedo de Dios y El Testamento del Diablo. Todos estos libros forman parte de una saga que describe los comienzos del siglo XX. Otras de sus novelas son: Sol rojo sobre Hiroshima, Matar a Lutero, Exterminio y Gernika. Entre sus biografías destacan: Los doce legados de Steve Jobs (2012), Winston Churchill (2012) y Martin Luther King (2006

EL LIBRO

El Testamento del Diablo (ed. La Factoría de Ideas, 2011) es el sexto título de la serie de novelas escritas por Mario Escobar y protagonizadas por Alicia Mantorella, Hércules Guzmán Fox y George Lincoln. Después de los éxitos entre los lectores y crítica de los thrillers históricos Conspiración Maine, El mesías ario, El secreto de los Assassini, La profecía de Aztlán y El dedo de Dios, llega el nuevo título de una saga convertida ya en un clásico del género.

La novela se sitúa en febrero de 1917, con una Europa desangrada por la gran guerra, y la Rusia zarista al borde del colapso. Los tres protagonistas se encuentran en Zurich, después de pasar los últimos cuatro años recorriendo el mundo y resolviendo misterios. Ahora planeaban establecerse varios años en Suiza, el único sitio seguro del continente. Lincoln y Alicia preparan su boda, mientras Hércules vive el enlace de su amigo y su ahijada con emoción y cariño, pero también con cierta envidia, porque aquella boda ponía de manifiesto su soledad, muy mala compañera de viaje cuando ya se habían superado los cincuenta años de edad.

Como en sus anteriores novelas, son varias las líneas argumentales que terminan cruzándose en las vidas de los tres personajes protagonistas.

- Varios monjes pertenecientes a una extraña secta son asesinados en un apartado monasterio ortodoxo en Rusia. Relacionaban sus muertes con el Diablo.

- El zar de Rusia observa cómo la guerra y el hambre están desmoronando el sistema. Ve en los judíos la encarnación de todos sus males y pone a Lenin (exiliado en Suiza) en el punto de mira de sus servicios secretos para evitar una supuesta conspiración sionista contra Rusia y el resto del mundo.

- El káiser de Alemania quiere desestabilizar a los rusos, para lo que apoyará a Lenin, esperando que triunfe un golpe de estado en Rusia, convencido de que el arma más potente que podía lanzar contra los rusos eran esos malditos comunistas”.

- Un enigmático psiquiatra, el doctor Carl Gustav Jung, obsesionado con el ocultismo y lo esotérico, con unas estrambóticas teorías sobre el inconsciente colectivo, “la mayor fuerza que existe en el universo forma parte de ese consciente colectivo; si alguien fuera capaz de manejarlo, podría dominar a la humanidad y cambiar el mundo”.


Monasterio de Optina (Rusia)

El trío protagonista recorrerá media Europa, pasando por ciudades como Zurich, París, San Petersburgo, Praga, Frankfurt, Dresde, Moscú o Helsinki, con el objetivo de resolver los extraños crímenes y encontrar el misterioso libro para evitar el peor genocidio de la historia. A su alrededor confluirán conspiraciones, sectas, profecías, ceremonias satánicas, poderes sobrenaturales, visiones, etc, con todo tipo de personajes de ficción e históricos, como Churchill, Trotsky, Stalin o el líder sionista Leo Motzkin.

IMPRESION PERSONAL


Mario Escobar es un maestro del género, sabe cómo engancharnos desde la primera página y no soltarnos hasta la última línea, manteniendo un ritmo frenético, con capítulos cortos e intensos en los que siempre está sucediendo algo de interés. Sumergidos en la trama con sus revelaciones sorprendentes y su ritmo frenético, devoramos la novela de forma compulsiva, mientras asistimos en primera fila a episodios claves de la historia de Europa. Éste es otro de los grandes aciertos del autor, conseguir que aprendamos historia mientras nos entretenemos con una historia de intriga y aventuras de lo más atractiva. Además, finalizará el libro con una nota aclaratoria sobre el contexto histórico de la novela, separando la realidad de la ficción.

