lunes, 17 de febrero de 2014

LA NEBLINA DEL AYER (Leonardo Padura)



EL AUTOR

Leonardo Padura Fuentes (La Habana, 1955) es un novelista y periodista cubano, conocido especialmente por sus novelas policiacas del detective Mario Conde. El Gobierno de España concedió en 2011 la ciudadanía de ese país a Padura, quien sigue viviendo en Cuba.

Nacido en el barrio de Mantilla, hizo sus estudios preuniversitarios en el de La Víbora, de donde es su esposa Lucía; naturalmente, estas zonas de La Habana, muy ligadas espiritualmente a Padura, se verán reflejadas más tarde en sus novelas. Padura estudió Literatura Latinoamericana en la Universidad de la Habana y comenzó su carrera como periodista en 1980 en la revista literaria El Caimán Barbudo; también escribía para el periódico Juventud Rebelde. Más tarde se dio a conocer como ensayista y escritor de guiones audiovisuales y novelista.



Su primera novela —Fiebre de caballos—, básicamente una historia de amor, la escribió entre 1983 y 1984. Pasó los 6 años siguientes escribiendo largos reportajes sobre hechos culturales e históricos, que, como él mismo relata, le permitían tratar esos temas literariamente.  En aquel tiempo empezó a escribir su primera novela con el detective Mario Conde y, mientras lo hacía, se dio cuenta "que esos años que había trabajado como periodista, habían sido fundamentales" en su "desarrollo como escritor". "Primero, porque me habían dado una experiencia y una vivencia que no tenía, y segundo, porque estilísticamente yo había cambiado absolutamente con respecto a mi primera novela", explica Padura en una entrevista a Havana-Cultura.

Las policiacas de Padura tienen también elementos de crítica a la sociedad cubana. Al respecto, el escritor ha dicho: "Aprendí de Hammett, Chandler, Vázquez Montalbán y Sciascia que es posible una novela policial que tenga una relación real con el ambiente del país, que denuncie o toque realidades concretas y no sólo imaginarias".

Su personaje Conde —desordenado, frecuentemente borracho, descontento y desencantado, "que arrastra una melancolía", según el mismo Padura— es un policía que hubiera querido ser escritor y que siente solidaridad por los escritores, locos y borrachos. Las novelas con este teniente han tenido gran éxito internacional, han sido traducidas a varios idiomas y han obtenido prestigiosos premios. Conde, señala el escritor en la citada entrevista, refleja las "vicisitudes materiales y espirituales" que ha tenido que vivir su generación. "No es que sea mi alter ego, pero sí ha sido la manera que yo he tenido de interpretar y reflejar la realidad cubana", confiesa.

Conde, en realidad, "no podía ni quería ser policía" y en Paisaje de otoño (1998) deja la institución y cuando reaparece en Adiós Hemingway (2001) está ya dedicado a la compraventa de libros viejos.

Tiene también novelas en las que no figura Conde, como El hombre que amaba a los perros (2009), donde las críticas a la sociedad cubana alcanza sus cotas más altas.

Padura ha escrito también guiones cinematográficos, tanto para documentales como para películas de argumento.

Vive en el barrio de Mantilla, el mismo en el que nació. Al preguntarle por qué no puede dejar La Habana, el ambiente de su historia, ha dicho: “Soy una persona conversadora. La Habana es un lugar donde se puede siempre tener una conversación con un extranjero en una parada de guaguas”.

EL LIBRO



NARRATIVA (F). Novela
POLICIACOS (F). Las cuatro estaciones (Comisario Mario Conde)
Noviembre 2009
Andanzas CA 690/06
ISBN: 978-84-8310-199-1
País edición: España
360 pág.

La Habana, verano de 2003. Han trascurrido catorce años desde que el teniente investigador Mario Conde, desencantado, abandonara la policía. En esos años han ocurrido muchos cambios en Cuba, y también en la vida de Mario Conde. Su inclinación por la literatura y la necesidad de ganarse la vida lo han llevado a dedicarse a la compra y venta de libros de segunda mano. El hallazgo fortuito de una valiosísima biblioteca le coloca al borde de un magnífico negocio, capaz de aliviar sus penurias materiales. Pero, en un libro de esa biblioteca, aparece una hoja de revista en la que una cantante de boleros de los años cincuenta, Violeta del Río, anuncia su retiro en la cumbre de su carrera. Atraído por su belleza, por el misterio de su retiro y el silencio posterior, Mario Conde - ahora con más años y más cicatrices en la piel y en el corazón - inicia una investigación, sin imaginar que, al seguir el rastro de Violeta del Río, despertará un pasado turbulento que, como la fabulosa biblioteca, ha estado tapiado durante más de cuarenta años.

Considerado uno de los más significativos representantes de la actual literatura cubana, Leonardo Padura regresa con La neblina del ayer al detective Mario Conde, que le ha permitido crear una vívida crónica literaria de la existencia cotidiana en su isla del Caribe. Además de un retrato de las dificultades de la vida cubana contemporánea, La neblina del ayer es un viaje a La Habana nocturna de los años cincuenta y su música, al mundo de los libros en la isla, y una especie de descenso a los infiernos del bajo mundo habanero de hoy, en el que Conde debe introducirse tras las huellas de la enigmática cantante Violeta del Río.

IMPRESION PERSONAL

La neblina del ayer, publicada por la editorial Tusquets, es la quinta novela de Leonardo Padura protagonizada por su personaje Mario Conde. Las anteriores, que forman la serie Las Cuatro Estaciones (Pasado perfecto, Vientos de Cuaresma, Máscaras y Paisaje de Otoño), presentan a Conde formando parte de un colectivo represivo que en La neblina del ayer es visto por él desde fuera, ya que han transcurrido catorce años desde que lo abandonara por su propia voluntad. Desde ese lugar externo pero con un profundo conocimiento de sus métodos y sus estrategias, Conde analiza el carácter de la policía cubana criticando algunos de sus rasgos como el constante abuso de poder, la falta de comprensión hacia los marginados y su conversión, en muchas ocasiones, en lo mismo que supuestamente ese colectivo persigue: delincuentes. Denuncia la mentira, la hipocresía, la corrupción y el chantaje como técnicas habituales del cuerpo al que en otro tiempo él mismo perteneció.
 
Leonardo Padura, en La neblina del ayer, hace envejecer a Mario Conde. Dice que es la novela de la madurez, de su madurez y también de la de Mario Conde. No en vano, Padura hizo nacer a Mario Conde en el año 1.955, mismo año de nacimiento del escritor. Esto hace que su alter ego vaya envejeciendo al mismo ritmo que el novelista, lo cual da aún más credibilidad a los relatos.
 
Sin embargo, aunque este tema es importante en la novela, hay otro que se aborda constantemente, que impregna cada objeto de la historia, cada lugar que visita Conde, a cada personaje, y que en cierto modo está relacionado con el anterior: la miseria.
 
Leonardo Padura describe esta miseria desde dentro, ejerciendo la crítica igual que Mario Conde lo hace con respecto a la policía de su país. Esta miseria es una miseria estructural, que afecta a cada aspecto de la historia protagonizada por Mario Conde. Su origen evidente es el escenario en el que transcurre la historia: una isla devastada por la pobreza, el hambre, la enfermedad desatendida, la decadencia física y moral de los habitantes, la destrucción implacable del tiempo, la falta de medidas de higiene, el racionamiento, la soledad y la frustración de las ilusiones.
 
Calle Esperanza, en el barrio de Atarés, La Habana
 
      
En pleno siglo XXI, Cuba, inmersa en una situación que recuerda mucho a una eterna posguerra (sus personajes no tienen mejores condiciones de vida que las de los personajes de La colmena), sufre las consecuencias, los lastres, de una historia plagada de incertidumbre y de situaciones sociales insostenibles, de un descontento general prolongado durante siglos y de unos cambios políticos extremos e inestables que supuestamente han sido realizados para mejorar la calidad de vida del pueblo pero que solamente han beneficiado a los de siempre. En las conversaciones de Conde con sus amigos Carlos el Flaco, Candito el Rojo y el Conejo asistimos a una crítica feroz y desencantada de las actuaciones políticas de los gobernantes y de las consecuencias que éstas han tenido para el pueblo cubano.
 
