lunes, 28 de octubre de 2013

LIBROS QUE HE LEIDO: ASESINATO EN EL COMITE CENTRAL (Manuel Vazquez Montalban)



EL AUTOR

Manuel Vázquez Montalbán (Barcelona, España, 27 de julio de 1939 - Bangkok, Tailandia, 18 de octubre de 2003) fue un escritor español conocido sobre todo por sus novelas protagonizadas por el detective Pepe Carvalho.

Personalidad casi inabarcable, se definió a sí mismo como "periodista, novelista, poeta, ensayista, antólogo, prologuista, humorista, crítico, gastrónomo, culé y prolífico en general", campos todos en los que destacó.

Hijo único de una modista y de un militante del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), no conoció a su padre hasta los 5 años, después de que éste saliera de la cárcel. Él mismo militaría más tarde en ese partido, tras su paso por el Frente de Liberación Popular (FELIPE) ingresaría en 1961 en el PSUC y llegaría a ser miembro de su Comité Central, así como también en Iniciativa per Catalunya (ICV).

Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona y Periodismo en la Escuela de Periodismo de Barcelona.

En 1962  un consejo de guerra lo condenó a tres años de prisión por sus actividades políticas, y fue en la cárcel de Lérida donde escribió su primer libro, el ensayo Informe sobre la información.

Después de su estancia en prisión, comienza su carrera periodística en la revista Triunfo bajo el seudónimo Sixto Cámara. Colabora en diversas publicaciones como Siglo XX, Tele/Xprés, Por Favor y más tarde en El País e Interviú, en los que escribió hasta su muerte.



En 1966 nació su único hijo, Daniel Vázquez Sallés, que se convertiría también en escritor y le daría dos nietos: Daniel y Marc. A su esposa, la historiadora Anna Sallés, la había conocido en la universidad.

En 1967 publicó su primer poemario, Una educación sentimental, seguido en 1969 por Movimientos sin éxito. Ese mismo año aparece la novela Recordando a Dardé, acompañada por una serie de relatos; se trata de su primera incursión en la narrativa. En 1972 publicó la primera novela en la que el protagonista es el detective privado Pepe Carvalho, su personaje más popular, titulada Yo maté a Kennedy.

En 1995 recibió Premio Nacional de las Letras Españolas en reconocimiento a toda su obra.

Vázquez Montalbán murió el 18 de octubre de 2003 debido a un paro cardíaco en el aeropuerto de Bangkok, la capital de Tailandia. Tenía 64 años.

El 3 de febrero de 2009 se inauguró en Barcelona la plaza Manuel Vázquez Montalbán, situada entre la calle de Sant Rafael y la Rambla del Raval, cerca de donde nació el escritor.

EL LIBRO

El secretario general del PCE es asesinado mientras el partido celebraba un congreso del Comité Central. A parte de la investigación que lleva a cabo la policía para dar con el asesino, el PCE, contrata a Carvalho, antiguo comunista por convicción, pero hoy exceptico con la política del partido. Mientras seguimos las pesquisas para dar con el traidor, Pepe Carvalho, nos hace un recorrido por la historia del PCE, y por la actualidad de la recién estrenada democracia española. Como no podía ser de otra forma, los acontecimientos que se suceden durante la novela, están regados de buenos caldos, de mujeres y de platos exquisitos, elemental tratándose de Pepe Carvalho.



IMPRESION PERSONAL

Asesinato en el Comité Central, quinta entrega de la serie Carvalho quizás sea la novela más controvertida y comentada de Manuel Vázquez Montalbán. El motivo lo tiene la trama: el asesinato de Fernando Garrido, Secretario General del PCE, en una reunión del Comité Central del partido a puerta cerrada.

La oportunidad histórica la marcaba la época en la que apareció la novela, 1981, año en el que el Partido Comunista de España estaba sumido en una profunda crisis institucional. La aparición de una obra en la que se investigaba el asesinato de su supuesto Secretario General supuso todo un acontecimiento.
Esta novela, junto a la Autobiografía de Federico Sánchez de Semprún, significaron una cierta humanización de los comunistas, presentados hasta entonces como demonios con cuernos y rabo por la propaganda franquista y la iglesia o como héroes perfectos y abnegados luchadores por la resistencia democrática. Aquí aparece su lado humano, sus pequeñas o grandes mezquindades, sus enfrentamientos internos y su cada vez mayor marginalidad política.
Más allá de la época, la novela nos presenta una trama cuidada, matizada por un elenco de personajes figurados pero reales (arquetipos, como dice Vázquez Montalbán) que van desde políticos, militantes de base, espías y ex-espías, sicarios y comisarios en plena Transición, entre la nostalgia franquista y la realidad de los nuevos tiempo.

Asesinato en el Comité Central es, cuando menos, tan interesante y tan divertida como los buenos relatos de intriga que transitan desde hace años ininterrumpidamente a lo largo de la senda abierta por los creadores y maestros de las diversas variantes del género. En la novela se dan cita los ejercicios de inferencia deductiva nacidos en las nieblas británicas, las violencias oriundas de California, el olfato intuitivo y costumbrista procedente de las comisarías francesas y los enroques y gambitos de los servicios secretos de todas las latitudes. ¿Qué razón hay para que el cambio de escenarios urbanos o de la ortografía de los apellidos, la sostitución de San Francisco por Barcelona o de un mister por un señor, resten verosimilitud a historias heroicamente improbables? Tal vez la cultura en la que nace un género literario marque de tal forma su creación que condicione la aceptación por algunos lectores de sus convenciones al cumplimiento de ciertos requisitos de paisaje y de costumbres. Pero la serie de Pepe Carvalho demuestra que, una vez vencida la extrañeza inicial de que las Ramblas o la Gran Vía sirvan de marco a crímenes misteriosos y a persecuciones implacables, el invento funciona con la misma suavidad, gratuidad y eficacia que en cualquier otro paraje.

Comité Central del PCE en 1980


     Ahora bien, el trasfondo y la trama del relato se hallan tan cargados de connotaciones políticas que resulta muy probable, o quizá inevitable, que suscite también el interés de personas todavía no enviciadas con el género policiaco, pero ansiosas de las emociones fuertes que proporcionan los libros de chismografía política o las novelas con claves fácilmente descifrables. De añadidura, Manuel Vázquez Montalbán, miembro del Comité Ejecutivo del PSUC, el partido de los comunistas catalanes, es un escritor situado en los antípodas de aquel intelectual objeto al que los partidos comunistas de la época estaliniana cuidaban como a las niñas de sus ojos, sin exigirle otra obligación que firmar manifiestos o concurrir a congresos y sin pedirle más contraprestación que no expresar opiniones sobre los temas —que eran casi todos— que la dirección consideraba como campo exclusivo de su competencia. Vázquez Montalbán no sólo se pronuncia con notable desenfado sobre lo humano, sino que también mete baza en lo divino. Así, sus colaboraciones de muchos años en Triunfo, Por Favor y La Calle le acreditan como un original analista político, capaz de realizar diagnósticos y pronósticos de coyuntura con bastante más solvencia y perspicacia que muchos de los especialistas oficiales de su propio partido.

