lunes, 9 de julio de 2012

LIBROS QUE HE LEIDO: EL SECRETO DE LA PORCELANA (Emilio Calderon)



EL AUTOR

Emilio Calderon (Málaga, 1960)



Licenciado en Historia Moderna, trabajó en la Editorial Cirene, de la que fue fundador. En 1980 estudia cine en el taller de Artes Imaginarias y se aficiona a la fotografía. En 1985 ordena y cataloga parte de la biblioteca del Museo Arqueológico Municipal. En 1990 trabaja como documentalista en un proyecto de reconstrucción de la fortificación de Melilla, bajo la dirección del arquitecto Javier Vellés. En 1984 se licenció en Historia Moderna por la Universidad Complutense de Madrid. En 1989 fundó la Editorial Cirene. Se inició escribiendo ensayos históricos, como Historias de las Grandes Fortunas de España o Amores y desamores de Felipe II, y en 1995 comenzó a escribir novelas juveniles y cuentos para niños. Desde entonces ha publicado una docena de títulos, entre los que destacan La momia que me amó, Continúan los crímenes en Roma, Roma no paga traidores, El cielo encendido y otros misterios, El último crimen de Pompeya y El misterio de la habitación cerrada. En 2003 obtuvo la beca Valle-Inclán de la Real Academia de España en Roma. Ha vivido en Madrid, Roma, y Manila. Su paso por la capital filipina le hizo cambiar su visión de la sociedad y del mundo en su conjunto. Su obra El mapa del creador, ha sido publicada en 23 países, entre ellos: Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, Alemania y Países Bajos. Tras el éxito de su primera novela para adultos, ha publicado también El secreto de la Porcelana (Ed. Roca), El judío de Shanghai (Premio Fernando Lara 2008. Ed. Planeta), La bailarina y el inglés (Finalista Premio Planeta 2009. Ed. Planeta) y Los sauces de Hiroshima (Ed. Planeta).

EL LIBRO

Durante siglos, la fórmula para fabricar porcelana fue uno de los mayores secretos de China. Nadie en Europa sabía fabricarla y aquel que lo consiguiera se haría inmensamente rico.
En 1707, Damián Ossorio, un comerciante de porcelanas afincado en Manila, recibió el encargo del rey de España de robar el secreto de la porcelana. Al mismo tiempo, Johann Frederick Böttger, un alquimista que trabajaba para Augusto II de Sajonia, haría un sorprendente descubrimiento en su laboratorio del castillo de Albrechtsburg. Su hallazgo cambiaría para siempre las relaciones comerciales entre la vieja Europa y el Celeste Imperio y también la vida de Damián Ossorio.
Osorio se vio envuelto en mil penalidades, tuvo que aceptar vejaciones físicas, torturas casi e, incluso, se convirtió en un adicto al opio, pero también conoció el amor, gracias a Jade, una joven china, amancebada con quien, supuestamente, debía ponerlo en contacto con el tan ansiado misterio.
No obstante, cuando lo descubre ya es demasiado tarde, otro se le ha adelantado. Y ahí se entra en la otra historia, la de Johann Frederick Böttger, un alquimista que trabajaba para Augusto II de Sajonia y que sufrió también muchas peripecias ya que nunca logró fabricar el tan ansiado oro. Ahora bien, sí obtuvo porcelana, con lo cual el secreto chino quedaba al descubierto y la operación de Osorio pasó desapercibida.



BREVE ANALISIS

Me resulta difícil comenzar el comentario de este libro, en sus poco más de doscientas páginas el autor nos presenta una historia entretejida con cuatro protagonistas.

Nos encontramos con el doctor Rambaud, con el explorador Pablo Solórzano, con el militar Miguel Blasco Castiñeira y con el comerciante Damian Ossorio, verdadero centro de la novela, pues será Damian Ossorio el que deba internarse en China, cambiar sus rasgos occidentales, sus costumbres y conseguir hacerse con el secreto de la porcelana. Y una quinta historia la de Johan Frederick Böttger que rompe en cierto modo el ritmo de la narración.

La novela se lee prácticamente de un tirón, cuando terminas te da la sensación de que se podría haber sacado más partido a la historia. La dificultad que presentaba la empresa de conseguir el secreto de la porcelana, se vuelve algo demasiado simple, el desenlace en apenas tres páginas.

Hay que reconocer al autor que consigue transmitir la atmosfera cargada del fumador de opio, la sensación de abandono, así como la opresión, el enclaustramiento de Böttger. Aunque media novela nos la pasemos preparando pipas de opio.