La novela nos hace disfrutar y aprender, pero también reflexionar sobre los fanatismos ideológicos que siguen provocando violencia y guerras en la actualidad. Asistimos a un juego de intrigas y conspiraciones para manipular al pueblo, que finalmente acaba siempre siendo la víctima, esclavizados por el sistema, se llame comunismo o capitalismo, ya que, como bien señala el personaje de Alicia: “uno hace a los hombres pobres y los domina por la pobreza y el otro, ricos y los domina por la riqueza”.


La historia del libro se desarrolla en el año 1917, han pasado casi cien años pero pocas cosas han cambiado. Europa vuelve a estar en situación de crisis y sus ciudadanos, al igual que ocurrió en Rusia, solo se movilizan cuando les tocan el bienestar y el bolsillo, “la guerra y el hambre habían conseguido lo que no habían logrado ni la conciencia ni la lucha política. Los hombre seguían moviéndose por los mismos instintos de hacía miles de años”.


Lo cierto es que en esta novela se pueden señalar casi las mismas características, defectos y virtudes de las anteriores: es una historia contada de forma ágil, casi demasiado deprisa, sin apenas descripciones, todo acción física, muy leve caracterización de personajes, mezcla de personajes de ficción y reales (Churchill, Jung, Lenin, el Zar Nicolás, etc), toques de misterio, búsqueda de tesoros (en este caso la búsqueda de un libro), viajes, tiroteos, peleas, capítulos súper cortos (de menos de dos páginas)...

Quizás como diferencias más señaladas, la prosa es más correcta (siendo tal vez aún demasiado esquemática para mi gusto) y se incide menos en la parte histórica, para centrarse en la aventura pura y dura.


Lenin dirigiéndose a las multitudes en San Petersburgo, 1917


Para mi gusto, la poca descripción de los personajes es el mayor hándicap de la obra, ya que impide empatizar con ellos y sentir los hechos, bastante graves (y previsibles en cuanto a su historia personal), que les suceden a alguno de ellos. La caracterización se basa en asignar a cada personaje uno o dos rasgos concretos que son los que mantienen a lo largo de toda la historia: Hercules es racional, descreído en materia religiosa y hombre de acción; mientras que Lincoln es religioso y tiene que lidiar con el racismo de la gente (es negro). Alicia, por otra parte, la mujer del trío, pues no aporta mucho en esta novela, salvo la subtrama de su boda con Lincoln, que apenas es desarrollada. El desenlace de cierto personaje me ha parecido extremadamente frío y poco descrito. No ha logrado transmitirme ninguna emoción, algo que debería haber sido el clímax de la obra.

En cuanto a la historia en sí me ha parecido que esta vez las motivaciones para lanzarse a la aventura son más débiles que en otras ocasiones. Es decir, no parece que el libro que buscan tenga tanta importancia "real", ya que lo que supuestamente desvela en relación a los judíos es un tema de dominio común en la época, marcada por el antisemitismo. En cierto modo, me ha recordado, salvando las distancias, al libro de Umberto Eco, El Cementerio de Praga, que toca este mismo tema pero desde un punto de vista crítico, burlón y desmitificador. Esa falta de sentido de amenaza o de riesgo potencial para la humanidad que siempre existe en este tipo de novelas rebaja un poco su interés. También el hecho de que en esta ocasión, a diferencia de las anteriores, el autor opta por enmarcar la acción en un contexto muy conocido cuyo final no depara ninguna sorpresa (la Revolución Rusa). El uso de las profecías, por otra parte, parece algo caótico pues mezcla las realizadas por Rasputín sobre el destino de su patria y de la familia en ella reinante con una cita de Nostradamus (al cual no se menciona, por cierto, ni se dice que provenga de él).

La breve aparición de Lenin y su famoso viaje en tren, aunque se trata levemente, tiene cierto interés, sobre todo en el retrato que se hace del personaje. También son curiosas las menciones a Jung y su pertenencia a una secta cuasi diabólica.

En resumen, una novela de pura acción y aventura, que se lee muy rápido, debido a la prosa y a los capítulos muy cortos, pero que quizá se queda algo escasa en cuanto a trascendencia y mensaje, y sobre todo, en desarrollo de personajes y sus motivaciones y sentimientos / pensamientos acerca de lo que les sucede.