    Sin embargo, en la faja del libro podría figurar la advertencia, lesiva, desde luego, para el departamento comercial de la editorial, de morbosos, abstenerse. Porque el asesinato de Fernando Garrido, dentro de una sala cerrada en la que sólo se hallan los miembros del Comité Central del Partido Comunsita de España, no es ni la ensoñación sustitutoria de un parricidio ritual ni una alegoría maliciosa de los actuales conflictos dentro de las filas comunistas. No faltan, en cambio, reflexiones ideológicas y políticas de carácter más general, cuyo hilo central es un cierto respeto reverencial hacia la vieja guardia, depositaria de un patrimonio moral en gran medida negativo, en tanto que capacidad de resistencia a la adversidad y de rechazo al salvajismo fascista y un decidido desprecio hacia los aduladores miméticos de los combatientes de la guerra civil y del exilio. No son, paradójicamente, los supervivientes de la clandestinidad, sino sus herederos que transforman el gesto en rictus, las voces en ecos, la épica en burocracia y la apuesta dramática en jactancia retórica, quienes salen malparados de esta aproximación simpática e irritada, emocional y fría, comprometida y distanciada, fideista y desesperanzada al mundo comunista.

Comedor del Restaurante Lhardy, uno de los sitios visitados por Carvalho

   
Pese a la inicial advertencia sobre la diferencia entre los arquetipos y los personajes reales, este viaje al interior del PCE reviste, sin embargo, en ocasiones, los rasgos de un ascenso por el río de la memoria hacia el corazón de las tinieblas, con la consiguiente satanización de alguna víctima a la que se le asigna, con notable crueldad y desmedida injusticia, la función de percha en la que colgar la ropa sucia colegiada o de cubo de la basura para arrojar los desperdicios colectivos. Me malicio que ningún militante o ex militante comunista pueda librarse de esa maniquea propensión a proyectar sobre un chivo expiatorio las culpas de la organización entera, incluidas las propias. Y mucho me temo que el ajuste de cuentas de Vázquez Montalbán con su malvado particular, apenas disimulado en un arquetipo extraparlamentario, sea un atracón, indigno de un buen gastrónomo, de ese plato que nunca se enfría que es la venganza.

ACTUALMENTE LEYENDO:  SECRETO DE ESTADO I:  LA ALCOBA DE LA REINA (Juliette Benzoni)

miércoles, 23 de octubre de 2013

LIBROS QUE HE LEIDO: EL MENSAJERO DE ATENAS (Anne Zouroudi)



EL AUTOR

Anne Zouroudi nació en el norte de Inglaterra, en Lincolnshire en 1959, pero a los dos años se trasladó con su familia al sur de Yorkshire.

Estudió en la Sheffield High Scholl y posteriormente trabajo en Estados Unidos, en Nueva York y Denver, Colorado. Fue allí, en Estados Unidos donde empezó a tomarse en serio su vocación de escritora y donde escribió sus primeros cuentos.

A su vuelta al Reino Unido decidió pasar unas vacaciones en una pequeña isla griega. Fue un amor a primera vista, una historia de amor con Grecia que dura ya veinte años y que pasa por su matrimonio con un griego y el nacimiento de su único hijo.

Cuando regresó a Inglaterra decidió escribir una novela ambientada en Grecia.



“El mensajero de Atenas”, (2007), recibió una excelente acogida por parte de la crítica y quedó finalista en la última edición de los Premios ITV3 y del Premio Desmond Elliot. A esta primera entrega de una serie que gira en torno a los siete pecados capitales, le sigue “The Taint of Midas”, (2008); “The Doctor of Thessaly” (2009) y “The Lady of Sorrows” (2010), todas ellas protagonizadas por Hermes Diaktoros,

En la actualidad, Anne Zouroudi reside en Derbyshire.

EL LIBRO

Un excelente exponente de la nueva narrativa criminal europea.

Thimios es una pequeña isla griega perdida en las azules aguas del mar Egeo. Durante una bella jornada de primavera, la joven Irini Asimakopoulos es hallada muerta a los pies de un acantilado.  A ojos de la policía local, no hay ninguna duda: es un accidente. Caso cerrado. Sin embargo, un desconocido procedente de Atenas se traslada a Thimios para reabrir el caso. A medida que avanzan sus investigaciones, la isla revela su verdadero semblante: los inviernos son eternos y la vida allí es monótona y cruel. Nada es lo que parece. Pero también los habitantes de la isla empiezan a preguntarse quién es ese hombre que parece conocer los más recónditos detalles de todo lo que ha ocurrido en la isla desde hace décadas.

El mensajero de Atenas es una novela que palpita en torno a los enigmas; no tan sólo sobre la misteriosa muerte de Irina sino también sobre la inescrutable realidad de Thirminos, un espejismo de idílica armonía en donde nada es lo que parece. El misterio se cierne también alrededor de la inexplicable aparición de Hermes, a quien nadie ha llamado ni nadie conoce, pero que parece saber todo lo que se oculta detrás de irreprochable vida de los habitantes de la preciosa isla. Hermes - alias el Gordo, nuevo Hércules Poirot, con quien comparte su ácido humor y su irreprochable elegancia.

IMPRESION PERSONAL

El mensajero de Atenas es una historia de amor, infidelidades y corrupción, ambientada en la imaginaria isla griega de Thiminos. La mujer de un pescador de la isla aparece muerta en el fondo de un barranco. Todo apunta a que se trata de un suicidio y esta será la versión oficial de la policía. Pocos días después llega a la isla desde Atenas un extraño personaje para hacer nuevas pesquisas sobre el caso. Se trata de Hermes Diaktoros, un excéntrico investigador, gordo y calzado siempre con unas impolutas zapatillas de deporte blancas.
 
Paisaje de una de las islas griegas del Egeo, donde se desarrolla la historia
 

Anne Zouroudi nos muestra unas islas griegas no tan luminosas como las que vemos en los folletos turísticos. Es invierno, el clima es lluvioso y "el hombre gordo" recorre los rincones más sórdidos de la isla, investigando las costumbres y relaciones de la pequeña comunidad que la habita.

La novela está bien escrita y se lee con facilidad, aunque el final es, en mi opinión, un tanto disparatado. Esta novela es la primera de una serie de siete que, con el mismo protagonista, tiene previsto publicar la autora. Cada novela se relaciona con uno de los pecados capitales: El mensajero de Atenas con la lujuria, y El pecado de Midas, segunda novela de la serie, también publicada en español, con la avaricia.

El personaje de Hermes Diaktoros es muy peculiar. Es un hombre cordo y corpulento, aunque agil y dinámico. Lleva siempre unas zapatillas de deporte blancas, y se pasa toda la historia dándose en las rozaduras con Alkánfor para blanquearlas. El nombre también es curioso; Hermes Diaktoros (Hermes el mensajero), aludiendo directamente al heraldo del Olimpo. Sin duda muy apropiado.

Diaktoros pondrá patas arriba todo el pueblo, sacando a relucir antiguas rencillas y problemas enterrados, haciendo que la verdad salga a relucir, y que el culpable pague, aunque no sea en los tribunales convencionales, pero que pague. Se lo debe a la fallecida.