Padura ha elegido como tema de ésta nueva novela,  el bolero -novela bolero- y a una misteriosa cantante de cuando La Habana era aún el feudo de Batista, el lupanar de los EE.UU, la capital del juego y refugio de las estrellas de cine y millonarios estadounidenses. Aquel extraño suicidio no resuelto de Violeta del Río le permitirá al autor adentrarse en una trama folletinesca, de un pasado literario trillado, ligado a la voz, la figura y la personalidad de esta ya desconocida cantante. Todo ello surge del oficio al que se dedica ahora el ex-policía: intermediario en la compraventa de libros usados. Da con una magnífica biblioteca al tiempo que con la historia que ha de llevarle, como al héroe de Dashiell Hammett, a recibir su habitual paliza y a establecer el vínculo que liga La Habana de hoy (con sus restaurantes en los que todo es posible, a los que acuden los nuevos ricos de la post-revolución) con los supervivientes de las poderosas familias que huyeron a Miami cuando se dieron cuenta de la dirección que tomaba el nuevo régimen. El oficio “del” Conde convierte La neblina del ayer casi en manual de libros raros de la bibliografía cubana y precios actuales en catálogos estadounidenses: bellas ediciones ilustradas con grabados coloreados a mano de los ingenios azucareros, primeras ediciones de Martí o Borges, de Heredia y de los Cronistas. Este contacto con el arte bibliográfico acentúa el contraste con el hampa y los barrios como el de Atarés, de casas derruidas, donde habita la más peligrosa delincuencia. La afición por la cocina cubana, de la que se describen algunos platos y se da cuenta de un raro recetario, nos llevará sin duda al recuerdo de Carvalho, el héroe de Vázquez Montalbán.
 
Casona del Vedado, similar a aquella en la que Conde encuentra la biblioteca
 

Pero el mayor interés de la novela es la nostálgica recuperación de un pasado que constituye su clave. Padura traza los personajes con eficacia, creando un caleidoscopio habanero tan degradado como el personaje y sus compinches, sin ideales, condicionado por el sistema que mantiene a la población en el racionamiento, en el hambre. Aunque la trama policíaca es compleja y endeble, nos hallamos ante una novela negra que va mucho más allá del género. Padura posee oficio, narra con eficacia, mantiene el misterio. Una vez más dos ciudades son una y, a la vez, el mito.
 
ACTUALMENTE LEYENDO:  LA MANO DE FATIMA  (Ildefonso Falcones)

NOSTROMO (Joseph Conrad)

 

 
 


EL AUTOR

Józef Teodor Konrad Korzeniowski, más conocido como Joseph Conrad (Berdyczów, entonces Polonia, actual Ucrania, 3 de diciembre de 1857 – Bishopsbourne, Inglaterra, 3 de agosto de 1924), fue un novelista polaco que adoptó el inglés como lengua literaria. Conrad, cuya obra explora la vulnerabilidad y la inestabilidad moral del ser humano, está considerado como uno de los mas grandes novelistas de la Literatura Universal.

Su nombre polaco original era el de Józef Teodor Konrad Nałęcz-Korzeniowski, aunque al tomar la nacionalidad británica adoptó el de Joseph Conrad. Nacido en el seno de una familia pertenenciente a la baja nobleza en Berdyczew, Podolia el 3 de diciembre de 1857, en una ciudad hoy situada en Ucrania y por entonces perteneciente a la Polonia sujeta al ocupante ruso. Su padre combinaba la actividad literaria como escritor y traductor de Shakespeare y de Víctor Hugo con el activismo político del nacionalismo polaco, objeto de la represión del régimen zarista, actividades que le acarrearon una condena a trabajos forzados en Siberia. La madre de Josef murió de tuberculosis durante los años de exilio, y cuatro años más tarde el padre, al que se le había permitido volver a Cracovia.



Al quedar huérfano a los doce años, Conrad hubo de trasladarse a la casa de su tío Thaddeusa a Lvov, ciudad entonces bajo administración del imperio austro-húngaro, y luego a Cracovia donde estudió secundaria. Pero a los 17 años, hastiado de la vida estudiantil, viajó hasta Italia y luego a Marsella para terminar enrolándose como marinero a bordo del buque "Mont Blanc" (1875). Esa experiencia cambiaría su vida ya que con ella nacería una pasión, que no abandonó jamás, por la aventura, por los viajes, por el mundo del mar y por los barcos.

De los siguientes cuatro años apenas se conocen datos. De esa etapa, que él se empeñó siempre en mantener en penumbra, se ha documentado, no obstante, un viaje por el Caribe, su apoyo activo al legitimismo bonapartista, cierto asunto de contrabando de armas a favor de los carlistas españoles (del que extrajo algún pasaje para su relato de El tremolino) y, según parece, hasta un intento de suicidio por razones amorosas.

En 1878, para escapar al reclutamiento militar ruso, se trasladó a Inglaterra, trabajando como tripulante en barcos de cabotaje en los puertos de Lowestof y Newcastle, ocupando sus ratos libres a bordo con una afición un tanto sorprendente para un joven marinero extranjero, la lectura de Shakespeare, lo que le permitió ya a los 21 años un amplio dominio del idioma inglés, lengua en la que escribió toda su obra y en la que se consagraría como uno de sus autores clásicos. En palabras de Javier Marías, "el inglés de Conrad se convierte en una lengua extraña, densa y transparente a la vez, impostada y fantasmal, (...) utilizando las palabras en la acepción que les es más tangencial y por consiguiente en su sentido más ambiguo".

Tras obtener la nacionalidad inglesa, pudo presentarse a los exámenes de aptitud de oficial de la marina mercante británica, navegando en el "Duke of Sutherland", "Highland Forest", "Loch Etive", "Narcissus" y "Palestine" y luego obtuvo el título de capitán, cargo que desempeñó en los barcos "Torrens" y "Otago", éste último de bandera australiana.

En el último cuarto del siglo XIX, al llegar el imperio británico a su máxima expansión, las necesidades del comercio a gran escala y a larga distancia por vía marítima entre la metrópoli y el rosario de colonias, factorías y puertos que se extendía por todas las costas del mundo, junto con las nuevas tecnologías de la siderurgia y el perfeccionamiento de la máquina de vapor, produjo una crísis en la técnica secular de la navegación impulsada por el viento, debido a que los barcos de vela, pese al romántico canto de cisne de los rápidos clippers, era incapaz de competir en velocidad, capacidad de carga y mayor fiabilidad del transporte en los grandes vapores de acero. Enfrentado a la encrucijada de esos dos mundos que se cruzan sin comprenderse e ignorándose, uno, el dominado por el imprevisible capricho del viento, el de la dura y secular técnica de la navegación a vela que tan magistralmente aparece descrita en "El bello arte" y, el otro, el de la esclavitud por la tiranía de la puntualidad y la deshumanización de la vida a bordo, Conrad toma partido ardiente por el primero, aún sabiendo que está irremisiblemente condenado a sucumbir legándonos, ese es su mayor valor, esa irrepetible galería de tipos humanos, armadores, oficiales, capitanes, marineros, etc., que lo han convertido en uno de los clásicos de la literatura del mar, a la altura de Melville y Stevenson. Como reconoce en el prólogo a la edición de El espejo del mar, fue gracias al bagaje vital adquirido durantes sus años como marino, los episodios vividos durante esa época, los tipos humanos que pudo conocer y las historias que oyó en puerto o durante las tediosas horas a bordo, los que modelaron ese universo geográfico y moral en el que el individuo aparece confrontado en solitario a las fuerzas desatadas de una naturaleza hostil o amenazadora, junto a una fuerte carga de pesimismo respecto a la condición humana y en relación al papel de la civilización, esto último objeto de su relato El corazón de las tinieblas, en el que narra de forma oblicua las atrocidades que se estaban cometiendo contra la población indígena en el Estado Libre del Congo, por cierto denunciadas de forma mucho más abierta y decidida por el diplomático irlandés Roger Casement, con el que tuvo cierta amistad personal.

Tras lograr la nacionalidad británica (1886) y escribir su primera novela La locura de Almayer, en 1894, a la vuelta de su último viaje a Australia, conoció a su futura mujer, Jessie George, con la que se casó dos años después, residiendo en los años siguientes en el sur de Inglaterra, ya dedicado exclusivamente a su labor literaria, trabajando para la Editorial Unwin, más tarde para el editor Pinker y después para la English Review. Se publican Un paria de las islas (1896), al año siguiente, Salvamento, El negro del Narcissus y Una avanzada del progreso.

Durante estos años conoció a Rudyard Kipling, a Henry James y a H.G. Wells, colaborando con Ford Madox Fox en la novela Los herederos. En 1898 pasa dificultades económicas debido a su afición al juego, por lo que trata infructuosamente de regresar a la marina. En 1900 escribe Tifon y Lord Jim, novela en la que evoca el traumático accidente que sufrió a bordo del vapor "Palestine", y que estuvo a punto de costarle la vida.