Destacables son también las discusiones entre Lincoln y Fox en cuanto a sus diferentes perspectivas sobre la vida, totalmente contrapuestas. Lincoln es un hombre de fe, con fuertes convicciones espirituales, “la fuerza del mal actúa en la tierra… Todo no se puede explicar con la razón”, y Hércules es un escéptico, "el mal no existe… todo tiene una explicación lógica”. Las divergencias entre los dos sobre este tema nos ofrecerán interesantes reflexiones.

Desgraciadamente, esta es la ultima entrega de la serie, y sin posibilidad de dar marcha atrás (no quiero desvelar nada más por respeto a los que piensen leer el libro), no obstante esperamos que Mario Escobar sepa crear nuevos personajes, al menos tan entrañables para el lector como Hércules Guzmán Fox, George Lincoln y Alicia Mantorella.

ACTUALMENTE LEYENDO:  EL HOMBRE QUE AMABA A LOS PERROS (Leonardo Padura)






 

martes, 6 de agosto de 2013

LIBROS QUE HE LEIDO: EL ENIGMA DE CAMBISES (Paul Sussman)



EL AUTOR


Nació en 1966 y estudió historia en Cambridge. Al acabar la carrera, se pasó tres años viajando por el mundo y ejerciendo las profesiones más variopintas. Cuando regresó a Inglaterra, en 1991, ayudó a fundar la revista Big Issue, donde trabajó como crítico de cine y columnista durante siete años. Al mismo tiempo colaboraba como periodista freelance en periódicos y revistas británicos: The Independent, Daily Telegraph, Cosmopolitan, The Spectator, etc. Además era arqueólogo y autor de tres novelas: El enigma de Cambises, El guardián de los arcanos, El oasis secreto y El laberinto de Osiris. La primera de ellas lo catapultó a la fama y fue traducida a veintiocho idiomas. Todas ellas se han convertido en grandes éxitos internacionales. Estaba casado y vivia en Londres.



Falleció el 31 de mayo del 2012 en Londres a causa de la rotura de un aneurisma.

EL LIBRO


Egipto, año 532 a. C. Un ejército de cincuenta mil hombres cruza el desierto occidental por orden del rey persa Cambises. Se dirigen al oasis de Siwa para destruir el oráculo de Amón, pero una fatídica tormenta de arena los sepulta para siempre bajo las dunas.

El Cairo, año 2000 d. C. El inspector egipcio Yusuf Jalifa investiga la aparición de un cadáver mutilado en las orillas del Nilo. Pronto un nuevo asesinato lo pondrá sobre la pista de Saif Allah, el líder de un peligroso grupo fundamentalista que sufraga sus actividades terroristas con la venta de piezas arqueológicas robadas. Mientras, Tara Mullray, que está en Egipto de vacaciones, descubre a su padre, un egiptólogo británico, muerto en su propia casa. En una frenética búsqueda de la justicia y la verdad, tanto Jalifa como Tara se adentrarán en un laberinto de intrigas, fanatismo, política y violencia, que finalmente los llevará al desierto y a la solución de uno de los grandes misterios de la Antigüedad.

 
 

 
IMPRESION PERSONAL

Para empezar, hay que decir, que ésta novela no es, ni con mucha, de las mejores que he leído, y que cae en el tópico actual de novela pseudohistorica, combinando arqueología, terrorismo islámico y servicios secretos occidentales, pero al menos es de agradecer que no aparezcan caballeros templarios, masones y demás sociedades secretas, imprescindibles hoy día en todo best seller que se precie.

La novela El Enigma de Cambises, de Paul Sussman, Está basada en cierta relación que hiciera Herodoto de Halicarnaso, (El padre de la historiografía), en su tercer libro de historia, acerca del ejercito enviado por el Cambises II a Siwa, en el año 532 A.C. para combatir y destruir al oráculo de Amón. Según este testimonio, El ejército compuesto por unos 50.000 hombres marchaba en algún lugar entre el Valle del Nilo y El oasis de Siwa cuando una gran tormenta de arena lo alcanzó sepultandolo por completo sin que haya sido encontrado hasta la fecha vestigio alguno del mítico ejercito.
 