Típico café en una pequeña isla griega


Los personajes están un poco cogidos por los pelos, falta desarrollarlos (y algunos dan tema para ello), incluso el protagonista, Diaktoros, aparece con muchísimas lagunas oscuras en su pasado y su presente. No se sabe para quien trabaja ni que es lo que hace exactamente, solo aparece por ahí e investiga.

El personaje de Diaktoros tiene continuidad en otros dos libros de Zouroudi, tal y como hacen otros escritores con sus detectives (Poirot, Miss Marple, Smiley…), ya que aparece en El pecado de Midas (2008) y El médico de Tesalia (2009). Intentaré conseguirlos y continuar leyendo la historia de este encantador personaje.

ACTUALMENTE LEYENDO:  SHERLOCK HOLMES, DE BAKER STREET  (W. S. Baring-Gould).

lunes, 21 de octubre de 2013

LIBROS QUE HE LEIDO: UN PUENTE SOBRE EL DRINA (Ivo Andric)



EL AUTOR

Ivo Andrić (Dolac, municipio de Travnik Bosnia, 9 de octubre de 1892 - Belgrado, 13 de marzo de 1975) fue un escritor yugoslavo que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1961 "por la fuerza épica con la que ha reflejado temas y descrito destinos humanos de la historia de su país".

Ivo Andrić nació el 9 de octubre de 1892 en Dolac na Lašvi, cerca de Travnik, en Bosnia-Herzegovina, entonces parte del Imperio otomano. Sus padres, Antun Andrić y Katarina Andrić (de soltera Pejic), eran católicos y residían en Sarajevo: el nacimiento de su hijo tuvo lugar en Dolac porque se encontraban visitando a unos parientes. Andrić fue bautizado con el nombre de Iván, con cuyo diminutivo, Ivo, sería conocido. Su padre murió cuando el futuro autor tenía sólo dos años: como su madre carecía de recursos para mantenerlo, fue educado por su familia materna en Višegrad, a orillas del río Drina, lugar en que se encuentra el famoso puente otomano Mehmed Pasa Sokolovic que luego daría título a una de sus más conocidas novelas, Un puente sobre el Drina.



Realizó sus estudios secundarios en Sarajevo. Empezó a escribir poesía durante su época de estudiante de secundaria: su primer poema, "U sumrak" ("En el crepúsculo") apareció en 1911 en la revista Bosanska vila. También desde esta época, Andrić, defensor de la independencia de Yugoslavia, se hizo miembro del movimiento nacionalista progresista “Mlada Bosna” ("Joven Bosnia"). Estudió en las universidades de Zagreb, Viena y Cracovia.

Durante la Primera Guerra Mundial fue detenido por las autoridades austríacas debido a sus actividades políticas revolucionarias, primero en Šibenik, y luego en Maribor, donde permaneció hasta marzo de 1915. Tras su liberación, fue confinado en Ovčarevo y Zenica. Permaneció allí hasta el verano de 1917, cuando debió ser ingresado en el Hospital de las Hermanas de la Caridad de Zagreb a causa de una enfermedad pulmonar. Al proclamarse una amnistía general, participó activamente en la preparación de la revista Književni jug ("Sur Literario") y publicó su libro de poemas en prosa Ex-ponto, donde describe la vida como una gran cárcel dominada por el miedo, el sufrimiento y la soledad.

Tras la creación en 1918 del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, Andrić se convirtió en funcionario público. En 1919 empezó a trabajar en el Ministerio de la Religión en Belgrado, participando activamente en la vida literaria de la ciudad, reuniéndose con escritores como Crnjanski, Vinaver, Pandurovic y Sibe Miličić en la cafetería Moskva. En 1920 inició una exitosa carrera diplomática. Fue enviado sucesivamente a las legaciones diplomáticas yugoslavas en el Vaticano (1921), Bucarest (1921), Trieste (1922) y Graz (1923). No por ello descuidó la literatura: en 1920 vieron la luz un nuevo libro de poemas en prosa, titulado Nemiri ("Problemas") y un relato, Put Alije Djerzeleza ("El viaje de Alí Djerzelez"). En 1922 publicó en revistas otros relatos breves, entre ellos "Za logorovanja" ("En el campamento") y "Zena od slonove Kosti" ( "La mujer de marfil").

Durante su misión diplomática en Graz, completó sus estudios universitarios, que no había llegado a concluir a causa de la guerra, y en junio de 1924 se doctoró en Filosofía con una tesis sobre "El desarrollo de la vida espiritual en Bosnia bajo la influencia del gobierno otomano". A continuación fue destinado a Belgrado, y ese mismo año apareció su primer volumen de cuentos.

En 1926 ingresó en la Academia Serbia de Ciencias y Artes, por recomendación de Bogdan Popović y Slobodan Jovanović. Sus siguientes destinos diplomáticos fueron Marsella (en 1926), París, Madrid (en 1928) y Ginebra (en 1930).

Andrić entró en el servicio diplomático yugoslavo, donde ocupó diversos puestos, incluido el de embajador en Alemania. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, en 1941, presentó su dimisión y regresó a Belgrado definitivamente.

Durante la Segunda Guerra Mundial escribió tres novelas: La crónica de Travnik, La joven dama y Un puente sobre el Drina, en las que narra la vida, costumbres y hazañas de su Bosnia natal y de sus habitantes. En ellas, Andrić describe la historia de Bosnia desde su conquista por los turcos, en 1389, hasta la creación del Estado yugoslavo, después de 1919.

Aunque vivió en Roma, Bucarest, Madrid, Ginebra y Berlín, fue su provincia natal, Bosnia, con su historia, su folclore y su variedad étnica, cultural y religiosa, la que le proporcionó los temas que se encuentran en sus obras. Sin embargo, se consideraba a sí mismo un escritor yugoslavo. Se retrajo de toda actividad pública en la parte final de su vida. Murió el 13 de marzo de 1975 en Belgrado, entonces capital de la República Federal Socialista de Yugoslavia (hoy capital de la República de Serbia).

Cuando le fue concedido el Premio Nobel de Literatura en 1961, el comité alabó en particular "la fuerza épica" con la que describió los destinos humanos afectados por la Historia de su país, sobre todo en su obra Un puente sobre el Drina. Para Magris, la narrativa de Andrić hunde sus raíces en una coralidad épica, pero rescata la vida individual a través del tiempo, en el que siempre profundiza. Su obra, acaso la mejor de Yugoslavia, expresa una sabiduría anónima en la que se mezclan humor, fábula y tragedia. Su póstuma Omer-paša Latas es una novela inconclusa, sobre un renegado, que alerta sobre el espectro fratricida que sobrevuela por su país.

EL LIBRO

La ciudad de Visegrad (Bosnia), situada a orillas del río Drina, tuvo un momento de esplendor en la Edad Media por constituir un puente de tránsito entre el mundo cristiano y el islámico. Esta novela recoge la historia de esa comunidad plural y conflictiva tomando como pretexto narrativo el gran puente de piedra que cruza el río, lugar de encuentro y paseo para sus habitantes. La larga crónica abarca desde el siglo XVI hasta principios del siglo XX y nos da cuenta de las tensiones y enfrentamientos que se suceden y heredan de generación en generación.



IMPRESION PERSONAL

No había leído nada de este Nobel de literatura de 1961. De origen Bosnio, es educado en Vissegrad, una ciudad a orillas del Drina, donde se encuentra el puente otomano  Mehmed Pasa Sokolovic. Junto este puente se desarrolla toda la novela.