Recoge también el libro tradiciones de China, explicando cada una de ellas, el ambiente en las Filipinas, previo a la guerra de 1898 contra Estados Unidos, donde perdimos Cuba y Filipinas.


ACTUALMENTE LEYENDO:  El Club de París  (Steve Berry)



LIBROS QUE HE LEIDO: EL PERSEGUIDOR (Julio Cortázar)



EL AUTOR

Bruselas, 1914 - París, 1984) Escritor argentino. Hijo de padres argentinos, a los cuatro años Julio Cortázar se desplazó con ellos a Argentina, para radicarse en la provincia andina de Mendoza.
Tras completar sus estudios primarios, siguió los de magisterio y letras y durante cinco años fue maestro rural. Pasó más tarde a Buenos Aires, y en 1951 viajó a París con una beca. Concluida ésta, su trabajo como traductor de la Unesco le permitió afincarse definitivamente en la capital francesa.
Por entonces Julio Cortázar ya había publicado en Buenos Aires el poemario Presencia con el seudónimo de «Julio Denis», el poema dramático Los reyes y la primera de sus series de relatos breves, Bestiario, en la que se advierte la profunda influencia de Jorge Luis Borges.
La literatura de Cortázar parte del cuestionamiento vital, cercano a los planteamientos existencialistas, en obras de marcado carácter experimental, que lo convierten en uno de los mayores innovadores de la lengua y la narrativa en lengua castellana. Como en Borges, sus relatos ahondan en lo fantástico, aunque sin abandonar por ello el referente de la realidad cotidiana, por lo que sus obras tienen siempre una deuda abierta con el surrealismo.
Para Cortázar, la realidad inmediata significa una vía de acceso a otros registros de lo real, donde la plenitud de la vida alcanza múltiples formulaciones. De ahí que su narrativa constituya un permanente cuestionamiento de la razón y de los esquemas convencionales de pensamiento.
El instinto, el azar, el goce de los sentidos, el humor y el juego terminan por identificarse con la escritura, que es a su vez la formulación del existir en el mundo. Las rupturas de los órdenes cronológico y espacial sacan al lector de su punto de vista convencional, proponiéndole diferentes posibilidades de participación, de modo que el acto de la lectura es llamado a completar el universo narrativo.



Tales propuestas alcanzaron sus más acabadas expresiones en las novelas, especialmente en Rayuela, considerada una de las obras fundamentales de la literatura de lengua castellana, y en sus cuentos, entre ellos Casa tomada o Las babas del diablo, ambos llevados al cine, y El perseguidor, cuyo protagonista evoca la figura del saxofonista negro Charlie Parker.
Muy pronto, Julio Cortázar se convirtió en una de las principales figuras del llamado «boom» de la literatura hispanoamericana, y disfrutó del reconocimiento internacional. A su sensibilidad artística sumó su preocupación social: se identificó con los pueblos marginados y estuvo muy cerca de los movimientos de izquierdas.
En este sentido, su viaje a Cuba en 1962 constituyó una experiencia decisiva en su vida. Merced a su concienciación social y política, en 1970 se desplazó a Chile para asistir a la ceremonia de toma de posesión como presidente de Salvador Allende y, más tarde, a Nicaragua para apoyar al movimiento sandinista. Como personaje público, intervino con firmeza en la defensa de los derechos humanos, y fue uno de los promotores y miembros más activos del Tribunal Russell.
Como parte de este compromiso escribió numerosos artículos y libros, entre ellos Dossier Chile: el libro negro, sobre los excesos del régimen del general Pinochet, y Nicaragua, tan violentamente dulce, testimonio de la lucha sandinista contra la dictadura de Somoza, en el que incluye el cuento Apocalipsis en Solentiname y el poema Noticias para viajeros. Tres años antes de morir adoptó la nacionalidad francesa, aunque sin renunciar a la argentina.