La novela está ambientada en , principalmente en el Cairo y Luxor, poco antes de los sucesos acaecidos el 11 de septiembre en Nueva York. Comienza con el aparente hallazgo de algunas piezas arqueológicas que podrían tener relación con el desafortunado del ejercito de Cambises. Un eminente arqueólogo, el profesor Michael Mullray, muere en extrañas circunstancias luego de encontrar fragmentos de un mural, vinculado al enigma del desaparecido ejercito, mientras hacía excavaciones en de los Reyes. La aparición de otros dos cadáveres horriblemente mutilados, es investigada por el inspector de policía egipcio Yusuf Jalifa, un inteligente y honesto, inspirado por su vocación de servicio. Aparece luego en escena, la hija del profesor Mullray, Tara, quién sin saber acerca de la muerte de su padre viaja desde Londres a Egipto para reunirse con el durante sus . Mientras tanto el líder de un movimiento fundamentalista islámico, Saif al-Thar, interesado en las implicaciones comerciales del posible descubrimiento no duda en utilizar los medios a su alcance para hacerse con el cuantioso tesoro histórico a fin de llevar a cabo su "guerra santa". El encuentro providencial de Tara Mullray con un antiguo amor, Daniel Lacage, y su deseo de aclarar las circunstancias de la muerte de su padre, la llevará a mezclarse en una oscura trama que enlaza de forma vertiginosa todos los acontecimientos anteriores. Su busqueda, los llevará a exponerse a graves peligros, en no pocas ocaciones, sin poder confiar en nadie y reviviendo un pasado que a pesar de todo no han dejado atrás completamente. La perseverancia del inspector Jalifa, logrará aclarar finalmente el intrincado misterio no sin antés arriesgar su trabajo, su y su propia vida por salvar a Tara y Daniel de una muerte segura.
 
Oasis de Siwa en el desierto Occidental (Egipto)

 
Todos los personajes de la novela le son conocidos a cualquiera que hayas visto alguna película en el cine (de lo que sea) o haya leído más de dos libros: Tara, la hija preciosa de un gran arqueólogo al que odia por haberlas abandonado a ella y a su madre por cosas desaparecidas miles de años atrás, que por supuesto muere en las primeras páginas del libro facilitando la comprensión de su vida por su hija, Daniel, el guapo alumno de su padre que le destrozó el corazón, Jalifa, un policía egipcio que no sucumbe a las dificultades ni a los sobornos, Saif-al-Thar, un terrorista islámico fanático, Squires, un funcionario de la embajada inglesa y que es muy inglés, Dravic, el súper malo, peor aún que el fanático, misógino, asesino, cruel por placer y naturaleza. Si les vamos cambiando el nombre uno a uno, a todos los podremos enmarcar en cualquier otra novela o película.

Sin embargo la novela está muy bien trazada, y mantiene el punto de tensión necesario para tenerte atrapado en su trama. Con sorpresas bien salpicadas entre los capítulos que hace que el estereotipo absurdo que se preveía en un principio vaya poco a poco cambiando hasta convertir a la obra de Paul Sussman en una gran aventura el más puro estilo hollywoodiense.


La trama está formada por dos historias paralelas, pero los saltos entre ellas se producen en el momento adecuado y sin que canse tanto cambio. La mezcla de obra policiaca con el fondo político, el fanatismo religioso y el mundo del arte resulta muy entrenida. Aunque pueda parecer demasiado para una novela, como el autor no se extiende en detalles superfluos ni en descripciones minuciosas, se lee fácil y rápidamente

El libro mantiene intrigado hasta la última página. Solo da pistas en el momento adecuado y la historia da algunos giros inesperados, así que es imposible saber el final antes de llegar a él.


Panoramica del Valle de los Reyes (Luxor, Egipto)


En definitiva, el enigma de Cambises combina todos los elementos de una gran novela de aventuras -un misterio con dos mil años de antigüedad, un tesoro sepultado, una carrera contra el tiempo- con un profundo conocimiento del pasado y el presente de un Egipto… Evocador, épico, uno de aquellos libros que te hacen vivir los lugares que describen. Casi puedes oler el humo y las especias en las callejuelas de El Cairo, sentir el calor abrasador del desierto, oír el crujido de la grava bajo los pies de la gente que, fatigosamente, asciende por las laderas del Valle de los Reyes.

Una novela de misterio y aventuras trepidante, con un ritmo de película y repleta de detalles sobre la arqueología y la historia de Egipto. 

ACTUALMENTE LEYENDO:  EL TESTAMENTO DEL DIABLO  (Mario Escobar)