miércoles, 10 de septiembre de 2014

ASHENDEN O EL AGENTE SECRETO (W. Somerset Maugham)



EL AUTOR

William Somerset Maugham nació el 25 de enero de 1874 en París (Francia). Era el hijo más joven de los seis que tuvieron el diplomático británico Robert Ormond Maugham y su esposa Edith Mary Snel. William vio la luz en la embajada británica de la capital francesa.
En 1882 murió su madre a causa de la tuberculosis y dos años después falleció su padre de cáncer.

En 1887 se marchó a vivir con su tío, el sacerdote Henry Maugham. Estudió Medicina en el St. Thoma's Hospital y ejerció su profesión hasta 1897, año en el que publicó su primera novela, "Liza De Lambeth", un libro con el que alcanzó el triunfo comercial y la dedicación plena al mundo literario.

En el año 1906 inició una relación amorosa con Sue Jones, finalizada en 1913 al rechazar Sue las proposiciones de matrimonio de Maugham. En 1917 se casó con Syrie Wellcome.  
  
Entre sus novelas, caracterizadas por su agilidad narrativa, riqueza descriptiva y un miramiento cínico a las relaciones humanas, destacan "La Señora Craddock" (1902), "Servidumbre Humana" (1915), "Soberbia" (1919), "La Luna y Sus Seis Peniques" (1919), "El Velo Pintado" (1925) y "El Filo De La Navaja" (1944). En su faceta teatral logró un apreciable reconocimiento por títulos como "El Círculo" (1921) o "Nuestros Superiores" (1923).

Murió en Saint-Jean-Cap-Ferra, Niza, el 16 de diciembre de 1965. Tenía 91 años.

EL LIBRO

  • Nº de páginas: 288 págs.
  • Editorial: DEBOLSILLO
  • Lengua: CASTELLANO
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • ISBN: 9788497937917
  • Año edición: 2010
  • Plaza de edición: BARCELONA
  •  

    Somerset Maugham, agente secreto del espionaje británico durante la I Guerra Mundial, plasmó sus propias vivencias en este libro fascinante, que encadena una serie de relatos que reflejan a la perfección la rudeza y la brutalidad de los servicios secretos, las intrigas y traiciones y, sobre todo, el absurdo de su existencia. Su tono y su estructura de mosaico sirvieron de modelo a los padres fundadores del género: Eric Ambler, Ian Fleming o Graham Greene.

    Basado en las experiencias de Somerset Maugham como agente secreto del espionaje británico en Europa durante la Primera Guerra Mundial, Ashenden o el agente secreto se compone de una serie de relatos encadenados que reflejan a la perfección la rudeza y brutalidad del espionaje, sus intrigas y traiciones y, sobre todo, el absurdo de su existencia.

    El tono y la estructura de esta novela, concebida como un mosaico, ha sido un modelo para los escritores que, como Raymond Chandler o Dashiell Hammet, desarrollaron el género con posterioridad.


    IMPRESION PERSONAL

    Dicen que Ashenden o el agente secreto fue el primer libro de espías modernos que se escribió jamás. Somerset Maugham lo publicó en 1928, con historias al parecer recreadas de las cosas en las que anduvo cuando él mismo fuera un espía durante la 1ª Guerra Mundial, después de conducir ambulancias en el frente como Dashiell Hammett o Ernest Hemingway. A Ashenden, el primer agente sofisticado, el primer espía con voz y traje de tweed de la historia, no le mueven ni el afán de aventura ni la pasión patriótica sino una especie de mal de Montano o de hambre de jugador de ajedrez que le achaca en algún momento el coronel R. por ver cómo se comportan las fichitas; Ashenden es ese hombre que se mide el carácter por su comportamiento en la bañera cuando empieza a enfriársele el agua y no por su impasibilidad en mitad del estallido de la revolución rusa. En un tiempo en el que los caballeros sabían distinguir un puro habano de un puro filipino, en el que el dry martini aún se consideraba una costumbre bárbara, cuando San Petersburgo pasaba de llamarse Petrogrado a Leningrado, los alemanes y los franceses eran acérrimos enemigos y se cenaba de esmóquin, un extravagante coronel del servicio secreto llamado R. le propone a un escritor llamado Ashenden que ya que anda paseándose por Suiza y sus aledaños, por qué no hace unos trabajitos patrióticos y maneja a unos agentes infiltrados, recoge sus informes y les paga sus honorarios, todo muy burocrático. Luego las misiones se van complicando y Ashenden se ve envuelto en historias con Mata-Haris provincianas, traidores fusilados al amanecer, un mexicano pintoresco, una revolucionaria rusa obsesionada con los huevos revueltos, un viajante de Pennsylvania que viaja en el Transiberiano obsesionado con su ropa interior, un embajador con pasado circense… pero ya lo leéis vosotros. Una de las cosas mejores del libro son los diálogos de Ashenden y R., porque los circunloquios que Somerset Maugham pone en boca de su espía sobre la novela moderna o la vanidad herida adolecen adolecen, ¿de qué?, aunque su manera de contar sea lineal y nada rebuscada, sin quiebre, lo único que se permite Maugham de festivo es el vocabulario. Pero la forma en la que se fija en cierto tipo de detalles es admirable (¿cuántos señores miran el dibujo del papel de la pared o de qué manera están colocadas las flores en el florero?): Maugham es un observador increíblemente perspicaz del comportamiento de los otros, del color de los muebles y de los sombreros ajenos.

    Lago Leman, frontera natural entre Francia y Suiza, en cuyo entorno transcurren los primeros relatos del presente libro


    Sin ser ni mucho menos la mejor obra de Maugham, hay que reconocerle a este libro el mérito que sin duda tiene. Ashenden o el agente secreto es una novela episódica de espías en la que, si bien cada uno de sus capítulos no son del todo independientes, puesto que están sutilmente conectados, bien podría considerarse como un libro de relatos, tal vez el primer libro de relatos de espías de la literatura moderna.