LA OBRA


El gran saxofonista Charlie Parker

El perseguidor es uno de los cuentos del escritor argentino Julio Cortázar, publicado en 1959 e incluido en la colección de Las armas secretas

El cuento narra la historia de un magnífico músico saxofonista, basada en la vida de Charlie Parker. El protagonista, Johnny, es un ser mágico cuando tiene un saxo en las manos, pero su vida diaria tiene caracteres trágicos.
La historia comieza con Bruno, crítico de jazz, que recibe una llamada de Dedée, que vive con Johnny en un cuarto en un hotel. Cuando Bruno acude, se da cuenta de las malas condiciones en el que vive su compañero Johnny. De hecho, Bruno ha escrito un libro bibliográfico sobre Johnny, que ha vendido muchas copias. Bruno conversa con Johnny, y éste le cuenta que ha perdido su saxo en el metro y no tiene dinero para comprar otro. Bruno saca un frasco de ron, que toman con café. Dedée habla sobre la condición de salud de Johnny, que tiene fiebre. Este le comenta de que no es necesario llamar al doctor; Bruno piensa en esa extraña obsesión que Jhonny tiene con el tiempo: éste comienza a hablar del tiempo que pasa en el metro y acerca de cómo esto lo saca del tiempo y lo mete en otro. Dedée le dice a Bruno que Johnny tiene sed pero quiere decir que desea drogas...


IMPRESION PERSONAL



Este cuento tiene entidad propia dentro de los primeros cuentos de Cortázar. Esta entidad se la gana a pulso nos sólo por la dimensión (en mi edición más de 50 páginas) sino porque me parece el más trascendente de todos ellos. Como esta opinión es completamente subjetiva paso a explicarla y bueno el que opine de otro modo o tenga otra percepción que lo diga :)

El planteamiento del cuento es sencillo y desde el punto de vista del siglo XXI un poco tópico del siglo XX(*): El jazzman genio, de algún modo incomprendido, atormentado, dependiente de algún tipo de espupefaciente, que se va deslizando a los márgenes de la sociedad, la cordura y finalmente la vida.

Tanto desde el punto de vista formal como conceptual me ha parecido impresionante. En el fondo, si me preguntan cual es el tema del cuento yo respondería que "La decepción de la realidad". El protagonista se hace explícitamente las preguntas que de algún modo los adultos dejamos de hacernos, damos por supuestas o tratamos de soslayar. Preguntas acerca de las creaciones de absolutos, de modelos, de Dios, que no se ven refrendadas por la compleja realidad, que, terca, se empeña en no dejarse domar por los conceptos. Preguntas sobre la percepción del tiempo, su relatividad, su misterio. Todo ello con un lenguaje y unos planteamientos no filosóficos o formales sino cotidianos y creíbles.

Desde el punto de vista formal, me ha parecido brillantísimo. El uso de los tiempos verbales, pasando de presente a futuro a pasado consiguiendo dar sensación de proximidad, inevitabilidad y recuerdo en distintos fragmentos del cuento. Por otro lado el hecho de que el narrador no sea el protagonista, tenga una cierta distancia con él pero que esa distancia se diluya en sus conversaciones hace que la percepción del lector oscile, dando y negando credibilidad a las cosas que se dicen...

Pocos escritores están tan relacionados con el mundo del jazz como Julio Cortázar, hasta el punto de que me atrevo a decir que su escritura, tanto argumental como estructuralmente, se encuentra ampliamente influenciada por esta música. Su estilo literario se aleja de la composición temática para dejarse llevar por la improvisación, por la capacidad de planear sobre un tema de forma ininterrumpida, y por la búsqueda de una voz interior que intenta evitar los discursos preestablecidos y otorga protagonismo a los estados mentales.

El perseguidor
se publicó en 1959 dentro del libro de relatos Las armas secretas (debido a su gran éxito, en 1967 se reeditó dentro de El perseguidor y otros relatos) y cuenta la vida de Johnny Carter, un nombre que probablemente haya sido tomado de dos de los grandes saxos de la historia (Johnny Hodges y Benny Carter) pero una obra dedicada en realidad a Ch. P.

Podemos extraer, al menos, dos lecturas del relato. En primer lugar, y la más evidente, es considerarlo una ficción basada en los últimos días de Charlie Parker. La segunda, más filosófica, es la que nos habla del concepto Tiempo, un tema recurrente en la obra de Cortázar y, quizás, su máxima obsesión.

Esa primera lectura, la que se puede considerar una biografía, prescinde de los nombres reales: Charlie Parker se convierte Johnny Carter, Chan es ahora Lan, su hija muerta Bee, se convierte en Pree, y la baronesa Pannonica de Koenigswarter recibe el nombre de marquesa Tica. En la historia se mencionan las temporadas que pasó Parker en los hospitales mentales de Camarillo y Bellevue, el incendio de la habitación de un hotel, se recrea la desastrosa y famosa grabación de Lover Man (aquí titulada Amorous) y, en general, fragmentos de realidad en forma de puzle que nos muestran el estilo de vida “diferente” del saxofonista, y que concluye con su muerte con un ataque de risa frente a un televisor.