Los años siguientes verán la publicación, con suerte desigual, Tifón, Nostromo, El espejo del mar y de El agente secreto. No obstante sufre de depresiones y de otros problemas de salud, además de continuar sus dificultades económicas. En 1913 lo visita Bertrand Russell y él devuelve la visita viajando a Cambridge. En 1914, durante un viaje por Polonia, estalla la primera guerra mundial y los Conrad tienen que regresar a Inglaterra por Austria e Italia. En 1916 el Almirantazgo le encarga diversas comisiones de reconocimiento por varios puertos británicos.

Al término de la guerra se traslada a Córcega y en 1923 viaja a Estados Unidos. Poco antes de morir, el 3 de agosto de 1924, aún tiene tiempo para rechazar un título nobiliario que le ofrece el gobierno inglés.

EL LIBRO



Autor/ra: Conrad, Joseph
Materia: Literatura(narrativa,cuentos)
Páginas: 448
Formato: 20 x 12,5
Isbn: 978-84-85346-07-3

El capataz italiano Nostromo es el único hombre capaz de actuar con la decisión necesaria para salvar la plata de la mina de Santo Tomé y proteger la independencia de Sulaco, la provincia occidental del estado latinoamericano de Costaguana. Pero ¿su integridad es tan incuestionable como todos creen? ¿O sus ideales se doblegarán frente a las presiones económicas y políticas? En esta gran obra, se ilustra a la perfección el impacto de las explotaciones comerciales extranjeras en una joven nación en desarrollo, así como las dificultades que conlleva conciliar la identidad individual con un papel social. A partir de cinco personajes unidos por el aislamiento, pese a que cooperan entre sí, Conrad se adentra en un mundo de revoluciones, de intereses materiales y emocionales, de enormes tensiones, y construye una novela en la que numerosos personajes y situaciones de todo tipo se entremezclan en una trama sin fisuras. Sólo un excepcional novelista como Conrad -de cuyo nacimiento se cumplen ahora 150 años- podría penetrar en el alma política de una civilización tan distinta de la suya hasta el punto de reproducir su idiosincrasia con éxito y reflejar el espíritu de una época fundamental en la historia latinoamericana.

IMPRESION PERSONAL

Con distancia, la mejor novela sobre Latinoamérica jamás escrita fuera de la lengua española… Está mucho más emparentada con ciertos episodios de Cien años de soledad que toda la ficción latinoamericana de la primera mitad del siglo XX.

La novela se desarrolla en el puerto imaginario Sulaco cuya economía depende de la minería de plata.

 Dibuja las características de la política interna e internacional en los países latinoamericanos de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX y la intervención de Estados Unidos para asegurar sus intereses económicos. Las guerras civiles de las élites criollas, las intrigas y el supuestamente "incorruptible" líder popular, determinan finalmente la secesión de Sulaco que se declara independiente de Costaguana, en aras de asegurar la mina de plata de San Tomé a los estadounidenses y a sus asociados en la élite local.

Conrad se inspiró en los sucesos reales de Colombia y la separación de Panamá apoyada por Estados Unidos en aras de asegurar el control del canal interoceánico, suceso ocurrido en 1903, un año antes de la publicación de la novela.

Soldados Panameños durante la llamada Guerra de los Mil Dias, que acabó con su independencia, respecto de Colombia (1903)


Muchos consideran Nostromo la más grande de las novelas de Conrad; y es, sin duda, la que ofrece la más variada riqueza de personajes y situaciones memorables, tramados en una nítida acción de conjunto. En la construcción de un enorme edificio novelístico sin fisuras, Nostromo responde a la perfección a las exigencias de ese autor según el cual una obra de arte "debe justificarse línea a línea"
La república de Costaguana, en la tenaza entre las sombras de su Sierra y las profundidaes de su Golfo Plácido, es el teatro de un mundio que hierve de realidad en sus torbellinos de revolución y contrarrevolución, de intereses materiales y emocionales, de tensiones entre las aspiraciones y los logros. Nostromo es una gran novela política y una gran novela de aventuras, y más que eso. El timonel y las tinieblas son dos presencias constantes en la obra de Conrad; y, en Nostromo, alrededor del tesoro oculto se estructura un compromiso entre el orden y el caos, internos y externos: del hormiguero humano de la novela de sangre, en la acción aventurera que vertebra la narración, la vigorosa humanidad de Nostromo, que poseedor de "la propia fuerza del pueblo", "gobierna desde dentro": desde dentro del pueblo, y desde dentro del hombre mismo.


Conrad imaginó un lugar imaginario en Sudamérica, un país llamado Costaguana, trasunto de cualquier república del subcontinente, un lugar que dotó de una gran historia y de muchas pequeñas historias en forma de personajes que tratan de sobrevivir a la ambición por el poder y el dinero. Quien tenga la fortuna de aproximarse a las páginas de Nostromo se encontrará con un escenario que le resultará conocido: la Sudamérica que inventó Conrad es la Sudamérica que aún podemos encontrar en nuestros días, un territorio revuelto, complejo, palpitante y controvertido.

El eje sobre el que hace girar la acción es la puesta en marcha de una mina de plata en la ciudad de Sulaco, que condiciona desde el principio las vidas de los personajes vinculados a ella. La concesión de la mina hace irrumpir como un cataclismo el progreso en la República, y con él, la riqueza y la codicia, la corrupción y el dilema moral: será el dinero extranjero, procedente de los Estados Unidos, el que hará posible extraer la plata de la tierra, pero serán las manos indígenas, ásperas manos de pobres, las que trabajen en ella. Se trata de un tesoro que pronto ejercerá una nefasta influencia sobre todo el país, comenzando por los gobernantes, cínicos tiranos que tratan de imponer por la fuerza lo que no pueden hacer a través de las ideas.

Sulaco se convertirá en un territorio que trastoque todos los valores éticos y sociales del país y de sus habitantes. Nostromo aparece entonces como un gran fresco de dimensiones impresionantes, por donde circularán sanguinarios dictadores, políticos desaprensivos, bandas intrigantes que jugarán a hacer revoluciones, amos que se aferran a sus intereses materiales por encima de cualquier moral, fanáticos religiosos sedientos de poder y un pueblo ignorante que lucha por su supervivencia, dentro de un ambiente opresivo de mentira y destrucción.


Insurrección en la ciudad de Panama (1903)

Sobre todos ellos sobresale un hombre, Gian Battista Fidanza, al que la gente llama Nostromo, capataz de cargadores, inteligente, sagaz, ágil, fuerte, incorruptible. Parece que sólo este hombre puede estar por encima de los intereses que rodean a la mina. Podríamos creer que se trata de un hombre de altos ideales, un modelo de integridad, un ejemplo a seguir; pero sólo es un hombre vanidoso, que sólo espera secretamente la atención y la gratitud de los demás, el ser bien considerado entre sus semejantes. ¿Lo hace eso peor persona? Nadie tiene una queja de él y los hechos demuestran que siempre ha sido un ser leal: salvó de la muerte al presidente constitucional cuando era perseguido por unos sublevados, y una hazaña suya ha hecho posible que la paz vuelva a Sulaco, cuando un militar ambicioso trató de hacerse con la ciudad. Es el hombre perfecto, el hombre en el que se puede confiar, y quién mejor para confiarle una embarcación llena de plata para ponerla a salvo de los enemigos.

Pero la riqueza pesa, destruye. ¿Podrá Nostromo sustraerse a su absorbente influjo? ¿Quedará en Sulaco alguna persona realmente incorruptible, alguien que se subordine a la ley, a la justicia y al orden, cuando parece que la ciudad vive víctima de su maldición? ¿Está el hombre por encima de estos ideales, con sus propias necesidades, sus luchas interiores, sus sentimientos más profundos? En un clima de desconfianza, de intereses cruzados, de flagrantes deslealtades, el mal acecha en cualquier situación. Joseph Conrad expuso con pesimismo su particular tesis en esta obra extraordinaria que puede leerse como una novela política y social, pero también como una novela de aventuras, en la que crea con mano maestra un microcosmos integrado de inolvidables personajes trazados con singular meticulosidad, reales, vivos, muy reconocibles. Es la historia de una obsesión, de muchas obsesiones, tantas como suscita el dinero y el poder, iluminadas por la presencia odiosa e inmensa de una mina de plata, dominando con su enorme riqueza el valor, el trabajo, la lealtad de los pobres, la guerra y la paz, la ciudad, el mar y la naturaleza.