    A Ashenden se le atribuye haber sido el arquetipo o el modelo de historia que más tarde serviría de inspiración a autores como Chandler o Hammett, no tanto por la temática que abordaban sus novelas, sino por la estructura narrativa, el estilo sobrio y rudo de los personajes, los diálogos cortantes, precisos, escuetos, o el sentimiento de vacío que se desvela a veces en los protagonistas.

    Personalmente, lo que atrajo mi curiosidad y me incitó a leer este libro fue el hecho de conocer que estaba basado en las experiencias personales de Maugham como miembro del servicio de inteligencia. Sin querer ahondar demasiado en elementos biográficos, simplemente mencionaré como dato anecdótico que, al estallar la Primera Guerra Mundial, el escritor intentó alistarse pero, debido a su edad, sólo le dejaron colaborar como conductor de ambulancias. Posteriormente su esposa Syrie influyó para que formase parte del servicio de inteligencia británico y, de este modo, Somerset Maugham se convirtió, por derecho propio, en el primer escritor espía. Ashenden es, por tanto, el alter ego de Maugham y a través de este personaje, el lector conoce las diferentes peripecias por las que pasó el escritor como agente secreto del espionaje británico en Europa, durante los años de la Primera Guerra Mundial, en diferentes países como Suiza, Italia, Francia o incluso la Rusia revolucionaria de 1917. Ashenden, o el agente secreto no sólo fue la primera novela de espías, sino que, además, sentó las bases de toda la literatura de género posterior, que si bien resulta mucho más sofisticada y depurada en autores como Graham Greene, John LeCarré o Ian Fleming; el mérito de Maugham radica en haber iniciado esa nueva tendencia literaria.

    La primera historia, titulada “R.” nos evoca a la famosa “M.” de la serie de James Bond. Tras la sigla “R.” se esconde el misterioso coronel que se encarga de reclutar a Ashenden como oficial de la inteligencia británica y este episodio nos narra cómo sucedió ese encuentro y cómo se produjo la entrevista. La primera misión del protagonista será en Suiza, en el capítulo titulado “Una visita a domicilio” en la cual deberá desenmascarar a un espía británico que, para cobrar su sueldo, emite informes totalmente falsos. Los primeros casos de Ashenden no son demasiado espectaculares ni emocionantes, sino más bien tienen un caracter burocrático, en el sentido de que la mayor parte de su trabajo consiste en observar y emitir informes, lo que no hace sino reforzar la veracidad de los casos narrados pues, el trabajo cotidiano de los espías es mucho más monótono que el que aparece idealizado en el cine por personajes como James Bond o similares.

    Uno de los mejores capítulos del libro es el de “El mexicano calvo“, en donde nuestro protagonista acompaña a otro espía, el susodicho mexicano calvo, hasta Italia, en donde un agente griego que trabaja para los de los alemanes debe ser eliminado. En el siguiente episodio, continuación del anterior, Ashenden tiene que persuadir a una bailarina italiana para que traicione a su amante, un agente alemán, y puedan tenderle una trampa para arrestarlo. Parte de esta historia y de otra titulada “El traidor” serían utilizadas por Alfred Hitchcock en su película “El agente secreto“, con Peter Lorre haciendo de “mexicano calvo”.


    Disturbios en la perspectiva Nevski, Petrogrado, en 1917, otro de los episodios en los que se ve envuelto Ashenden

     
    En otras historias Ashenden se pasea por París o por la rusa revolucionaria y en éste último Maugham mezcla el relato de espías con una anécdota de un surrealismo que roza lo cómico y que, precisamente por ser tan estrambótica, no me cabe la menor duda de su veracidad: la del hombre que muere absurdamente por no querer escapar con sus compañeros, al empeñarse en recuperar su ropa interior que había extraviado en el hotel.

    Ashenden es un agente secreto refinado, un patriota al servicio de su majestad al que imaginamos siempre con traje impecable y modales educados. Desde ese punto de vista, tiene muchos factores en común con el mítico Bond, salvo por algunos detalles cruciales: Ashenden no es un seductor; de hecho resulta extremadamente distante, en especial con las mujeres y, en ocasiones, ligeramente ingenuo, como cuando se deja engañar por el mexicano calvo durante una partida de cartas, en la que éste le gana dinero con facilidad. Sin embargo, Ashenden posee una virtud notable y crucial para un espía: la capacidad de observación, especialmente en los detalles: la disposicion de unos muebles, o el color de los trajes o de los vestidos, por citar algunos ejemplos. Como alter ego de Maughan, Ashenden es, a su manera, el arquetipo del perfecto dandy inglés, culto, educado, inteligente y refinado.

    Maughan fue un escritor muy popular en su tiempo y, como ya he mencionado al principio, ésta no es su mejor obra. Sin embargo, Yo siempre he preferido al Maugham cuentista que al novelista. No en vano, a lo largo de su vida, escribió más de un centenar de relatos cortos, todo un recorrido narrativo en un género -el del relato- que tradicionalmente ha sido dejado de lado. A pesar del éxito que Maugham llegó a conocer en vida -muchas de sus obras fueron adaptadas al cine- este escritor ha sido criticado como un creador ramplón y sin estilo propio. No es esa mi opinión, desde luego, y creo que merece la pena leer los relatos de Maugham. Estoy seguro de que les sorprenderá su alta calidad literaria.
    ACTUALMENTE LEYENDO:  LA SOMBRA DE LA GUILLOTINA  (Hilary Mantel)

    No hay comentarios:

    Publicar un comentario