La otra lectura es aquella en la que el concepto Tiempo aparece constantemente en la historia, sobre todo en las primeras páginas donde nos encontramos frases como: tú no haces más que contar el tiempo  o  Seguía haciendo alusiones al tiempo, un tema que le preocupa desde que le conozco, he visto pocos hombres tan preocupados por todo lo que se refiere al tiempo. Para Johnny el tiempo es algo maleable, indefinido, inconsistente, variable (¿Cómo se puede pensar un cuarto de hora en un minuto y medio?), una forma de vida alternativa a la del mundo que le rodea: Esto lo estoy tocando mañana, dice en una de las mejores frases del libro. Todas estas ideas suponen que el concepto temporal del protagonista sea completamente diferente al del resto de humanos. La música es tiempo y si Johnny ve el tiempo de otra forma, también verá la vida, y por tanto la música. Su historia es la de una lucha constante en un mundo que no le entiende, lo que lo convierte en un perseguidor, en un alma que busca algo que cree que existe, pero que no sabe si algún día encontrará.

El otro protagonista de la novela es Bruno, escritor y reportero de la revista Jazz Hot, que al contrario que Carter, vive en el tiempo presente y cronológico, en el tiempo racional de las agujas del reloj y es, por tanto, un hombre apegado a la realidad cotidiana, preocupado por la hora, por el éxito de su libro, por cosas racionales. Sin embargo, esa racionalidad es un perfecto contrapunto para que Bruno nos dé a conocer la realidad física del jazz: los lugares, los ambientes, la historia… aunque al final, como casi todos los críticos, y a pesar de haber escrito un gran libro, es incapaz de expresar con palabras el lenguaje musical de Johnny, algo que solo puede explicar su música.

Hay muchas obras literarias inspiradas en la figura de Charlie Parker, pero El perseguidor tiene algo especial. Asociar a Parker con la idea de tiempo con la que Cortázar juega en su literatura le da una nueva dimensión al personaje que fue líder de una revolución musical que tuvo lugar a finales de los años 40.

Con la lectura de El perseguidor nos acercamos a dos de los principales creadores del siglo XX, a dos revolucionarios que en su vida crearon el arte del futuro.

En resumen, un relato para pensar, sentir y disfrutar.

ACTUALMENTE LEYENDO:  El Secreto de la Porcelana (Emilio Calderon)

lunes, 2 de julio de 2012

LIBROS QUE HE LEIDO: LA HOJA ROJA (Miguel Delibes)



EL AUTOR

Miguel Delibes Setién (Valladolid, 17 de octubre de 1920[1] – Valladolid, 12 de marzo de 2010)[2] fue un novelista español y miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte, ocupando el sillón "e".[3] Licenciado en Comercio, comenzó su carrera como columnista y posterior periodista de El Norte de Castilla, periódico que llegó a dirigir, para pasar de forma gradual a dedicarse enteramente a la novela.
Gran conocedor de la fauna y flora de su entorno geográfico, apasionado de la caza y del mundo rural, supo plasmar en sus obras todo lo relativo a Castilla y a la caza.
Se trata por tanto de una de las grandísimas figuras de la literatura española posterior a la Guerra Civil, por lo cual fue reconocido con multitud de galardones, pero su influencia va aún más allá, ya que varias de sus obras han sido adaptadas al teatro o se han llevado al cine, siendo premiadas en certámenes como el Festival de Cannes.
La muerte de su mujer en 1974 le marcó profundamente y en 1998 padeció un cáncer de colon, del que nunca llegó a recuperarse completamente, lo que detuvo prácticamente por completo su carrera literaria y le llevó a la apatía y prácticamente al ostracismo hasta su muerte en 2010



Nació en Valladolid el 17 de octubre de 1920, fue el tercero de los ocho hijos del matrimonio entre María Setién y Adolfo Delibes. Este último nació y murió en el municipio cántabro de Molledo, donde Miguel pasó numerosos veranos y del que fue nombrado hijo adoptivo en 2009.[4] [5] El apellido Delibes, de origen francés, provenía de Toulouse, ya que el abuelo de Miguel, hermano del compositor francés Léo Delibes, se había desplazado a España para participar en la construcción del ferrocarril en Cantabria.[6] Su padre fue catedrático de Derecho en la Escuela de Comercio vallisoletana.[7] Cursó sus estudios en el colegio de Lourdes, donde terminó el bachillerato en 1936. Tras estallar la Guerra Civil Española, se enroló como voluntario en la Marina del Ejército sublevado en 1938. Como voluntario, prestó servicio en el crucero Canarias, que realizaba sus operaciones en la zona de Mallorca.[7] [8] En 1939, al concluir la contienda, regresó a su ciudad natal e ingresó en la Escuela de Comercio. Tras finalizar esta carrera, inició la de Derecho y se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios, lo que le sirvió para mejorar sus dotes artísticas y ser contratado en 1941 como caricaturista en El Norte de Castilla, el diario vallisoletano por excelencia y decano de la prensa diaria española.