Nostromo oculta entre sus páginas un exacto mecanismo de relojería que va desvelando con pulso firme situaciones cada vez más complejas, donde las acciones morales se llevan a cabo por razones equivocadas, los ideales irrealizables no llevan nunca al orden y a la prosperidad y los personajes se encuentran más allá de sus posibilidades. Por eso compartimos la opinión de Francis Scott Fitzgerald, cuando afirmó que hubiera preferido haber escrito Nostromo que cualquier otra novela.

Conrad demuestra que es un escritor que puede medirse tranquilamente con Sthendal, Balzac, Proust, Flaubert y otros dioses, crea una novela hermosa, con una narrativa de una grandísima altura y todo un placer para los sentidos literarios y además para rematar todo, es sin lugar a dudas la mejor novela sobre Latinoamérica escrita nunca por un escritor inglés, a la altura ( en ese aspecto ) al monumento "Cien Años de Soledad".

IMPRESCINDIBLE EN CUALQUIER BIBLIOTECA.

ACTUALMENTE LEYENDO:  LA NEBLINA DEL AYER  (Leonardo Padura)

domingo, 2 de febrero de 2014

LOS PAJAROS DE BANGKOK (Manuel Vázquez Montalbán)



EL AUTOR

Manuel Vázquez Montalbán (Barcelona, España, 27 de julio de 1939 - Bangkok, Tailandia, 18 de octubre de 2003) fue un escritor español conocido sobre todo por sus novelas protagonizadas por el detective Pepe Carvalho.

Personalidad casi inabarcable, se definió a sí mismo como "periodista, novelista, poeta, ensayista, antólogo, prologuista, humorista, crítico, gastrónomo, culé y prolífico en general", campos todos en los que destacó.

Hijo único de una modista y de un militante del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), no conoció a su padre hasta los 5 años, después de que éste saliera de la cárcel. Él mismo militaría más tarde en ese partido, tras su paso por el Frente de Liberación Popular (FELIPE) ingresaría en 1961 en el PSUC y llegaría a ser miembro de su Comité Central, así como también en Iniciativa per Catalunya (ICV).

Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona y Periodismo en la Escuela de Periodismo de Barcelona.

En 1962  un consejo de guerra lo condenó a tres años de prisión por sus actividades políticas, y fue en la cárcel de Lérida donde escribió su primer libro, el ensayo Informe sobre la información.

Después de su estancia en prisión, comienza su carrera periodística en la revista Triunfo bajo el seudónimo Sixto Cámara. Colabora en diversas publicaciones como Siglo XX, Tele/Xprés, Por Favor y más tarde en El País e Interviú, en los que escribió hasta su muerte.



En 1966 nació su único hijo, Daniel Vázquez Sallés, que se convertiría también en escritor y le daría dos nietos: Daniel y Marc. A su esposa, la historiadora Anna Sallés, la había conocido en la universidad.

En 1967 publicó su primer poemario, Una educación sentimental, seguido en 1969 por Movimientos sin éxito. Ese mismo año aparece la novela Recordando a Dardé, acompañada por una serie de relatos; se trata de su primera incursión en la narrativa. En 1972 publicó la primera novela en la que el protagonista es el detective privado Pepe Carvalho, su personaje más popular, titulada Yo maté a Kennedy.

En 1995 recibió Premio Nacional de las Letras Españolas en reconocimiento a toda su obra.

Vázquez Montalbán murió el 18 de octubre de 2003 debido a un paro cardíaco en el aeropuerto de Bangkok, la capital de Tailandia. Tenía 64 años.

El 3 de febrero de 2009 se inauguró en Barcelona la plaza Manuel Vázquez Montalbán, situada entre la calle de Sant Rafael y la Rambla del Raval, cerca de donde nació el escritor.

EL LIBRO


  • Nº de páginas: 286 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editoral: PLANETA
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788408050438

  • Aparentemente, Pepe Carvalho viaja a Bangkok para atender el SOS de una vieja amiga, Teresa Marsé. Pero en realidad el lector puede llegar a la conclusión de que huye de su mundo cotidiano, en el que la realidad le es insuficiente y le empuja a perseguir fantasmas, como el de Celia Mataix, asesinada con una botella de champán de marca desconocida, o el de su asesina, Marta Miguel, self-made woman de un pueblo de Salamanca. O quizá el motivo auténtico del viaje sea saber el nombre de los pájaros de Bangkok, o confirmar que la Tierra es redonda y que el desenlace real le espera a su regreso. Más que de viajes, novela de viaje de ida y vuelta, que entre otras posibles lecturas ofrece una versión directa de los escenarios de Conrad, Somerset Maugham o Graham Greene, radicalmente modificados en un tiempo en el que la aventura es casi... imposible

    IMPRESION PERSONAL

    La novela, protagonizada por el ya legendario detective Pepe Carvalho, nos cuenta tres historias simultáneas: dos de ellas tienen lugar en Barcelona y una tercera que transcurre en Tailandia. Éste, hastiado por lo aburrido de los trabajos en los que anda metido, se siente intrigado por el asesinato de una bella mujer a la que conoció días atrás. Simultáneamente se ve obligado a partir para Bangkok en ayuda de una amiga que se encuentra en apuros.

    Parque Lumpini, Bangkok, en el barrio financiero y diplomatico

    La novela está a la altura de los más grandes del género policíaco y cuenta con pasajes realmente memorables. En uno de ellos, el propio Carvalho nos enseña a preparar unos spaghetti a la Annalisa, mientras discute con su amigo Fuster las aportaciones de la cocina italiana o por qué en tiempos de Franco había menos crema de leche en los supermercados.

    Estructuralmente hablando, Los pájaros de Bangkok es la novela más compleja del canon carvalhiano. Tres historias se entrecruzan en su trama, proporcionando un fresco de situaciones y personajes que, a medida que avanzamos en la lectura, van componiendo un todo donde cada una de las piezas encaja perfectamente. Las dos primeras historias con las que se encuentra el lector transcurren en Barcelona. Una trata sobre la investigación que el detective realiza sobre la estafa que se le está haciendo a un empresario. La otra es el caso del asesinato de una joven; aquí Carvalho actúa por cuenta propia, para sobrellevar mejor la falta de trabajo y el ambiente opresivo en el que parece hallarse.

    Hotel Dunsit Thani, donde se alojará Carvalho


    La tercera historia en arrancar es la que le llevará a Tailandia. Teresa Marsé, amiga de Pepe Carvalho, ha desaparecido en el otro extremo del mundo, así se lo hace saber el hijo de ésta. Al principio todo son reticencias y negaciones por parte del detective a la hora de aceptar el caso. Hay más implicaciones que las puramente profesionales. El recelo que le produce el asunto le hace desistir una y otra vez a involucrase. Sin embargo, movido por el deseo de escapar de la monotonía y la melancolía que amenazan con ahogarlo, decide finalmente, y por segunda vez en su vida, visitar el país asiático.

    Isla Koh Samui, Thailandia


    Como en las grandes novelas, el círculo se cerrará al final. Todo cobrará sentido una vez alcancemos las últimas páginas. Para ello, será necesario que Carvalho vuelva a Barcelona, a la ciudad de la que huyó (porque lo suyo realmente fue una huida en toda regla). Regresa, no obstante, con algunas respuestas, para algunos tal vez a preguntas triviales, para él fundamentales. Una de ellas, planteada antes de su partida y que no dejaba de rondarle por la cabeza, era sobre el nombre que tenían aquellos pájaros apostados a millares en las calles de Bangkok. Una vez en su despacho con vistas a las Ramblas y con su anhelada respuesta comprenderá lo inútil que es tratar de huir de uno mismo, porque además de resultar imposible es una considerable pérdida de tiempo.

    jueves, 30 de enero de 2014

    LA DAMA DE URTUBI (Pío Baroja)



    EL AUTOR

    Pío Baroja, (San Sebastián, 1872 - Madrid, 1956) Novelista español. Por su padre, como por su madre, perteneció a familias distinguidas, muy conocidas en San Sebastián; entre los ascendientes de la madre, existía una rama italiana, los Nessi.
     
    Este poco de sangre italiana que llevaba en las venas no dejó nunca de halagar a nuestro autor, aunque su orgullo se cifró siempre en su ascendencia vasca. Eran tres hermanos: Darío, que murió, joven aún, en Valencia; Ricardo, que fue pintor y escritor y gozó también de alguna fama, y Pío, el novelista. Era éste el menor de los hermanos. Ya muy separada de ellos, nació Carmen, que había de ser la gran compañera del novelista.

