EL DIRECTOR
Luis Buñuel Portolés (
Calanda,
Teruel,
Aragón,
España;
22 de febrero de
1900 -
Ciudad de México,
México;
29 de julio de
1983) fue un
director de cine español naturalizado mexicano.
[1] La gran mayoría de su obra fue realizada en
México y
Francia y es considerado uno de los más importantes y originales directores de la
historia del cine.
Sus primeros años
Luis Buñuel nació en
Calanda el 22 de febrero de 1900. Su padre,
Leonardo Buñuel González, originario del mismo pueblo, donde tenía un negocio de ferretería, había conseguido una pequeña fortuna en
Cuba y tras la
guerra de independencia liquidó sus negocios y volvió a su pueblo natal, donde se casó con María Portolés Cerezuela, mucho más joven que él, con la que tuvo siete hijos: Luis (
1900), María (
1901), Alicia (
1902), Concepción (
1904), Leonardo (
1907), Margarita (
1912) y Alfonso (
1915). A los cuatro meses del nacimiento de su primogénito, la familia se trasladó a vivir a
Zaragoza y a partir de entonces pasó a repartir sus vacaciones entre Calanda (donde regresaban en
Semana Santa) y
San Sebastián.
Así pues, Luis pasó toda su infancia y adolescencia en
Zaragoza, donde cursó la educación primaria y secundaria, primero en Corazonistas (con mayoría de franceses) y luego durante siete años en el colegio jesuita de
El Salvador, en la plaza de Aragón, a media pensión (con una gorra como uniforme). En
1908 asistió por primera vez al cine Farrucini (una barraca con una lona como cubierta) para ver una película coloreada a mano de dibujos animados. En esa época el cine era considerado todavía una atracción de feria y aún tardó unos años en haber salas estables. Luis vio durante su infancia muchas películas (su prima tenía acceso desde la cocina de su casa a la pantalla de uno de los primeros cines de Zaragoza). Cuando tenía trece años, a la vuelta de uno de los habituales viajes a París de sus padres, éstos le regalaron un teatro con personajes de cartón; con este teatro comenzó a ofrecer representaciones a los jóvenes de su pueblo.
A partir de
1913, paralelamente a sus estudios, comenzó a estudiar
violín y a tocar en el coro de la Virgen del Carmen de Zaragoza. Ese mismo año salió por primera vez de Aragón y viajó a
Vega de Pas (
Cantabria). En
1915 fue expulsado por los jesuitas del colegio a causa de una borrachera y se matriculó en el Instituto de Enseñanza Media de Zaragoza (más tarde llamado
Goya) como alumno libre. En esa época leyó
El origen de las especies de
Darwin.
A los 17 años, terminado el bachillerato, partió a
Madrid para cursar estudios universitarios. En la capital se alojó en la recién creada
Residencia de Estudiantes, fundada por la
Institución Libre de Enseñanza, donde permaneció siete años. Su propósito era estudiar, inducido por su padre, Ingeniería Agrónoma. En esta época se interesó por el naturismo y llevó una alimentación y vestimenta espartanas, gustando de lavarse con agua helada. Tomó parte de las actividades del cine-club de la Residencia y trabó amistad con, entre otros,
Salvador Dalí,
Federico García Lorca,
Rafael Alberti,
Pepín Bello y
Juan Ramón Jiménez. También participó en las tertulias
ultraístas y, todos los sábados desde
1918 hasta
1924, en las del
Café Pombo, dirigidas por
Ramón Gómez de la Serna.
En
1920 inició, con el doctor
Ignacio Bolívar, estudios de
entomología, que abandonó para matricularse en Filosofía y Letras, rama de Historia, ya que se había informado de que varios países ofrecían trabajo como lector de español a licenciados en Filosofía y Letras, lo que suponía una oportunidad de cumplir su deseo de salir de España.
Con sus compañeros de la Residencia hizo sus primeros ensayos de puesta en escena, con versiones delirantes del
Don Juan Tenorio en las que actuaban Lorca, Dalí y otros compañeros.
En
1921, año del
Desastre de Annual, conoció en la Residencia al hermano de
Abd el Krim, dirigente de la resistencia contra la dominación colonial española y francesa en el norte de Marruecos. Visitó por primera vez
Toledo, ciudad que causó una profunda impresión en Buñuel y sus amigos. También tuvo conocimiento en estos años de las tendencias internacionales más importantes del pensamiento y del arte y mostró interés por el
Dadaísmo y la obra de
Louis Aragon y
André Bretón. Y por supuesto siguió asistiendo con regularidad al cine.