A partir de ese momento, se abrieron las puertas del periodismo para un joven Delibes de apenas 21 años. Publicó su primer artículo periodístico en El Norte de Castilla, titulado El deporte de la caza mayor, y obtuvo el carné de periodista profesional en 1943, tras un curso intensivo en Madrid.[10] El diario le otorgó el cargo de redactor, ocupándose de la sección dedicada a las críticas cinematográficas mientras continuaba realizando caricaturas. Dos años más tarde, obtuvo la cátedra de Derecho mercantil, por lo que comenzó a impartir clases en la Escuela de Comercio. El 23 de abril de 1946 contrajo matrimonio con Ángeles de Castro, quien posteriormente se convirtió en una de sus mayores inspiraciones literarias.  Su viaje de novios transcurrió en Molledo.

Fue tras contraer matrimonio cuando comenzó la carrera literaria de Miguel Delibes. Se inició entonces un trienio clave que marcó su carrera: en 1947 comenzó a escribir su primera obra, La sombra del ciprés es alargada, y nació su hijo Miguel, que llegaría a ser un conocido biólogo.[10] En 1948, recibió el Premio Nadal por La sombra del ciprés es alargada, comenzando así a despuntar en el panorama novelístico español. Poco después nació su hija Ángeles, conocida bióloga e investigadora. 1949, último año de ese trienio, estuvo marcado por la publicación de un nuevo libro, Aún es de día, que sufrió la acción de la censura. Como catedrático de Historia en la Escuela de Comercio, hubo de enfrentarse también a los censores franquistas a la hora de tratar en sus clases lo concerniente a la victoria de "los nacionales" en la Guerra Civil (victoria por la que él mismo había combatido voluntariamente durante tres años). A mediados de año nació Germán, su tercer hijo, actualmente catedrático de Prehistoria en la Universidad de Valladolid y reconocido arqueólogo.[12]
 
La caza, a la que Delibes era un gran aficionado, es un tema recurrente en sus obras.

En 1950 se inició una nueva etapa en la carrera literaria del escritor: tras sufrir un brote de tuberculosis,[13] publicó El camino, su tercera novela, en la que narra el proceso que sufre un niño en el descubrimiento de la vida y de la experiencia ante la amenaza de dejar el campo y marchar a la ciudad, obra que constituye su consagración definitiva en la narrativa española de la Posguerra. Ese año, nació su hija Elisa, licenciada en filología hispánica y francesa.[12]
En 1952, fue nombrado subdirector del diario El Norte de Castilla, por lo que sus enfrentamientos con la censura se volvieron cada vez más directos y frecuentes. El escritor abrió una etapa en la que publicaba una nueva obra de manera prácticamente anual, a saber: Mi idolatrado hijo Sisí (1953), La partida (1954), Diario de un cazador (1955) –Premio Nacional de Narrativa–, Un novelista descubre América (1956), Siestas con viento sur (1957) –Premio Fastenrath–, Diario de un emigrante (1958) y La hoja roja (1959), de contenido existencialista, donde un funcionario de limpieza aficionado a la fotografía rememora su vida al borde de la jubilación. En 1956, en pleno apogeo de este periodo, nació su hijo Juan, biólogo y aficionado a la caza y la pesca como su padre,[14] y ya en 1958 fue nombrado director de El Norte de Castilla.[