Drina es el nombre de un río que desde antiguo ha hecho de frontera natural entre Bosnia y Serbia. En el siglo XVI, cuando la región circundante conformaba una provincia adscrita al imperio turco, el visir que la gobernaba decidió construir un puente sobre dicho río, a la altura de la ciudad de Vichegrado o Visegrad.  La presente novela cubre los cuatro siglos que van desde la construcción del puente hasta el período inicial de la Primera Guerra Mundial.

Se trata de una obra de ficción con basamento en hechos históricos. Su registro es episódico, alternando la anécdota y el drama. Andric es un estupendo fabulador, de modo que en ‘Un puente…’ ni lo dramático degenera en patetismo ni lo anecdótico en banalidad. Nunca sus materiales, aquellos de los que se vale el autor, llegan a degradar el alto nivel del todo. Mi impresión es que Andric advierte en cada situación un indicio de sentido –de la vida, del mundo, del ser del hombre-, sin que esto signifique que la novela abunde en filosofías (como no abunda en simbolismos). Acaso hiciera una muy certera selección de lo que, a su juicio, merece ser contado en unas crónicas (mayormente ficticias, cómo éstas de la ciudad de Vichegrado). El caso es que ninguno de los episodios que componen la novela adolece de gratuidad, y todos ellos sortean con éxito los riesgos de la sordidez y el melodrama.

Cada personaje y cada sucedido, cual sea el volumen que ocupen en el conjunto, son útiles al propósito de plasmar la dignidad de lo humano, así como la futilidad de toda soberbia (ideas ambas, directrices en el plan de la obra). Por momentos parece que el relato discurriese por la senda ejemplarizante de cierta literatura, mas enaltecido por la ausencia de moralinas y de sentencias edificantes. He ahí, por ejemplo, el personaje de lamentable estampa cuyo destino es el de ser bufón del pueblo: incluso él en su miseria puede disfrutar un asomo de gloria, cuando le celebran la pequeña aunque temeraria proeza de bailar sobre el parapeto del puente. O aquel dignatario musulmán, presunto erudito y cronista de la ciudad, en realidad un fatuo ignorante: los hechos más notorios –tal como la conquista austro-húngara de la provincia- empalidecen ante su convencimiento de que nada sería más importante que su propia persona; así pues, sus pretendidas crónicas no pasan de unas cuantas páginas de cuadernillo.

Puente de Mehmed Pasa Sokolovic, en Visegrad, sobre el rio Drina

Si el puente aparece como escenario privilegiado de la novela, su kapia (una terraza provista de graderíos a mitad de la construcción) es a la vez hito y epítome de la historia de Vichegrado -tanto la Gran Historia como la pequeña, la del hombre común-. En la kapia se reúnen a diario ociosos y opinantes de lo divino y de lo humano. Allí se comentan noticias y se cierran negocios, y refuerzan los vichegradenses sus vínculos sociales. Desde la kapia se arroja al río la bella a la que han desposado contra su voluntad. Ahí se le ha aparecido a un jugador compulsivo el Gran Engatusador, que lo ha curado de su mal pero también le ha robado su vitalidad. Sobre sus piedras consuman los juerguistas grandes borracheras, y las nuevas generaciones de estudiantes filosofan sobre el mundo y rivalizan en amores.Es en una losa de la kapia donde se emplazan bandos y proclamas oficiales (del gobierno turco primero, luego del poder habsburgo). En esta terraza se instalan las guardias que controlan el paso de viajeros y transeúntes. En postes erigidos de propósito exhibe el ejército turco cabezas de rebeldes serbios –también de inocentes que han tenido el infortunio de hacerse sospechosos al arbitrio otomano-. En la terraza discuten los musulmanes, ya en el siglo XIX, las medidas a seguir para enfrentar el avance de las tropas cristianas. Y es en ella que un comité representativo de las tres religiones de la ciudad (musulmana, ortodoxa y judía) recibe al victorioso ejército austro-húngaro –y sufre el desdén de su altivo comandante-.

La narración se desarrolla en Visegrad, ciudad pequeña Bosnia, en la frontera con Serbia, dividida en dos por el curso del rio Drina, que discurre encajonado entre montañas y separa a sus moradores. El hilo conductor es un puente que se mantiene incólume durante más de 400 años.

Vista general de la ciudad de Visegrad, con el rio Drina y el famoso puente, dominando el paisaje


El libro comienza con la construcción del puente por el Gran Visir Mehmed-Pachá, en el siglo XVI, durante la dominación otomana de la región balcánica. Niño cristiano de la zona fue raptado por los turcos llevado a Estambul y convertido en Jenízaro y musulmán (Práctica habitual turca para crear un cuerpo pretoriano alrededor del Califa: los Jenízaros). De gran inteligencia llega al más alto cargo del imperio otomano. En sus vagos recuerdos anida la cruel separación de su madre junto a la ribera del río y decide construir un puente. En el centro del mismo, en un ensanchamiento, la kapia se va a ir convirtiendo en el centro neurálgico de la convivencia y desarrollo social de Visegrad.
 
Conviven tres comunidades bien desarrolladas, musulmanes-turcos, cristianos serbio-bosnios y judíos. Se toleran, pero no se mezclan.
 
Durante 400 años se van desarrollando sucesos intermitentes, narrados magistralmente por el autor, siempre alrededor del puente, historias de amor, desavenencias y tensiones a veces sangrientas entre las comunidades, pero se acaba por seguir un curso siempre aparentemente afable y tranquilo hasta  finales del siglo XIX.
 
El imperio austro-húngaro ocupa Bosnia-Herzegovina, realiza cambios administrativos, lleva el ferrocarril y acerca la comarca al estilo de vida occidental cristiano. Los jóvenes marchan a estudiar a las universidades y comienza una efervescencia política, social y filosófica, totalmente desconocida en este pequeño enclave, sobre todo durante los veranos en que los estudiantes vuelven y se reúnen en la kapia del puente. Los adultos no entienden estas novedades que les parecen sospechosas. Ellos quieren seguir la vida tranquila a la que están adaptados. A primeros del siglo XX se desencadenan las guerras balcánicas entre los diversos estados que lo componen, pero Visegrad no se ve afectada.
En 1914 se produce en Sarajevo el asesinato del archiduque Francisco Fernando perpetrado por nacionalistas serbios. Inmediatamente Austria declara la guerra a Serbia y se  desencadena una persecución atroz. Se desatan las pasiones ancestrales y las comunidades, hasta esos momento tolerantes, se desbordan de pasión y odio. Es el inicio de la Gran Guerra, la primera mundial. Presionadas por los serbios las tropas austrohúngaras abandonan Visegrad y vuelan una parte del puente. Parece todo un símbolo, se rompe el puente y se rompe la paz mantenida tantos siglos.
Aquí acaba la obra. Si queremos podemos continuar porque, realmente, el conflicto étnico y religioso ha seguido, pese al intento de la extinta Yugoslavia de Tito, hasta desembocar en el terrible conflicto balcánico de nuestra época, muerte, desolación, limpieza étnica………..
 