    El padre de Baroja, don Serafín, era ingeniero de minas, profesión que, unida a su temperamento inquieto y errabundo, llevó a la familia a continuos cambios de residencia. Ello no dejó de ser una suerte para el futuro novelista, que, de este modo, pudo conocer desde niño diversas partes de España, y sobre todo, Madrid, su amor más grande después de Vasconia, donde había de florecer su vocación y conseguir por último la fama.
     
    Baroja permaneció poco tiempo en su ciudad natal; tenía siete años cuando sus padres se trasladaron a Madrid donde don Serafín había obtenido una plaza en el Instituto Geográfico y Estadístico; de Madrid pasaron a Pamplona, siempre por exigencias del cargo del padre y de sus deseos de mudanza. Desde Pamplona volvió la familia a Madrid; esta vez a don Serafín no le impulsaría ya solamente la inquietud, los deseos de cambio: sin duda entró también en su decisión la necesidad de educar a los hijos.
     
    Cuando abandonó Pamplona tenía Baroja catorce años cumplidos; había asistido con sus hermanos a las clases del Instituto, y sobre todo reñido y correteado por las murallas; no sabemos si había ya emborronado alguna cuartilla, pero sí que había leído a Julio Veme, a Mayne Reid, el Robinsón, y había soñado ya con aventuras maravillosas, Junto al Arga, o subido a un árbol de la Taconera.
     
     
     
    Había estudiado Baroja en San Sebastián las primeras letras, continuándolas en Madrid; antes, en Pamplona había frecuentado la escuela, como hemos dicho, y había empezado a asistir a las clases del Instituto; prosiguió en Madrid los estudios, y lo hizo finalmente en Valencia, donde terminó la carrera de Medicina, doctorándose posteriormente en la capital de España. Fue, por lo general, un pésimo estudiante; estuvo siempre mucho más interesado en las novelas que en los libros de texto; su carácter arisco y rebelde le perjudicó también en gran manera, pues acabó riñendo con algunos de sus profesores y no despertó simpatías en ninguno.
     
    Aparte de esto, pasó toda su juventud entre dudas; nunca supo bien qué carrera le gustaba estudiar; en verdad, no le interesaba ninguna. Sólo las letras le atraían, pero tampoco en las letras veía clara su vocación. Antes de ir a Valencia había empezado algunos cuentos, artículos, tal vez una novela, pero lo rompió todo o lo dejó olvidado. Sus fracasos de estudiante, como es fácil suponer, se debieron más a falta de interés que de talento. Pocos escritores ha habido de vocación más segura y que se moviese más inseguro, con más dudas sobre su vocación, y aún mucho después, escrita ya buena parte de su obra, se preguntaba si sería verdaderamente escritor.
     
    Al terminar sus estudios, Baroja se trasladó a Cestona, en el país vasco, donde había conseguido una plaza de médico. No tardó en advertir que aquello no era lo suyo; al poco tiempo estaba asqueado del oficio; había reñido con el médico viejo, con quien compartía el cuidado de la salud de aquellos pueblos, como había reñido antes con sus profesores; se había enemistado con el alcalde y, naturalmente, con el párroco y con el sector católico del pueblo, que le acusaban de trabajar los domingos en su jardín.
     
    Se fue de allí asqueado del pueblo, del médico y hasta de los enfermos, cuando menos de algunos de éstos, y se trasladó a San Sebastián, donde estaba en aquel momento la familia. Permaneció algún tiempo en San Sebastián, y de allí salió para Madrid. En la capital estaba su hermano Ricardo, que, también sin empleo, se ocupaba en un negocio de pan de una tía de ellos que había quedado viuda. Ricardo le había escrito a su hermano que estaba harto del negocio y que iba a dejarlo. Baroja vio el cielo abierto ante él, y sin vacilar un instante escribió a su hermano que iba a Madrid, con la intención de ocuparse de aquel negocio.
     
    De este modo, se vio convertido en dueño de un comercio de pan, sobre lo cual se le gastaron después tantas bromas y le irritaron de tantas maneras, sin contar los disgustos que se derivarían para él de la marcha del negocio. En Madrid, no obstante, había algo para él que estaba por encima de todo: de la vulgaridad del oficio y de las burlas que se le pudiesen gastar; allí podría, en efecto, reanudar los contactos con sus antiguos amigos, frecuentar los medios literarios, ponerse, en realidad, en contacto con su vida, volver de un modo o de otro a aquello que cada vez con mayor certeza sentía que era su vocación.
     
    A poco de llegar a Madrid, instalado ya en el negocio, empezó sus colaboraciones en periódicos y revistas; en 1900 publicaba su primera obra Vidas sombrías, colección de cuentos, que empezó a darlo a conocer. Eran, en su mayoría, cuentos escritos en Cestona sobre temas de aquella región y de sus experiencias de médico; se trataba de vidas humildes, y reflejaban toda la tristeza de aquel medio, y la tristeza, sobre todo, que reinaba entonces en su alma -mezclada con ráfagas de cólera-.
     
    Puede decirse que en su primera obra estaba ya en germen toda su obra futura. Vidas sombrías constituyó un éxito, un éxito del que el propio autor se sintió sin duda asombrado; de su libro se ocuparon con elogio Azorín, Galdós y sobre todo Unamuno, que se entusiasmó con él, especialmente de uno de los cuentos, "Mary-Belche", y quiso conocer a su autor.
     
    A partir de entonces Baroja fue dedicándose más y más a las letras, y apartándose cada vez más del negocio, hasta dejarlo del todo y consagrarse exclusivamente a su vocación. En algún momento Baroja llevó a cabo alguna incursión en el campo de la política, arrastrado más que por su convicción, por el ambiente de la época y por el ejemplo de algunos de sus compañeros, como por ejemplo, Azorín. Efectivamente, Baroja se presentó para concejal en Madrid, y más adelante para diputado por Fraga.
     
    Estas tentativas, como era natural, constituyeron dos rotundos fracasos; tampoco él lo había tomado demasiado a pecho. Se retiró cada vez sin gran disgusto; nos divirtió después contándonos las peripecias, y volvió al camino de las letras del que nunca habría ya de apartarse.

    EL LIBRO



    Autor: Pío Baroja
    ISBN:  978-84-7035-096-2
    Colección: Colección ''Itzea''
    Nº de pág: 104

    Un médico de un pequeño pueblo navarro, situado cerca de la frontera con Francia, explica, a través de las palabras de un cura, el origen, los motivos y los rituales, así como sus sortilegios, conciliábulos y aquelarres, de la brujería practicada en la comarca durante el siglo XVII. Un movimiento con mucho seguimiento, sobre todo cerca de Zugarramurdi, donde celebraban algunos de sus ritos en las iglesias cristianas.

    IMPRESION PERSONAL

    La dama de Urtubi expone el mundo de la brujería durante el siglo XVII en País Vasco. Describe la actitud del pueblo ante la brujería, la superstición, el respeto y el miedo... Importante es la figura de las sorguiñas en las tierras vascas y navarras, brujas que se reunen y celebran espeluznantes aquelarres. Paralelo a la historia de brujería hay una historia de amor protagonizada por Leonor, la dama de la casa de Urtubi, y Miguel Machain, que aunque de otro mundo tiene mucho en común con ella. Un relato del maestro Baroja más que recomendable.

    Se narra la historia de Leonor de Alzate, sobrina huérfana del señor de Urtubi, a quien pretenden tanto el señor de Saint-Pée, procedente de un linaje enemigo, como el plebeyo Miguel Machain.

    El primero es un tipo peligroso que recluta a la «reina de los aquelarres» para que una noche de san Juan en Zugarramurdi convierta a Leonor en bruja y no pueda ya separarse de él. Machain, después de emigrar como soldado y hacer la fortuna suficiente como para casarse con la señora, tratará de evitarlo.
     
    Baroja describe los procesos inquisitoriales de Pierre Lancre, terrorífico inquisidor en el País Vasco francés del XVII. Y también escenifica el akelarre, con una «vieja vestida de negro, iracunda y siniestra» que «subida sobre una piedra peroraba en vascuence contra la religión y la Iglesia», mientras la maestra de ceremonias empezaba a sentir los efectos de la mandrágora y el estramonio».
    Machain salva a la chica, por su conducta racional y su buena cabeza, al contrario que los implicados en el akelarre, que terminan en el tribunal de Logroño: la justa recompensa por cada acción, según la escala de valores del propio Baroja.
     