Apogeo literario

Los años 1960 representan el apogeo de Delibes como escritor. El periodo viene marcado por el nacimiento de su sexto hijo, Adolfo, licenciado en biología, y por el viaje que realiza el escritor a Alemania, donde visitó varias universidades. La etapa literaria se abrió con la publicación de Viejas historias de Castilla la Vieja (1960) y Por esos mundos (1961).[16] En 1962, Delibes publicó Las ratas, uno de sus grandes libros, historia construida a partir de una sucesión de anécdotas autobiográficas en las que se evoca el ambiente rural de un pueblo castellano desaparecido, con el que ganó el Premio de la Crítica;[16] nació Camino, última de sus siete hijos, licenciada en Filosofía y Letras; y se rodó la versión cinematográfica de El camino, dirigida por Ana Mariscal. 1963 fue un año turbulento: Delibes dimitió el 8 de junio como director de El Norte de Castilla tras varias desavenencias con Manuel Fraga, ministro de Información y Turismo.[16] En los años siguientes, pasó seis meses de 1964 en los Estados Unidos como profesor visitante del Departamento de Lenguas y Literaturas Extranjeras de la Universidad de Maryland. Tras su regreso, redactó y publicó Cinco horas con Mario, considerada su obra maestra, donde una mujer vela el cadáver de su marido durante toda una noche mientras realiza un monólogo plagado de recuerdos hacia su esposo; USA y yo y La milana. En los años siguientes visitó Checoslovaquia y publicó Parábola del náufrago.[17] Continuó, ya en los años 1970, con varios libros de caza, actividad de la que es apasionado, y cuentos, para a continuación publicar Un año de mi vida, un diario personal.

El 1 de febrero de 1973, Miguel Delibes fue elegido miembro de la Real Academia Española, ocupando el sillón "e", vacante por la muerte de Julio Guillén.[18] [3] Ese mismo año, en diciembre, fue también elegido miembro de la Hispanic Society of America. Antes de terminar el año, publicó El príncipe destronado, su undécima novela.[19] El 22 de noviembre de 1974 falleció su esposa, Ángeles de Castro, a los 50 años de edad, algo que marcó profundamente al escritor para el resto de su vida.
Finalmente, el 25 de mayo de 1975 pronunció su discurso de ingreso en la Real Academia Española, siendo Dámaso Alonso, uno de los miembros destacados de la Generación del 27, y por aquel entonces presidente de la RAE, quien hizo entrega a Miguel Delibes de la medalla de académico.[19] [3] Su discurso de ingreso versó sobre El sentido del progreso desde mi obra, que posteriormente editaría como libro bajo el título de Un mundo que agoniza. Ese mismo año, salió a la luz su duodécima novela: Las guerras de nuestros antepasados. En los tres años siguientes, publicó varios libros sobre caza y uno sobre pesca, el único, Mis amigas las truchas. El periodo se cierra con la publicación de El disputado voto del señor Cayo, su decimotercera novela,[20] y en 1979, España asistió al estreno de la adaptación teatral de Cinco horas con Mario, siendo la protagonista la actriz vallisoletana Lola Herrera. Debido al gran éxito registrado, hubo de ser repuesta en varias ocasiones. Ese año, lanzó Castilla, lo castellano, los castellanos, una antología narrativa.[20]

Años 1980 y 1990: reconocimientos

En 1980, el VII Congreso Internacional de Libreros, celebrado en Valladolid, rindió homenaje al escritor. El gran título de este periodo fue Los santos inocentes, publicado en 1981, radiografía social donde noveliza la degradación de una familia rural explotada por los caciques de la Extremadura rural. En 1982 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, ex aequo con Gonzalo Torrente Ballester;[21] participó en el Congreso "Una literatura para el hombre", celebrado en Reggio Emilia, Italia. Durante esta década, publicó libros sobre caza, cuentos, y recopilaciones de artículos de prensa. En 1983 fue investido Doctor honoris causa por la Universidad de Valladolid. Al año siguiente, la Junta de Castilla y León le concede el Premio de las Letras[22] y los libreros españoles le nombraron autor del año, recibiendo el Libro de Oro como reconocimiento.[23] A finales de año, Los santos inocentes fue adaptado al cine, recibiendo Alfredo Landa y Francisco Rabal, actores de la película, el premio a la interpretación en el Festival de Cannes.[24] En 1985 publicó El tesoro y fue nombrado Caballero de las Artes y de las Letras de la República Francesa. En los años siguientes fue nombrado hijo predilecto de Valladolid, publicó Castilla habla, fue investido Doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid y asistió a la adaptación teatral de obras como La hoja roja y Las guerras de nuestros antepasados.[25]
El 7 de mayo de 1990 fue investido Doctor honoris causa por la Universidad del Sarre (Alemania). Un año después, el 30 de mayo de 1991, fue galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas, otorgado por el Ministerio de Cultura.[26] La Universidad de Málaga le rindió homenaje en el V Congreso de Literatura Española Contemporánea, titulado "Miguel Delibes: el escritor, la obra y el lector." Ese año, publicó uno de sus últimos títulos: Señora de rojo sobre fondo gris, una clara evocación de la figura de su esposa.[25] En el año siguiente, se desarrolló el "Encuentro con Miguel Delibes" en Madrid, organizado con motivo de la entrega del Premio Nacional de las Letras Españolas. Se celebraron un total de siete conferencias y cuatro mesas redondas estudiando la obra de Miguel Delibes.[25]