Una gran obra, de gran impacto, muy bien desarrollada, que nos ayuda a comprender parte de los problemas de esa región balcánica y sus conflictos.  Ivo Andric, premio Nobel en 1961, de origen bosnio, describe magistralmente la historia pequeña de un pueblo, la intrahistoria humana, sin tomar partido. Impresionante novela.
 
ACTUALMENTE LEYENDO:  EL MENSAJERO DE ATENAS  (Anne Zouroudi)

jueves, 10 de octubre de 2013

LIBROS QUE HE LEIDO: LA NIEBLA Y LA DONCELLA (Lorenzo Silva)



EL AUTOR

Lorenzo Manuel Silva Amador nació el 7 de junio de 1966 en un edificio hoy demolido del antiguo hospital militar Gómez Ulla, en el barrio de Carabanchel de Madrid.
Estudió Derecho en la Universidad Complutense y ejerció  como abogado, tras pasar un año como auditor de cuentas y otros dos como asesor fiscal en una firma multinacional, pero a finales de los noventa decidió  colgar la toga y dedicarse de lleno a la literatura.

 Lorenzo Silva es hijo y nieto de militares. Ambas circunstancias permiten suponer que su conocimiento interno del funcionamiento de la Benemérita será bastante más amplio que el de la mayoría de los lectores.



Desde que iniciara su dedicación a la literatura,  ha cultivado diferentes géneros:


Novela:

La flaqueza del bolchevique (finalista del Premio Nadal 1997).
Noviembre sin violetas.
La sustancia interior.
El urinario.
El ángel oculto.
El nombre de los nuestros.
Carta blanca (Premio Primavera 2004)
Niños feroces.
Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia.
El cazador del desierto.
La lluvia de París.
 

Y, por supuesto, la serie de novela policíaca protagonizada por los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro:


El lejano país de los estanques, 1998 (Premio Ojo Crítico 1998).
El alquimista impaciente, 2000 (Premio Nadal 2000).
La niebla y la doncella,2002
Nadie vale más que otro, 2004
La reina sin espejo 2005.
La estrategia del agua, 2010
La marca del meridiano, 2012. (Premio Planeta 2012)

Relatos:
El déspota adolescente.

Libro de viajes:
Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos.

Libro-reportaje:
Al final, la guerra, junto a Luis Miguel Francisco

Ensayo:
El Derecho en la obra de Kafka.
Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil (Premio Algaba de Ensayo).

Su obra ha sido traducida al ruso, francés, alemán, italiano, griego, catalán y portugués.

Como guionista de cine, ha escrito junto a Manuel Martín Cuenca la adaptación a la gran pantalla de la novela La flaqueza del bolchevique.

EL LIBRO

El sargento Bevilacqua y su compañera la cabo Chamorro, atípicos investigadores criminales de la Guardia civil, reciben un incómodo encargo. El asunto que les toca en suerte es un asesinato ocurrido dos años atrás en la isla canaria de La Gomera; el muerto, un joven de vida desordenada y carácter atolondrado. Por el crimen, en su día, se juzgó y absolvió a un político local cuya hija adolescente andaba en relaciones con la víctima. El caso ha estado en la vía muerta durante meses, pero las altas conexiones de la madre del chico han forzado a reabrirlo. Chamorro y Bevilacqua se encuentran con un crimen antiguo y muy pocas pistas para resolverlo. Tras desplazarse a la isla, la cabo y el sargento, con la colaboración no siempre entusiasta de los guardias que en su día cerraron el caso en falso, se sumergen en la búsqueda de un asesino que parece haberse desvanecido en la niebla del bosque donde apareció el cadáver.



Se trata de un caso que, en la jerga de la unidad central, se conoce como «un asunto podrido»: el principal sospechoso, un político local cuya hija adolescente salía con Iván, fue juzgado y absuelto dos años atrás. Las pistas son obsoletas, el caso está empantanado y ofrece pocas posibilidades de ser resuelto. Arrastrados por la bruma que envuelve al crimen tanto como a la isla, Bevilacqua y Chamorro pondrán a prueba no sólo su talento profesional sino sus motivaciones más íntimas. La confusa historia detrás de la muerte del joven sólo se irá aclarando en la medida en que los investigadores criminales de la Benemérita sean capaces de enfrentarse con sus propios fantasmas. En pleno dominio de sus recursos literarios, Lorenzo Silva lleva más lejos que nunca la complejidad psicológica de sus personajes, decantándose por la sutileza y consiguiendo una novela trepidante que rehuye con brillantez las soluciones fáciles.
 
Lorenzo Silva nos ofrece en La niebla y la doncella la entrega más trepidante y ambiciosa de las andanzas del sargento Bevilacqua.
 
IMPRESION PERSONAL
 
En esta novela, la tercera de la serie de que protagonizan esta pareja de guardias, se profundiza más que en las anteriores en la vida particular y en los sentimientos  de los protagonistas, sobre todo en la del sargento en la que el autor también nos permite vislumbrar parte de su pasado que repercute en su presente, en este sentido Bevilacqua acapara el protagonismo, aunque Chamorro no se acobarda y nos regala momentos muy brillantes. 
La novela está dividida en 20 capítulos, cada uno de ellos encabezado  por una frase que tiene relación con lo que ocurre en ese capítulo,  el título del último de ellos -que deduzco es  costumbre del autor- es el que da nombre a la novela; como en las precedentes, también está narrada en primera persona por el sargento Bevilacqua.

 
El lenguaje, al que ya nos tiene acostumbrados el autor, es claro y conciso; el ritmo es bueno, aunque el autor de vez en cuando  se permite alguna  pequeña pausa, aun así el interés no decae y nos mantiene enganchados por lo que se lee rápidamente.
 
Con todos estos elementos el autor  confecciona, con gran maestría, una trama que culmina, de una forma inesperada y casual. Un final sorprendente en el que el argumento está muy bien hilvanado y en el que todos los acontecimientos tienen una explicación natural.  Una novela que engancha desde el principio hasta el final y que te deja con ganas de leer la siguiente novela.
 
Parque Nacional de Garajonay  (La Gomera)
 