    Castillo de Urtubi, en la localidad de Urreña
     
     
    El autor escribió 'La dama de Urtubi' en Itzea, en 1916, y refleja su apego por la zona fronteriza en la que se enclava el caserón comprado unos años antes, a un paso de Urruña, la localidad vascofrancesa donde según la novela un médico se encuentra con un cura que le pasa el manuscrito con la historia de Leonor de Alzate.
     
    Como en otras obras suyas, Baroja muestra su afecto por los relatos que circulaban en los pueblos. Es un gusto romántico, reforzado por la lectura de algunos maestros de la literatura fantástica a los que admiró, como Edgar Allan Poe. 'La dama de Urtubi' es de hecho una pequeña gran fantasía desarrollada con la difícil naturalidad que siempre le caracterizó.

    Presenciamos en la obra como la jefa del aquelarre pretende casar a Leonor con el señor de Saint-Pée y, para hacerla sucumbir, la lleva engañada a la celebración del de la noche de San Juan. Pero Miguel, ayudado por algunos amigos, entre los que destaca el fiel Errotabide, se presentará allí para rescatarla.

    Cuevas de Zugarramurdi, en el Pirineo Navarro, donde Baroja escenifica los aquelarres


    El acostumbrado estilo de Baroja, de frases cortas y escasos pasajes descriptivos, se hace aquí mucho más explícito y calmado. De hecho, resulta hermosísimo como nos habla de las tradiciones vascas y nos dibuja los paisajes que los protagonistas van recorriendo.

    Parece como si Baroja, al hablarnos de su tierra, se transformase. No encontraremos aquí al hombre desilusionado del mundo y de sus congéneres, sino al admirador incondicional de su tierra y sus gentes, con sus tradiciones sencillas, sus leyendas y su modo de vida natural.

    En suma, nos encontramos ante un relato extraordinario, tanto por la belleza de lo que se nos narra como por la forma de hacerlo, que nos proporciona un refrescante mosáico de naturaleza y gentes sencillas y limpias de espíritu.

    ACTUALMENTE LEYENDO:  LOS PAJAROS DE BANGKOK  (Manuel Vázquez Montalbán)

    lunes, 27 de enero de 2014

    LA ISLA DE LOS AMORES INFINITOS (Daina Chaviano)

     


    EL AUTOR

    Daína Chaviano (La Habana, 1957) es una escritora cubana.

    Está considerada una de las tres escritoras más importantes de la literatura fantástica y de ciencia ficción en lengua española, junto con Angélica Gorodischer (Argentina) y Elia Barceló (España) con quienes integra la llamada "trinidad femenina de la ciencia ficción en Hispanoamérica".

    Mientras vivió en Cuba, publicó varios libros de fantasía y ciencia ficción, convirtiéndose en la autora más vendida y admirada dentro de ambas vertientes en la historia de su país. Después de abandonar la isla, en 1991, se ha destacado por una serie de novelas donde aborda asuntos más contemporáneos e históricos con fuertes elementos mitológicos y fantásticos.

    Su prosa se mueve con igual soltura en la modalidad fantástica y en la tradicional. Tanto en una como en otra ha obtenido premios y reconocimientos internacionales.

    Sus temas abarcan la mitología, el erotismo, la historia antigua, la sociología, la parasicología, la política y la magia

    Licenciada en lengua y literatura inglesa por la Universidad de La Habana. Ganó su primer premio literario cuando aún era estudiante, en la primera convocatoria que se hacía en Cuba para un concurso de ciencia ficción, con su libro Los mundos que amo. Más tarde fundó el primer taller literario de ciencia ficción en su país, al que nombró Oscar Hurtado como homenaje al padre del género en la isla caribeña.

    En 1991 abandonó Cuba y se estableció en Estados Unidos.



    En 1998 alcanzó reconocimiento internacional cuando recibió el Premio Azorín de Novela en España, por El hombre, la hembra y el hambre. Esta obra forma parte de su ciclo novelístico «La Habana Oculta», al que también pertenecen Casa de juegos (1999), Gata encerrada (2001) y La isla de los amores infinitos (2006). Esta serie ha sido calificada como “el proyecto novelístico más coherente de su generación, indispensable para entender la psicología social y los altibajos espirituales de los cubanos”.

    En 2004 fue la Invitada de Honor al 25º Congreso Internacional del Arte Fantástico (25th Internacional Conference for the Fantastic in the Arts, ICFA), el mayor evento académico del mundo dedicado a la literatura y al arte de ciencia ficción y fantasía que se celebra anualmente en Estados Unidos. Fue la primera vez que se otorgó ese honor a un escritor de habla hispana.

    En 2007 su novela La isla de los amores infinitos fue galardonada con la Medalla de Oro en el certamen Florida Book Awards —que reconoce los mejores libros publicados anualmente por autores residentes en ese estado—, en la categoría Mejor Libro en Lengua Española.

    La isla de los amores infinitos ha sido publicada en 25 idiomas y se ha convertido en la novela cubana más traducida de todos los tiempos.

    Sus influencias literarias provienen fundamentalmente del mundo celta, de diversas mitologías y de las principales epopeyas de pueblos antiguos. Entre estos referentes se encuentran el ciclo artúrico, los mitos griegos, romanos, egipcios, precolombinos y afrocubanos, y las primeras epopeyas de la humanidad, cercanas a la prehistoria, tales como el Poema de Gilgamesh, el Mahábharata, el Popol Vuh, la Odisea, y otros similares.

    Este gusto por lo mágico y lo mitológico ha desembocado en un estilo marcadamente distinto al de otros escritores de su país. La propia autora ha reconocido que no tiene afinidad alguna con la literatura cubana de ninguna época.  Tampoco la literatura hispanoamericana parece ser un referente temático en ella. Con la excepción de nombres como Manuel Mujica Láinez y Mario Vargas Llosa , su punto de contacto más importante con Latinoamérica son las mitologías precolombinas.

    En términos generales, sus influencias contemporáneas provienen de autores europeos y anglosajones como Margaret Atwood, Milan Kundera, Ursula K. LeGuin, Ray Bradbury, Anaïs Nin, J. R. R. Tolkien y William Shakespeare, entre otros.

    EL LIBRO

  • Nº de páginas: 416 págs.
  • Encuadernación: Tapa dura
  • Editoral: GRIJALBO
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788425340253



  • Tres familias de orígenes y culturas dispares protagonizan esta apasionante saga de emigrantes que recalan en Cuba y cuyos destinos a lo largo de más de 150 años correrán parejos con los de la bella isla. Desde el Miami actual, la historia retrocede hasta 1856, cuando entran en contacto los personajes, procedentes de China, España y África, y surge el amor, que hallará una mágica continuidad un siglo más tarde. Una hermosa historia de esperanzas y sueños rotos, de nostalgia, exilio y amores unidos por el destino.

    IMPRESION PERSONAL

    Este libro, escrito a la manera de una saga familiar, que comienza en el siglo XIX en tres puntos diferentes (Africa, China y España), pretende recrear la historia de Cuba, y particularmente de una ciudad, La Habana, desde mediados del siglo XIX hasta la revolución de Castro. Naturalmente las historias que comienzan en estos tres escenarios finalmente convergen y se mezclan en las coloridas calles de La Habana.

    Paralelamente hay otra historia que ocurre en tiempos actuales, en Miami, que es la que nos sirve de hilo conductor de todo el libro.

    Es el libro "cubano" (y entrecomillo expresamente lo de cubano), es el que más ha sido traducido, ediciones en 25 idiomas. Esto me parece un gran mérito editorial, pero en absoluto se corresponde a su calidad literaria que, en mi opinión es solo pasable, muy lejos de otros grandes escritores, éstos si cubanos, como Julio Travieso Serrano, Carpentier e incluso, Cabrera Infante o Padura.

    Me ha gustado mucho, y justo es reconocerlo, la aportación que hace la autora al reconocimiento de la importancia que ha tenido la cultura china en la evolución histórica de Cuba. Ëste es un asunto que había sido previamente tratado en manuales o ensayos, pero creo que muy poco o nada en obras literarias de ficción..

    Barrio Chino de La Habana

    La acción se sitúa en varios escenarios diferentes: por un lado tenemos el Miami actual en el que la protagonista, Cecilia, trata de encontrar el amor y a sí misma. Debe escribir un artículo para la revista en la que trabaja, y buscando información sobre ciertos caserones antiguos de la ciudad y sus moradores, descubre viejas historias muy interesantes.

    Por otra parte, la Cuba de mitad del siglo XIX es un hervidero de gentes de procedencia muy diversa. China, España y África. 'La isla de los amores olvidados' cuenta la historia de tres familias cuyos destinos van uniéndose por capricho del destino. 

