miércoles, 19 de enero de 2011

Lista de espera (2000) Juan Carlos Tabío















Direccion: Juan Carlos Tabio


Guion: Juan Carlos Tabio, Arturo Arango


Musica: Jose Maria Vittier


Produccion: Gerardo Herrero, Camilo Vives, Thierry Forte.


Nominaciones: Goya mejor pelicula extranjera de habla hispana (2000)






Reparto:




Vladimir Cruz


Thaimi Alvariño


Jorge Perugorria


Saturnino Garcia


Alina Rodriguez


Antonio Valero













Sinopsis:

En una terminal de ómnibus de un pueblo del centro de Cuba, la cola de pasajeros que aguarda un autobús que los lleve a otro destino no hace más que aumentar: todos los autobuses pasan llenos. La única esperanza es aguardar a que sea reparado el único transporte de la terminal, un vehículo que parte, alternativamente, hacia Oriente y hacia Occidente.


Las horas pasan... Emilio, un joven ingeniero, Jacqueline, una hermosa muchacha comprometida con un español, un ciego, y otros personajes, esperan. Los que van hacia La Habana suben al ómnibus al filo de la medianoche. Emilio y Jacqueline, que han simpatizado de inmediato, se despiden con cierto pesar.


Pero, al ponerse en marcha, el vehículo se avería definitivamente. Fernández, el administrador, informa de que no puede dar ninguna solución y que se impone cerrar la terminal. La mayoría abandona el lugar, pero Emilio propone quedarse y arreglar ellos mimos el ómnibus.


A pesar de las protestas de Fernández, un pequeño grupo decide asumir el reto, y se va tejiendo una extraña y tierna historia en la que casi todos se van reconciliando con lo mejor de sí mismos.


Comentario:


"Lista de espera", del cineasta cubano Juan Carlos Tabío, pasó por el festival de Cannes, dentro de la sección paralela "Una cierta mirada" y allí, aparte del aplauso de crítica y público, consiguió dos premios, entre ellos el de mejor película que concede el Ministerio de Cultura francés.


Como "un juego" que se propone al espectador definió Juan Carlos Tabío esta película que se desarrolla en la parada de autobús de un pueblo del centro de Cuba, donde todos los autobuses pasan llenos o se estropean, convirtiéndose esta terminal de ómnibus destartalada en el hogar que acoge a un grupo de personas distintas, obligadas a convivir durante un tiempo que parece hacerse eterno.


Tres años tardó Juan Carlos Tabío en convertir en texto cinematográfico el cuento homónimo de Arturo Arango, con quien trabajó en la elaboración del guión y al que el escritor Senel Paz dio su último toque. Su labor fue, según confesó Tabío, el de "aportar una mirada desde fuera y amarrar los tornillos que quedaban sueltos". Tabío negó que "Fresa y chocolate", "Guantanamera" y "Lista de espera" sea cine político, sino la utilización del humor como "una forma de reflexionar sobre la realidad, una realidad que es siempre contradictoria. Todas estas películas -añadió- inciden en una realidad local y así tocan el nervio de lo universal".


"Lista de espera" vuelve a reunir después de siete años a Vladimir Cruz y a Jorge Perugorría, los protagonistas de "Fresa y chocolate" que se han reencontrado "más tranquilos y serenos", después de aquella película en la que se sentían "asustados por la gran responsabilidad", según comentó Vladimir Cruz.


Tabío ha querido dedicar la película a Gutiérrez Alea "Titón", al que hoy recordó como un maestro que sigue presente en el alma cubana, cuyo legado "es ese sentido de responsabilidad del artista con el lugar y el momento. Su forma de interactuar con la realidad".




"Lista de espera", película que ha constituido un éxito en Cuba, es una coproducción en la que participa Cuba, España, Alemania y México. Para Tabío, la coproducción se ha convertido en un modo de financiación indispensable para iberoamérica.
Criticas:




Criticas

El último de la fila

Por Oswaldo Osorio

Aunque el cine cubano cada vez se hunde más ante la sombra implacable del embargo, este director con cada película se empeña en sacarlo a flote. A Juan Carlos Tabío lo conocimos codirigiendo con Tomás Gutiérrez Alea la celebrada Fresa y Chocolate, un filme que emparentó al pasado y al futuro del cine de la revolución, pues Alea fue su primer gran director y Tabio es el último. El cine de ambos tiene mucho en común: originalidad en sus historias, ingenio en su tratamiento, el humor picaresco para decir cosas muy serias y compromiso con la revolución, no sólo para apoyarla sino también para criticarla veladamente y reflexionar sobre ella.

En esta película Tabío concentra a toda Cuba en una estación de buses. El grupo de personas que espera a que reparen el único bus de la estación, representa al pueblo cubano y sus problemas, también su espíritu caribeño y el ideal de la revolución. Se trata de una pieza coral en la que un grupo de personajes interactúan en un espacio escénico reducido, lo cual permite que su historia, concebida en clave de comedia, tenga una dinámica y una intensidad muy bien logradas, con ritmo, imaginativos diálogos y gags (chistes visuales) y una significativa evolución en la relación entre personajes.

Como en su anterior filme, El elefante y la bicicleta, Tabío confronta aquí dos realidades, una real y otra imaginada (o soñada), para plantear alegóricamente sus ideas, las cuales giran en torno a un pueblo que se debate entre la solidaridad que el régimen le ha inculcado y el egoísmo que deviene de la necesidad y la precariedad material en que ha caído. Este juego con dos realidades y el tono de comedia empleado, le permiten insinuar y plantear cosas sobre el régimen y el sistema que de otra forma sucumbirían ante la censura.

Sin embargo, a la soterrada crítica al sistema y a la descripción entre chistes y risas de la dura realidad social cubana, Juan Carlos Tabío sobrepone un henchido optimismo por el espíritu de fraternidad y solidaridad de la revolución, porque de fondo se trata de una fábula que endulza los oídos de los cubanos y les propone que trabajen por su país. De ahí que resulte tan ingeniosamente solapado con sus críticas, como con el mensaje de propaganda a favor del régimen. Por eso el valor de esta película radica en que es un cine comprometido con su realidad, ingenioso diciendo lo que quiere decir sobre ella y entretenido en la forma como lo hace.

1 comentario:

  1. Para mi una JOYA de película, que me trae unos inolvidables y curiosos recuerdos: Tuve la ocasión de verla en un cine en La Habana; era la primera vez que mi esposa (novia entoces) y yo ibamos juntos al cine. Fue una velada encantadora, una sesión 'muy especial'... porque el proyeccionista ¡¡puso los rollos cambiados de orden!!
    Han pasado ya 10 años y aún nos reímos al recordarlo. (Hoy tengo la película en DVD).

    ResponderEliminar