 
La niebla y la doncella es, además, una novela más larga y ambiciosa que sus antecesoras. Aunque lo interesante es que no es la trama que ha crecido, sino los aspectos “complementarios” que enganchan a los aficionados a una serie. Aquí tenemos más datos que nunca sobre las vidas privadas de ambos: el matrimonio frustrado de Bevilacqua, su temor a las relaciones amorosas, por un lado; las rendijas en la fortaleza aparentemente invulnerable de la cabo Chamorro, por otro. Además, cuaja la imagen de Bevilacqua como esa peculiar mezcla entre cuajado guardia civil y sofisticado psicólogo, capaz por igual de análisis de cierta hondura como de comentarios que pueden parecer anticuados, pero que Silva reviste en su boca de verosimilitud campechana: ideas sobre el honor, la amistad, el amor. Bevilacqua es un hombre dotado de una inteligencia extraordinaria, pero que la ha tamizado a través de la experiencia y el contacto con gente sencilla. El resultado, una franqueza sutil, un tipo de narración a la que la literatura española contemporánea no nos tiene acostumbrados, embarcada en demasiadas ocasiones en sus estilosas pajas mentales. Los investigadores se enfrentan a un problema complejo: desenterrar un caso de asesinato con dos años de antigüedad, en Canarias, por el que fue encausado y puesto en libertad un sospechoso. Se trata de la muerte de un joven de vida un tanto irregular, que resulta ser sobrino político de un alto cargo insular cuyas presiones son las que imponen la reapertura del caso. El primer procesado fue un concejal del ayuntamiento de La Gomera, con cuya hija quinceañera el fallecido mantenía relaciones esporádicas. Chamorro y Bevilacqua parten hacia Canarias con pocas expectativas. Allí se les une una guardia destinada en el lugar, Anglada, que resulta ser un cóctel explosivo: una ex compañera de Chamorro por la que ésta no siente simpatía alguna, y que solivianta los siempre despiertos instintos de Bevilacqua. El trío comienza a dar palos de ciego en el entorno de la víctima, en el que encontramos la habitual galería de personajes verosímiles de Silva, hasta que uno de los contactos resulta ser el decisivo. Y, a la postre, motivará una serie de sucesos que suponen un paso más en el desarrollo de los personajes. Con su capacidad para crear personajes entrañables a partir de material tan improbable como dos guardias civiles, Silva está dejando un jalón importante en el reconocimiento de los géneros en España. Confiamos en que sus siguientes obras lleguen pronto y mantengan el listón de entretenimiento y calidad.

Creo que de las tres primeras novelas, este es el caso más difícil de los tres, al menos por las circunstancias que se encuentran en todo lo que rodea al caso, poca gente dispuesta a colaborar, gente a la que le falla la memoria y una isla con un paisaje maravilloso del que disfrutar pero con una gente que es muy suya. Demasiados sospechosos y cabos sueltos para un caso donde las presiones políticas aprietan y los mandos suspiran  por resultados y que sean inmediatos así las dietas de nuestros dos amigos en las islas no se saldrán del presupuesto estipulado.

Algo de lo que no he hablado en las anteriores reseñas de esta saga es como Lorenzo Silva de la mano del sargento Vila describe a las personas que forman parte del cuerpo, gente normal porque en esta vida hay de todo en la viña del señor, pero con sus particulares al pertenecer a un cuerpo con unas peculiaridades muy definidas y con una tradición muy antigua. Por ello Vila en cada caso analiza a sus compañeros de trabajo, los que para ellos es un deber, los que están quemados de todo, los rebotados, los de la vieja escuela y todo desde el punto de vista psicoanalítico de nuestro psicólogo en paro metido a picoleto por buscarse un jornal. Me gusta porque describe a los agentes de una manera respetuosa pero que  creo que se acerca mucho a la realidad, gente muchas veces que ha hecho su vida en tierra extraña por el destino que le ha tocado, otros hechos a una vida castrense cerrado a los nuevos tiempos, otros leales al cuerpo a más no poder y al compañerismo y como siempre alguna que otra oveja negra.

Santa Cruz, capital de la isla de La Palma
 

 
Como no podía falta y siendo un placer en cada libro en este, el sargento Vila nos impresionara con toda una clase sobre la teoría del sistema penitenciario español, algo que por simple curiosidad no os deberías perder. Esto me hace pensar, en este país o en este mundo, la gente que manda no lee los libros donde se razona tan estupendamente todo lo que falla y que nos lleva de cabeza al caos en el que vivimos. Creo que no y sinceramente es una lastima porque la de cosas que se aprende leyendo, al menos a mi con estas novelas me han hecho ser más indulgentes con ciertas faltas y más críticos con ciertos sectores de la sociedad y con la forma de hacer las cosas de los que mandan.
Para terminar decir que debo quitarme el sombrero ante Loranzo Silva por esta entrega y por el toque de simpatía y caballerosidad que le da a Vila ante la derrota aunque no podemos olvidar que aunque nos de la impresión de ser un solitario, nos vuelve a sorprender con sus escarceos amorosos lo que nos demuestra que en el fondo aunque no se puede vivir del amor todo el mundo busca alguien a quién amar.
De las tres novelas primeras, creo que de las mejores, poco que achacarle, ingeniosa, misteriosa hasta el final y nuevamente sorprendente y con un final inesperado que hará a más de uno reflexionar sobre el mundo en el que vivimos.  
 
ACTUALMENTE LEYENDO:  EL LABERINTO MAGICO 1 - CAMPO CERRADO  (Max Aub)

 

 

miércoles, 9 de octubre de 2013

LIBROS QUE HE LEIDO: LAS PUERTAS DE LA NOCHE (Amir Valle)



EL AUTOR

Amir Valle Ojeda (Guantánamo, Cuba, 6 de enero de 1967) es un escritor, crítico literario y periodista, es considerado una de las voces esenciales de la actual narrativa cubana y latinoamericana de su generación. Actualmente reside en Berlín, desde donde dirige OTROLUNES - Revista Hispanoamericana de Cultura, que fundó en el año 2007 junto al también escritor cubano Ladislao Aguado.

En su país obtuvo, entre otros, importantes premios literarios, tales como el Premio 13 de marzo de Cuento 1986, Premio UNEAC de Testimonio 1988, Premio Razón de Ser de Novela 1999, Premio de Novela José Soler Puig, 1999 y Premio Nacional de Novela Erótica La Llama Doble 2000 y 2002.
Ha obtenido, además, premios literarios en República Dominicana (Premio Internacional Casa de teatro de Cuento 2002), Colombia (Premio Internacional de Ensayo Próspero Morales Pradilla 1997), Alemania (Premio Internacional de Novela policíaca Distel Verlag 1998) y ha sido finalista del Premio Literario Casa de las Américas en tres ocasiones: en cuento (1994) y en testimonio (1997 y 1999). Su novela Entre el miedo y las sombras fue nominada al Premio Internacional Dashiell Hammett entre las cinco mejores novelas negras publicadas en el 2004 en lengua española, en todo el mundo.



Sus últimos premios más importantes han sido el Premio Internacional de Novela Mario Vargas Llosa 2006 por Las palabras y los muertos; el Premio Internacional Rodolfo Walsh 2007 a la mejor obra de no ficción publicada en lengua española en el mundo por Jineteras, el Premio Novelpol a la mejor novela negra publicada en España durante el 2007 por Santuario de sombras, y el Premio Internacional de Novela Ciudad de Carmona 2008, en España.

EL LIBRO

Única Finalista por América Latina del premio internacional Distel Verlag 1998, con esta obra su autor inaugura la serie de novela negra que lo convirtió en poco tiempo en una de las más destacadas voces de lo que internacionalmente se conoce como Neopolicial Latinoamericano. La relación enriquecedora que para hurgar en la marginalidad cubana actual se produce entre el negro Alex Varga (especie de alcalde no oficial de los barrios marginales de la capital cubana) y el teniente de la policía Alain Bec, permite inquietantes zambullidas en el delito como un modo de supervivencia, incluso para la población no delincuente, en la sociedad cubana actual. En esta primera novela esos dos personajes resolverán un horripilante caso de prostitución infantil.

Justo en la bahía de La Habana, un yate de pescadores rescata el cuerpo de un niño violado y asesinado, que flota entre las olas. Alain Bec, un santiaguero de lo más pintoresco, es el teniente investigador. Visita lugares de los hechos; produce deliberaciones, discriminaciones, perplejidades, en torno a una serie de crímenes que emparentan a la humanidad toda, más allá de los sistemas de organización social y económica. Total, somos seres deseantes y convulsos por una voluntad “propia” que ya no nos pertenece.