    Para empezar, tenemos a una familia china que, debido a las guerras que asolan su región, deciden emigrar al único sitio donde tienen familia: el abuelo vive en La Habana desde hace años, y el matrimonio con su hijo pequeño cruzan el mundo para reunirse con él y comenzar una nueva vida. Se establecen en el barrio chino y consiguen abrir una lavandería.

    En Cuba, una esclava mulata, hija de otra esclava africana y de su amo blanco, es cedida a una gran propiedad donde servirá a unos amos ricos, con grandes extensiones de cultivo. Se enamorará del esclavo que hace las funciones de chófer en la propiedad colindante, y juntos verán su sueño hecho realidad: la abolición de la esclavitud en la isla. Se establecerán en La Habana, abriendo un pequeño comercio que irá prosperando rápidamente en el nuevo ambiente que se respira en la ciudad.

    Por último, en España vive una familia muy singular: todas las mujeres de la familia, sean descendientes directas o casadas con un varón descendiente de esta familia, poseen un pequeño don o maldición, según cómo se mire; el de tener a su lado un duendecillo que se les aparece en la infancia y no las abandona a lo largo de su vida, vayan donde vayan. Al duendecillo le llaman Martinico, pero no es un ser amable y bondadoso, sino que se dedica a hacerles la vida imposible y a destrozar todo lo que pilla. Una convivencia complicada… Por supuesto, esta familia viaja a Cuba cuando la escasez de las cosechas en las tierras del pueblo les augura un futuro peor que negro.


    Calle de la Pequeña Habana, Miami

    Todas estas cosas que os he contado suceden en el siglo XIX y, de alguna manera confluirán en Cecilia, una exiliada cubana que vive, en la actualidad, en Miami. Cecilia es periodista y en estos momentos está encargada de un reportaje sobre un suceso muy extraño que tiene lugar en esta ciudad: hay una casa fantasma que aparece y desaparece en distintos lugares. ¿Será real? Además ha conocido a una anciana en un bar de ambiente cubano, Amelia, que le cuenta historias sobre una familia china, otra española y una última de esclavos de origen africano que la tiene absorta…

    En el libro hay pequeños toques de magia que lo hacen más rico e interesante. El Martinico es un duendecillo impertinente, pero sin él faltaría algo en la historia. La casa fantasma es un punto clave que llevará a Cecilia a conocer aspectos desconocidos de su familia. Incluso la abuela de Cecilia era una mujer que predecía el futuro… y siempre acertaba. Me encantan estas historias en las que estás tan metida que estos toques fantásticos no te suenan raros, sino que los aceptas como verdad y sigues leyendo encantada de que haya magia en el mundo.


    ACTUALMENTE LEYENDO:  INTIMIDADES DE LA HISTORIA  (Carlos Fisas)

    viernes, 17 de enero de 2014

    LA REINA SIN ESPEJO (Lorenzo Silva)



    EL AUTOR

    Lorenzo Manuel Silva Amador nació el 7 de junio de 1966 en un edificio hoy demolido del antiguo hospital militar Gómez Ulla, en el barrio de Carabanchel de Madrid.
    Estudió Derecho en la Universidad Complutense y ejerció  como abogado, tras pasar un año como auditor de cuentas y otros dos como asesor fiscal en una firma multinacional, pero a finales de los noventa decidió  colgar la toga y dedicarse de lleno a la literatura.

     Lorenzo Silva es hijo y nieto de militares. Ambas circunstancias permiten suponer que su conocimiento interno del funcionamiento de la Benemérita será bastante más amplio que el de la mayoría de los lectores.



    Desde que iniciara su dedicación a la literatura,  ha cultivado diferentes géneros:


    Novela:

    La flaqueza del bolchevique (finalista del Premio Nadal 1997).
    Noviembre sin violetas.
    La sustancia interior.
    El urinario.
    El ángel oculto.
    El nombre de los nuestros.
    Carta blanca (Premio Primavera 2004)
    Niños feroces.
    Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia.
    El cazador del desierto.
    La lluvia de París.
     

    Y, por supuesto, la serie de novela policíaca protagonizada por los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro:


    El lejano país de los estanques, 1998 (Premio Ojo Crítico 1998).
    El alquimista impaciente, 2000 (Premio Nadal 2000).
    La niebla y la doncella,2002
    Nadie vale más que otro, 2004
    La reina sin espejo 2005.
    La estrategia del agua, 2010
    La marca del meridiano, 2012. (Premio Planeta 2012)

    Relatos:
    El déspota adolescente.

    Libro de viajes:
    Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos.

    Libro-reportaje:
    Al final, la guerra, junto a Luis Miguel Francisco

    Ensayo:
    El Derecho en la obra de Kafka.
    Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil (Premio Algaba de Ensayo).

    Su obra ha sido traducida al ruso, francés, alemán, italiano, griego, catalán y portugués.

    Como guionista de cine, ha escrito junto a Manuel Martín Cuenca la adaptación a la gran pantalla de la novela La flaqueza del bolchevique.

    EL LIBRO

    Título: La reina sin espejo

    Autor: Lorenzo Silva

    Encuadernación: Tapa blanda con solapa

    Número de Páginas: 379

    Editorial: Ediciones Destino

    ISBN: 84-233-3775-8

    Año de edición: 2005




    La aparición de una mujer apuñalada en un pueblo de Zaragoza podría ser un trabajo más para el sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro, pero éste es un caso fuera de lo común; la víctima es Neus Barutell, una célebre periodista casada con un consagrado escritor catalán, lo que atrae a la prensa más sensacionalista y somete a los investigadores de la Guardia Civil  a una dosis suplementaria de presión. En estas peculiares circunstancias, Bevilacqua y su compañera deberán remover con sigilo las entrañas de una vida pública más allá de las apariencias y sumergirse en las flaquezas e inseguridades que se escondían tras la imagen solvente e impecable de la víctima. También será necesario rastrear con detalle sus últimos trabajos periodísticos. Las pesquisas llevan a nuestros protagonistas a Barcelona y las primeras pistas apuntan a un crimen pasional en un mundo de vanidades, lleno de tapujos y secretos y con ramificaciones hasta los sórdidos bajos fondos de la ciudad.

     La reina sin espejo nos sumerge en una indagación compleja y fascinante en la que los guardias civiles deberán, entre otras muchas cosas, dilucidar enigmas literarios de Alicia a través del espejo, desentrañar relaciones cibernéticas y colaborar con la policía autonómica catalana para llegar a la resolución de un caso espinoso y difícil.
     

    Lorenzo Silva trasciende con esta novela el género policíaco en un texto colmado de intrigas, bajas pasiones e ironía y lo conjuga con su prosa más conseguida y acertada hasta el momento.

    IMPRESION PERSONAL

    Personajes:
    Rubén Bevilacqua, Sargento de la Guardia Civil, 40 años.   Es el personaje principal de esta serie de novelas.  Bevilacqua, es un hombre, que esconde su gran humanidad bajo la capa de hombre frío y duro, pero en cada nueva entrega el autor nos va descubriendo algunas situaciones de su pasado que nos ayudan a conocerle mejor.  

    Virginia Chamorro, Cabo de la Guardia Civil.  Desde hace varios años es la ayudante de Bevilacqua, una mujer inteligente, con una gran intuición. Ambos se entienden y se han integrado muy bien;  mantienen una buena relación profesional, basada en el respeto y en la confianza.

    Representación de la pareja protagonista en la película que se hizo sobre éste libro

    Neus Barrutell, la víctima, una célebre periodista, casada con un famoso escritor catalán.  Una mujer culta, inquieta y gran trabajadora, que ha sabido ganarse muy buena fama en su profesión.  Sentimentalmente el matrimonio mantiene una relación abierta y muy discreta; ambos se tienen mucho respeto y cariño y viven juntos en un gran ático dúplex en una de las mejores zonas de Barcelona.

    Neus es una mujer que, aparentemente,  lo tiene todo,  reconocimiento social y profesional, dinero, un marido culto y enamorado, que le da toda la libertad que necesita,  pero en el momento de su asesinato,  emocionalmente no se encuentra en uno de sus mejores momentos, aunque nadie lo sospechaba.

    Gabriel  Altavella.  Viudo de Neus Barrutell, 15 años mayor que Neus,  es un célebre escritor, culto y sensible y está situado en un estatus social privilegiado.  Aunque al principio parece muy estirado y algo antipático, a través de las conversaciones que mantiene con el sargento, la opinión sobre él va mejorando. 