 Parón literario y últimos años

Su última gran obra, El hereje, homenaje a Valladolid, se publicó en 1998, recibiendo el Premio Nacional de Narrativa como reconocimiento.[27] Él mismo declaró al recibir el premio, que ya con 79 años, «había colgado los trastos de escribir». Con la entrada del milenio, se creó la Cátedra Miguel Delibes, con sede en las universidades de Nueva York y Valladolid, y cuyo objetivo es el estudio de la literatura española contemporánea, darla a conocer en los Estados Unidos y difundirla mediante las nuevas tecnologías.[28]
Tras la publicación de El hereje su carrera literaria prácticamente se detuvo, principalmente por el cáncer de colon que padecía el escritor, precisamente desde la última fase de redacción de su última gran novela.[29] Se encontraba impedido en gran medida, y experimentaba una apatía cada vez más grande. Recibió en 2007 el Premio Quijote de las Letras Españolas,[30] aunque en sus últimos años su producción literaria había sido prácticamente nula, con apenas unos pocos títulos, siendo el último De Valladolid. Con todo, y a pesar de los dolores que lo aquejaban, el escritor trataría aún de sacar adelante una nueva novela corta mediada la década del 2000. La obra, que iba a llevar por título Diario de un artrítico reumatoide,[31] fue finalmente abandonada después de medio centenar de cuartillas manuscritas. Por su incapacidad, tras ser galardonado con el Premio Vocento a los Valores Humanos, Juan Carlos I y Sofía de Grecia, Reyes de España, visitaron personalmente al escritor en su domicilio vallisoletano.[32] Fue reconocido en su ciudad con la creación de La Ruta del Hereje, basada en su novela y con la construcción del Centro Cultural Miguel Delibes, que es tanto conservatorio y auditorio, como centro de convenciones.[33]
La comunidad autónoma de Castilla y León, de manos de su presidente, Juan Vicente Herrera, le entregó en noviembre de 2009 la Medalla de Oro de Castilla y León como reconocimiento por «su defensa del castellano», calificando al autor como «maestro de narradores».[34] De igual modo, tanto la Junta de Castilla y León como numerosas entidades culturales e intelectuales españolas e internacionales propusieron en varias ocasiones a Miguel Delibes como candidato al Premio Nobel de Literatura, la última de ellas la realizada por la Sociedad General de Autores y Editores en 2010 junto a las de Ernesto Cardenal y Ernesto Sabato.[35]

Muerte y legado


El féretro de Miguel Delibes en la capilla ardiente instalada en el salón de recepciones de la Casa Consistorial de Valladolid.

Los actos en memoria del escritor se sucedieron en Valladolid durante el fin de semana que siguió a su muerte. En la imagen, Mejuto González, árbitro del Real Valladolid-Real Madrid de Liga, acompaña al nieto del escritor durante la suelta de una paloma blanca como homenaje a Miguel Delibes.
Durante los primeros días de marzo de 2010 su salud empeoró, y el 11 de marzo el escritor se encontraba ya en estado crítico, consciente pero muy sedado, esperando su familia el fallecimiento en cuestión de horas.[36] La muerte de Miguel Delibes ocurrió finalmente en su domicilio vallisoletano a primera hora de la mañana del 12 de marzo de 2010, a los 89 años de edad, como consecuencia del cáncer de colon que se le diagnosticó en 1998 y del que no pudo recuperarse.[37] Su capilla ardiente se instaló esa misma mañana en el salón de recepciones de la Casa Consistorial; a ella acudieron numerosas personalidades como Lola Herrera, Concha Velasco, la vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega, el presidente de la Junta de Castilla y León Juan Vicente Herrera, o la ministra de Cultura Ángeles González-Sinde, entre otros, así como más de 18.000 personas.[38]
Su funeral se ofició al día siguiente, 13 de marzo, por la mañana, en la catedral de Valladolid, y posteriormente fue incinerado y enterrado en el panteón de Hombres Ilustres de Valladolid junto a personajes como José Zorrilla y Rosa Chacel. El Ayuntamiento de Valladolid otorgó el privilegio de trasladar y sepultar en dicho panteón los restos incinerados de Ángeles, esposa del escritor, junto a los del propio Delibes, para cumplir el deseo que éste siempre había expresado.[39]
El último día de ese mes, el alcalde de Valladolid, Javier León, anunció la creación de la Biblioteca Miguel Delibes en las instalaciones de lo que eran el depósito de locomotoras de Renfe. En la ciudad ya hay una calle que lleva su nombre, y el principal centro cultural de Valladolid ha sido bautizado en honor al escritor.[40]
El 12 de marzo de 2011 se constituyó la Fundación Miguel Delibes bajo la presidencia de su hija Elisa; su director gerente es Alfonso León López.[41] Del legado que custodia la fundación, forma parte la biblioteca personal de Delibes, unos 10.000 volúmenes repartidos entre Valladolid, Sedano y Tordesillas.[42] La Fundación Miguel Delibes tiene su sede temporal en varias estancias de la Casa Revilla de Valladolid