IMPRESION PERSONAL

Nos encontramos ante un libro que, aunque se enmarca dentro del género negro o policíaco, nos ofrece una mirada aguda y cruda de la actual sociedad habanera. El libro ha recibido los más encendidos elogios de autores de la talla de Leonardo Padura y de Manuel Vázquez Montalbán.

Efectivamente, Amir Valle comienza su relato como una novela policiaca o negra, en la que de forma sucesiva van mezclándose los elementos más espinosos que conforman el submundo marginal de la, aparentemente, uniforme y controlada sociedad cubana. Sexo, drogas, prostitución, corrupción generalizada y sobre todo, abulia, apatía de los rectores de esa sociedad, cuando no su participación activa en los lucrativos negocios de éste lumpen tropical y socialista.

Embajada Española en La Habana y parque que la circunda, donde se desarrolla parte de la accion


De forma espontánea e incontrolada, como casi todo en Cuba, ha surgido una magnífica de escritores de novela negra en Cuba. No tienen nada que ver entre sí, cada uno trabaja a su manera, unos en Cuba otros fuera del país, pero hay una serie de rasgos comunes entre ellos, la auténtica realidad del submundo habanero. Esa mezcla de mafias, candidez, miseria, corrupción y sobre todo necesidad que ha conformado una peculiar forma de delincuencia y lumpen en el, supuestamente, incorruptible e idílico país socialista.

Delicioso resulta el guiño que Amir Valle le hace a Leonardo Padura, mencionando a su personaje literario Mario Conde en la presente novela.

Calle Lamparilla, Habana Vieja, donde Amir Valle ubica la vivienda de uno de los protagonistas


En definitiva una novela corta pero muy intensa. Especialmente recomendada para aquellos con estomago fuerte y que además, sean conocedores de la realidad cubana. Esta novela podría ser enmarcada dentro de la obra general de Valle, y en concreto como un episodio de referencia en la mucho más amplia, Habana Babilonia.

ACTUALMENTE LEYENDO:  LA NIEBLA Y LA DONCELLA (Lorenzo Silva)


 
 
 

 

jueves, 3 de octubre de 2013

LIBROS QUE HE LEIDO: DANZA DE TINIEBLAS (Eduardo Vaquerizo)



EL AUTOR

Madrid, 7 de Julio de 1967. De formación técnica, es Ingeniero Técnico Aeronáutico. Ha trabajado en diversas empresas relacionadas con el mantenimiento de aeronaves. Actualmente pertenece a la plantilla de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. Vive en Madrid desde siempre, ciudad que esta muy presente en su obra.

Lector voraz desde la infancia, comparte interés por la ciencia y el arte, la literatura y el ensayo científico. Escritor compulsivo y vocacional, aborda la escritura como una pasión irremediable.
Aunque parte de su obra puede adscribirse a la llamada ciencia ficción dura o incluso al homenaje más desenfadado al género “pulo”, la mayor parte de sus relatos son afines a la intención formal y estilística de la ciencia ficción posterior a la Nueva Ola, incluyendo Ucronías, relatos Steampunk y Postcyberpunk y experimentos que bordean lo onírico y surrealista.

Ha publicado más de cincuenta relatos, algunos de ellos en Francia y Alemania, y seis novelas.
Entre sus obras más conocidas están: Danza de Tinieblas, finalista del premio Minotauro y ganadora del Ignotus y el Xatafi-Cyberdark de la crítica y La última noche de Hipatia, también ganadora del Ignotus y el Xatafi-Cyberdark.

EL LIBRO

DANZA DE TINIEBLAS es una ucronía en la que el Imperio Español continúa, trescientos cincuenta años después de la batalla de Lepanto, siendo la mayor potencia mundial y conservando prácticamente todos los territorios que ya se poseían bajo Felipe II, muerto en un accidente de caza justo antes de la batalla, lo que desencadena ésta línea temporal.

Gracias a la posterior guerra de sucesión, ganada al fin por Don Juan de Austria, no se insistió en la expulsión de judíos y moriscos que gozan de gran poder económico y financiero. El Imperio también se ha sacudido la influencia de Roma, organizando su propia reforma, Francia e Inglaterra no parecen ser otra cosa que países de segunda categoría (ni se les menciona) el Imperio Otomano no sufrió aparentemente más descalabros posteriores y es la contrapartida poderosa en el otro extremo del Mediterráneo y, es de suponer, Asia. En definitiva, el panorama geopolítico (que se dice) es notablemente distinto al que conocemos.
 
1927, el año en el que sitúa la novela, también es una muestra de que el Imperio ha fomentado las ciencias y la tecnología, los gasógenos (o algo muy parecido) atraviesan velozmente Madrid, la luz eléctrica es una realidad, las armas automáticas campan por sus respetos, incluso la informática, de manos de los cabalistas judíos, se ha convertido en un pilar fundamental de la Hacienda del Imperio.
En éste orden de cosas Joannes Salamanca, un cabo de alguaciles (cuerpo de policía similar a la Guardia de Asalto de la Segunda República) es asignado como guardaespaldas y ayudante de fray Faustino Alhárquez, inquisidor encargado de investigar una sucesión de misteriosos asesinatos entre altos funcionarios de origen judío. Poco a poco se descubre una fabulosa intriga que amenaza los pilares del Imperio, Joannes y fray Faustino se ven amenazados, atacados, traicionados y asesinados en una vorágine de idas y venidas hasta que finalmente el cabo Salamanca, descubre toda la verdad.

 

IMPRESION PERSONAL

Aunque éste libro es en esencia pura aventura, su escenario tiene algunos detalles desconcertantes. Los habitantes del Madrid del Siglo XX siguen vistiendo igual que casi cuatro siglos antes, gorgeras, guardainfantes, sobrevestes... me parece muy extraño que la moda no haya evolucionado en absoluto, así como el lenguaje, que también parece detenido en el tiempo. Otro detalle desconcertante es la geografía urbana madrileña. Eduardo Vaquerizo crea un Madrid lógicamente muy distinto a su homólogo de nuestro 1927, pero a la vez con demasiados elementos reconocibles que no se construyeron hasta finales del siglo XIX principios del XX; la Gran Vía, el paseo de la Castellana, el barrio de Salamanca (nada que ver con Joannes), no resulta imposible su existencia en una línea temporal alternativa, pero si más que improbable debido a que las necesidades de la capital de un imperio poderoso no son en absoluto las mismas que las de la capital de un país convulso y empobrecido.
 
En 1927, con Madrid convertida en capital del imperio y principal metrópoli del mundo civilizado, el rey Fernando demuestra ser un hombre de su tiempo gobernando un país en plena Revolución Industrial. Pero Madrid es también un nido de intrigas que atrae por igual a conspiradores, agitadores, conjurados, espías católicos y anarcolistas antimonárquicos. En este caldo de cultivo, el cabo de alguaciles Joannes Salamanca, veterano de los tercios, fanfarrón y pendenciero pero dotado de la astucia propia de los iletrados, es requerido para asistir al inquisidor especial Fray Faustino Alhárquez en la investigación de una cadena de crímenes especialmente truculenta, relacionada con la política del Imperio.