    Subteniente  Robles, compañero de Vila, durante su etapa en Barcelona, un hombre que está a punto de jubilarse, que se pone a disposición de Bevilacqua y se pone a su servicio y le ofrece los contactos que le ayudarán a resolver el caso.  Robles fue un gran apoyo para el sargento durante los años que vivió en Barcelona y a pesar del tiempo transcurrido han mantenido su amistad.  

    Quinta novela protagonizada por la pareja de la Guardia Civil formada por el sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro. En esta nueva entrega, el escritor desarrollará, aún más si cabe, a sus ya famosos personajes, enseñándonos parte ocultas que todavía no nos había mostrado, como el desencanto de Bevilacqua o la tristeza de Chamorro.

    Neus Barutell, una popular presentadora de televisión catalana, aparece muerta cosida a puñaladas. El arma con la que se cometió el asesinato no aparece. Sólo las huellas de una desenfrenada noche de sexo y drogas, así como unas alusiones a Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll escritas por la presentadora, son el punto de arranque de esta trepidante historia. Un rompecabezas que nos llevará hasta Rumanía.

    Comisaría de la Policia Nacional, ubicada en la Via Layetana (Barcelona)


    Es esta la quinta novela de la serie del Sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro,  en ella, Lorenzo Silva, nos dibuja a nuestros personajes principales, con unos años más y el paso de estos años parece  pesarle a nuestro sargento, al que vemos más retraído y nostálgico que en las anteriores entregas.

    La cabo Chamorro, que ya se encuentra en la treintena ha dejado de ser la joven tímida con la que comenzó a trabajar y ahora es una mujer que demuestra mucha  seguridad y aplomo. 

    La relación entre ellos sigue siendo de mucha complicidad, llevan ya casi diez años juntos, pero ella no deja de sorprenderle y casi siempre agradablemente.

    En esta novela, además de la investigación del asesinato de la periodista,  el autor, aborda, temas que tristemente cada día se han hecho más cotidianos como la prostitución ligada a la explotación de la inmigración ilegal y también se mete de lleno en la problemática de la convivencia de las fuerzas de seguridad, las rivalidades entre la Guardia Civil,  los Mossos d'Esquadra y  la policía, como consecuencia del inicio del traspaso de competencias de las fuerzas de seguridad, que el autor resuelve de una forma esmerada.

    Sede Central de los Mossos D'Esquadra, en Sabadell


    Con todos estos ingredientes, Lorenzo Vila ha elaborado una novela que engancha, se lee rápido, con unos diálogos muy naturales pero no exentos de ironía. La acción es rápida y el desenlace da un giro sorprendente, pero que resulta muy creíble.

    En Barcelona transcurre buena parte de la acción de La Reina sin espejo, lo cual le permite a Lorenzo Silva mostrarnos su opinión sobre Barcelona y de paso hacer un repaso del estado de las autonomías y lo que la transferencia de competencias implica para la Guardia Civil en Cataluña.

    Una visión de Barcelona que muchas veces surge en contraposición con Madrid, como esta visión de las cafeterías barcelonesas, bien es verdad que antes de que la nueva ley antitabaco cambiase la atmósfera de las cafeterías madrileñas:


    «En Madrid, por regla general,uno puede elegir para tomarse un café entre el bar cutre y la cafetería rancia; ni se conoce ni se aprecia demasiado esa sensación de limpieza y confort peculiar de la hostelería barcelonesa». (Página 125)


    Además de los paseos en coche por los atascos barceloneses, la visita al Parque Güell, la vista del Tibidabo o el recuerdo del Pueblo Nuevo, no se resista a dejar una perla sobre la última "joya" de la arquitectura barcelonesa:

    «El día no era demasiado claro, pero permitía divisar los perfiles de una Barcelona que había sufrido desde la época en que la había conocido algunas alteraciones ostensibles; la que más destacaba, con mucho, era el insolente edificio en forma de supositorio que se alzaba mirando hacia la parte del Besos». (Página 107)

    Cinco años antes de que las elecciones autonómicas catalanas nos dejaran esa perla de que «En Andalucía no paga impuestos ni Deu», este pensamiento y sentir ya está recogido por Lorenzo Silva en este libro:

    «Por nuestra experiencia de recorre autonomias, en este país ya todo el mundo acusa al vecino de robarle la cartera, en cuanto no se sale con la suya o el otro se lleva una porción de tarta.». (Página 93).
     
    Resulta estimulante, y lo digo como no catalán, ver como trata Lorenzo Silva la cuestión idiomática, defendiendo el derecho de los catalanes de expresarse en su lengua, si bien también manifiesta la dificultad que su uso e imposición supondrá para muchos castellano parlantes residentes en Cataluña a la hora de buscar o cambiar de trabajo, como es el caso de la Guardia Civil, muchas de cuyas competencias estan siendo asumidas por la Policía Autónoma (los Mossos), por lo que la presencia de la Guardia Civil es cada vez menor, lo que obliga al traslado a otras zonas de España, con los problemas familiares que eso conlleva de cambio de domicilio, colegios o pérdida de trabajo de la pareja. O intentar encontrar un nuevo trabajo, algo como decía antes, no siempre fácil por el idioma.

    Todos estos espinosos temas son tratados con claridad pero sin acritud por Lorenzo Silva.
     
    El Tibidabo y, al fondo, la ciudad de Barcelona
     
     
    En mi opinión, para que una novela de misterio me parezca interesante debe tener dos elementos esenciales: por un lado, unos investigadores / detectives interesantes, bien dibujados, que nos interesen y nos importe lo que les pase, que, de alguna forma, participemos con ellos de su investigación. En ese sentido, "La reina sin espejo" se merece un diez. La pareja de guardia civiles que protagoniza la historia posee todas esas cualidades que antes apunté, en especial, el sargento Rubén Bevilacqua, un psiquiatra reciclado en guardia civil, hombre sensible, culto, sentimental y con la inteligencia de cualquier persona de la calle, es decir, no nos encontramos con un Poirot ni un Sherlock Holmes sino con un tipo de lo más normal y corriente, muy eficaz en su trabajo eso sí y entregado totalmente al cumplimiento de su misión.

    Puede dar la impresión de que el personaje de Chamorro queda como más desdibujado, pero no es así. Lo que sucede es que Virginia es mucho más introvertida y cuesta más llegar a conocerla, pero, debajo de esa aparente dureza (es bastante borde) se encuentra una chica de corazón bastante grande y que tiene gran empatía con su compañero de trabajo. Creo que más que de una historia de amor entre los dos, podemos hablar de una maravillosa amistad, algo más difícil de conseguir, en general, entre un hombre y una mujer pero que en este caso resulta de lo más emotiva.

    Otro elemento que considero fundamental en una novela policíaca es que el desenlace del misterio no nos decepcione, sea coherente al menos. Aquí tengo que poner mi primer pero a "La reina sin espejo" ya que aunque considero que la respuesta al enigma de la muerte de Neus sí que resulta coherente, tiene un sentido, a mí como lector me decepciona un poco. Me habría gustado que todo hubiera tenido más que ver con la personalidad de la periodista, con sus pasiones, con algún secreto oculto que con lo que finalmente resulta ser.

    La novela, no obstante, me ha parecido bastante densa, como ya señalé al principio de esta reseña. Creo que Lorenzo Silva aprovecha la estancia de los investigadores en Barcelona para hacer continuas referencias a la realidad política catalana, en concreto, las relaciones (algo tensas) entre la Guardia Civil de toda la vida y los Mossos. No me interesan demasiado las conversaciones entre unos y otros en los que intercambian impresiones a ese respecto y me distraen de lo esencial, que es el progreso de la investigación sobre la muerte de la periodista.

    Entiendo también que estar en Barcelona y no hacer un recorrido turístico por los lugares más emblemáticos y característicos de la ciudad nunca viene mal, pero pienso que se pierde mucho tiempo en describir los paseos del sargento, sus reflexiones melancólicas. Es decir, aunque que el personaje gana en profundidad,  hace que el misterio, que desde mi punto de vista debe ser lo fundamental de la historia, avance con demasiada lentitud y a mí, como lector, me trasmita cierta impaciencia.


    En resumen, una novela de misterio que parte de un buen comienzo, con excelentes personajes pero que deja mucho que desear en cuanto a ritmo y cuyo desenlace, a mí al menos, me decepciona un poco. De todos modos, me ha parecido muy interesante leerla y, en ningún momento, he experimentado la sensación de estar perdiendo el tiempo.

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