LA OBRA



La hoja roja es esa llamada prudente que recuerda al fumador el próximo fin de su librillo de papel. Para don Eloy la jubilación ha sido la hoja roja. Le ha llegado el momento de contar con avaricia las hojas que le restan en el librillo de la vida. Don Eloy perdió a su mujer y a sus hijos —uno muerto y el otro ausente, más lejano por el corazón que por la distancia— y se fueron también los amigos íntimos... Tan sólo cuenta con la Desi, una muchacha de veinte años que se ocupa de las tareas domésticas y cuya mayor ilusión es casarse con un mozo de su pueblo de sangre caliente, llamado el Picaza. El hondo dramatismo que parece conformar a estos personajes y su entrañable desamparo podría hacer pensar en una novela triste. Sin embargo, el humor y la frescura con que Delibes nos acerca al cotidiano devenir del viejo y de su criadita analfabeta hacen de La hoja roja una de las obras más irónicas y divertidas de su autor. Admirablemente escrita y construida, La hoja roja es una novela emocionante, humanísima, donde Miguel Delibes demuestra su extraordinaria capacidad para extraer de la vida diaria los más puros resortes del arte.

IMPRESION PERSONAL

Siempre es un gustazo releer a los clásicos. Y digo clásicos conscientemente porque, sin duda alguna, Miguel Delibes lo es ya para siempre en nuestras letras. A pesar de que solo hace un par de años estuviese entre nosotros ¿realmente se irá alguna vez?. De hecho era´, indiscutiblemente, un clasico aún en vida. Y digo que es un gustazo porque es abismal la diferencia entre leer a uno de éstos grandes y otros escritores al uso, productores de best sellers y demás subproductos editoriales. Así tenemos que, aunque ésta novelita es corta en extensión, es densa y prolija en su contenido. La construcción y la sintaxis espléndidas, el lenguaje rico sin caer en petulancias. Merece la pena leerla muy despacio (creo que es la unica forma de leer esta obra) y masticar, paladear e incluso rumiar la brillante prosa de Delibes. 

La metáfora de la hoja roja vertebra esta pequeña gran historia escrita por el recientemente fallecido Miguel Delibes. ¿Por qué digo pequeña? Porque Delibes tiene la maravillosa capacidad de retratar minuciosamente personajes sencillos, de esos que uno conoce en su día a día y que precisamente por eso no catalogaría como "material literario". ¿Por qué digo grande? Porque uno apenas tiene que pasarle un algodón a esta fina capa de anodina cotidianidad para profundizar en los grandes temas planteados por el escritor vallisoletano: la soledad, la vejez, el vértigo ante la cercanía de la propia muerte, la ilusión de vivir...

Al personaje del viejo Eloy -no es cosa mía: el narrador siempre se refiere al protagonista como "el viejo Eloy"- se le opone el personaje de la Desi, su joven criada. En base a los personajes, se distinguen tres partes en la narración: por un lado, encontramos la vida y los recuerdos enmarañados del viejo; por otro, las ilusiones y pensamientos de la chica; por último, la especial relación que se va forjando entre ellos y que terminará estrechándose debido a ciertos acontecimientos -no por intuidos menos dramáticos- que devienen al final de la novela.

Si bien la narración puede resultar repetitiva, esto no es ninguna torpeza por parte del autor sino todo lo contrario: el viejo Eloy vuelve continuamente a las mismas vivencias, recupera junto con su amigo Isaías los mismos recuerdos y se olvida sistemáticamente de los mismos detalles del día a día; además intenta, infructuosamente, comunicarse con los que le rodean a través de la neblina que le empaña las ideas. El lector se enternece ante el retrato de los miedos y las obsesiones de un hombre al que le ha salido la hoja roja en el librillo de fumar y que sabe que también él tiene las hojas contadas


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