Vaquerizo plantea una narración sorprendentemente verosímil, de tintes ucrónicos pero engarzada en la más profunda realidad castellana. Para empezar, traslada a la perfección la imagen del Madrid de los Austrias a comienzos de un alterado aunque reconocible s.XX, plasmando una magistral descripción de paisaje y paisanaje con miras casi costumbristas; por otra parte, utiliza herramientas adecuadas a tal fin, como el uso de un rico lenguaje originario del Siglo de Oro, eso sí, aderezado con abundante jerga creada al efecto (1). La agitada ambientación sociopolítica, el reflejo de la forma de pensar del pueblo, la utilería de época o la mezcla de personajes reales con otros de ficción (con una deliciosa aparición de Cervantes, lástima que sin consecuencia para el hilo principal)... son otros atractivos que contribuyen a dar color y dotar de mayor verosimilitud a la trama. El resultado es brillante y de un alto nivel literario.

Como no podía ser menos, el autor hace gala de su maestría a la hora de añadir matices al particular universo creado, de forma natural y sin que la narración se resienta un ápice. A este respecto, resulta particularmente digno de mención cómo a través de la azarosa vida de Joannes descubrimos los cambios experimentados en el mundo y muy especialmente Europa. Por otra parte, la novela se estructura en ágiles escenas dotadas de un excelente sentido del ritmo, incluye atractivos personajes secundarios -como el citado inquisidor especial, el intrigante duque de Mier, el judicatario De Grandes o el judío Ferruziel y su atractiva hija- que en conjunto desarrollan un apasionante juego de inteligencias e intereses enfrentados, y ofrece una trama apasionante repleta de sorpresas y giros inesperados, cuyo lenguaje accesible pero elegante permite ser leída prácticamente de un tirón por cualquier tipo de lector.

Si bien la citada ascensión al trono de Juan de Austria parece constituir el punto Jumbar o de divergencia con la Historia real, ciertamente hubo antes otro momento histórico alternativo de relevancia si cabe mayor: la no expulsión de los judíos por parte de los Reyes Católicos. Durante siglos, los judíos (granatas) realizaron labores de suma importancia para la estabilidad y engrandecimiento de la Corona, aunque siempre desde discretas posiciones en la sombra. Ello permitió a España abanderar el progreso mundial con hombres de talento como Goya (inventor de la iluminación eléctrica) ó Écija, cuyo motor de ciclo permite impulsar los autocoches utilizando motores de hulla, entre otros destacados avances técnicos como el camaroscopio (cinematógrafo), un primitivo teletexto y, por supuesto, la Cábala automática: gigantescas máquinas de cálculo manejadas por judíos al servicio de las Haciendas Imperiales (2). Como vemos, todos ellos elementos «steampunk» en una narración de historia alternativa.

En realidad, el mundo que habita Joannes Salamanca no dista mucho del que conocemos, pese a que algunos sucesos cambien su protagonista: el aludido Juan de Austria ocupa el papel de Enrique VIII en el cisma que instauró en España la Nueva Iglesia Reformada, mientras en Gran Bretaña, Italia o Alemania rige un catolicismo a ultranza; estructuras tan arraigadas como la Inquisición sobreviven coexistiendo en lo económico con una pujante Revolución Industrial (que atrae a Madrid a miles de inmigrantes europeos y orientales), y en lo político con una “Commonwealth a la española”, la Santa Liga de las Comunidades de Reinos de las Columbias (en la práctica, un protectorado económico-militar que nutre de un flujo constante de materias primas y buscavidas a la metrópoli); existe una especie de Parlamento testimonial denominado el Consejo de los Cuatrocientos, un tibio movimiento sufragista y una estructura social férreamente jerárquica, todo ello a imagen del pasado modelo inglés.

 
 
El ambiente es interesante y el lector se ve seducido por aprender más de esta extraña España alternativa. De hecho, no se nos dice el año en que transcurre la acción hasta bien mediado el libro (a menos que leas la contraportada). Por eso el lector nunca sabe qué grado de desarrollo tecnológico cabe esperar. Hay coches, hay electricidad, pero todo muy incipiente. Y están las extrañas máquinas de "cábala". Podría hablarse de un ambiente de género "steam-punk" (el "punk a vapor" de autores como Blaylock o Tim Powers) pero en este caso sin punks ni vapor

«Danza de tinieblas» es uno de esos títulos tan escasos pero que tanto necesita la narrativa fantástica para prestigiar este tipo de literatura y conquistar quizá mayores cuotas de mercado, aunque eso dependa de múltiples factores. Una novela dotada de una alta calidad literaria, enclavada en raíces autóctonas y que puede interesar a una gran variedad de lectores, desde aficionados al fantástico, amantes de la novela histórica y lectores generalistas. Una novela muy visual que soportaría perfectamente una adaptación cinematográfica, finalista del máximo galardón otorgado a las letras fantásticas: el premio Minotauro 2005, cuando al menos mereció compartir el primer premio. Sin duda, una de las grandes novelas fantásticas del momento que, aunque sea prematuro afirmarlo, lleva el marchamo de obra de referencia, incluso de posible clásico.

Todo esto lo ha conseguido Eduardo Vaquerizo en su primera novela publicada –si descontamos la novelización de «Stranded», firmada a dúo con Juan Miguel Aguilera-. Con este libro, Vaquerizo se sitúa en mi opinión al mismo nivel que los grandes narradores fantásticos contemporáneos: Javier Negrete, Rafael Marín, Juan Miguel Aguilera, Carlos Gardini, Elia Barceló o Rodolfo Martínez, pues no olvidemos que es autor de gran cantidad de relatos cortos, algunos galardonados en diversos premios; relatos que, como el caso de “Negras águilas” y “Víctima y verdugo” comparten el mismo universo que la presente novela.

Por supuesto, no todo en el libro es perfección. De la explicación del punto Jumbar se pasa al presente sin solución de continuidad, lo cual puede despistar a más de un lector. Tampoco es demasiado creíble que una pesada y ruidosa máquina de guerra se pasee por el centro de Madrid sin ser vista por testigo alguno, además de algún fallo de continuidad, elementos más o menos discutibles de atrezzo o que en su último tercio la narración se convierta en poco menos que un correcalles. Pese a todo, es una estupenda novela cuyo desenlace satisface las expectativas tanto del hilo histórico (sobre el que desgraciadamente se pasa demasiado de puntillas, abierto a una posible continuación) como de los protagonistas, tendiendo un puente hacia nuestra realidad. Para aquellos lectores que deseen iniciarse en las excelencias de la narrativa fantástica este libro es una estupenda oportunidad; y para los amantes del género, una obra imperdible.
De lo que no hay duda es que, pese a lo chocante, la cuestión del vestido y lenguaje están al servicio de la ambientación de esta otra línea del tiempo, aunque quizá la elección de otro argumento de más envergadura que un simple incidente policiaco (una guerra mundial, se me ocurre), hubiera hecho más sólido el conjunto y ayudado a dibujar mejor la inmensidad del Imperio.

ACTUALMENTE LEYENDO:  LAS PUERTAS DE LA NOCHE  (Amir Valle)