En
1923 murió su padre en Zaragoza, inició el servicio militar y publicó su primer artículo, al que siguieron cuentos y poemas en revistas de vanguardia e incluso preparó un libro que los recopilaba bajo el título
Un perro andaluz. Muchas de las imágenes de sus escritos de estos años, previos al surrealismo francés, pasaron a su cine. El día de San José de ese mismo año de 1923 fundó la paródica Orden de Toledo y se nombra a sí mismo condestable. Para ser caballero había que emborracharse y estar toda la noche sin dormir. A ella pertenecieron, entre otros, Dalí, Pepín Bello, Alberti...
En
1924, año en que Dalí le realiza su primer retrato, se licenció en Historia y renunció al doctorado, decidido a marcharse a París, la que por entonces era capital cultural de occidente.
París y primeras películas
En enero de
1925, después de asistir a la conferencia que da Louis Aragon en la Residencia de Estudiantes, Buñuel abandonó Madrid rumbo a París. En la capital francesa asistió a las tertulias de los inmigrantes españoles y se acerca cada vez más al grupo surrealista. Su afición por el cine se intensificó y veía habitualmente tres películas al día, una por la mañana (generalmente proyecciones privadas, gracias a un pase de prensa), otra por la tarde en un cine de barrio y otra por la noche. También comenzó a colaborar como crítico en varias publicaciones de cine y arte, como
Cahiers d'Art,
Alfar,
L'Amic de les Arts,
Helix,
Horizonte y
La Gaceta Literaria. En ellas dejó constancia de sus concepciones cinematográficas, algo en lo que no se prodigó en lo sucesivo.
El pianista
Ricardo Viñes le propuso la dirección escénica de
El retablo de Maese Pedro de
Manuel de Falla, que, estrenada en
Ámsterdam el
26 de abril de
1926 y representada también al día siguiente, supuso un importante éxito. Esta experiencia le llevó a escribir una pieza de teatro de cámara de vanguardia titulada
Hamlet en
1927, que fue estrenada en el
Café Sélect de París.
Su conversión total al cine se produjo tras ver la película
Las tres luces (
Der müde Tod) de
Fritz Lang. Varias semanas después se presentó en un rodaje al conocido director de cine francés
Jean Epstein y se ofreció a trabajar en cualquier labor a cambio de aprender todo lo que pudiera acerca del cine y Epstein acabó permitiéndole desempeñar el cargo de ayudante de dirección en el rodaje de sus películas mudas
Mauprat y
La caída de la casa Usher (
La chute de la maison Usher), de
1928.
También en estos años colaboró como actor en pequeños papeles, como el de contrabandista en la película
Carmen, de los estudios Albatros, con
Raquel Meller, y en
La Sirène des Tropiques con
Joséphine Baker. Todo este bagaje le familiarizó con el oficio cinematográfico y le permitió conocer a buenos profesionales y actores que después habrían de colaborar con él en
Un perro andaluz y
La edad de oro, sus dos primeras películas. Como crítico, elogió el cine de
Buster Keaton y atacó, por considerarla pretenciosa, la vanguardia cinematográfica francesa, en cuyas filas militaba el propio Jean Epstein. Es conocida su ruptura con éste al negarse el aragonés a trabajar en el nuevo proyecto del más reputado de los directores vanguardistas franceses,
Abel Gance.
Cada vez más interesado por el grupo surrealista de Breton, comenzó a trasladar a sus compañeros de la Residencia de Estudiantes las novedades de esta tendencia, escribiendo poemas de un surrealismo ortodoxo e instando a Dalí a que se trasladase con él a París para conocer el nuevo movimiento. En
1927 escribió
Polismos y viajó a la Residencia de Estudiantes para dirigir un ciclo de cine.
En
1928 preparó un guion cinematográfico sobre
Francisco de Goya con motivo del centenario de su fallecimiento, patrocinado por una comisión zaragozana. El proyecto no llegó a buen término por falta de presupuesto, como tampoco otro basado en un guion de
Ramón Gómez de la Serna que iba a titularse
El mundo por diez céntimos, en el que el hilo conductor iban a ser los sucesivos cambios de dueño de una moneda. Este mismo año se adhirió al grupo surrealista de París. En colaboración con
Ramón Gómez de la Serna terminó el guion de
Caprichos, que nunca se llega a rodar.
En enero de
1929, Buñuel y Dalí, en estrecha colaboración, ultimaron el guion de un film cuyo proyecto se titularía sucesivamente
El marista en la ballesta,
Es peligroso asomarse al interior y, por fin,
Un perro andaluz. La película se comenzó a rodar el
2 de abril con un presupuesto de 25.000
pesetas aportadas por la madre de Buñuel. Se estrenó el
6 de julio en el
Studio des Ursulines, un cine-club parisino, en el que alcanzó un clamoroso éxito entre la intelectualidad francesa, y permaneció en exhibición nueve meses consecutivos en el
Studio 28.
A partir de la proyección de
Un perro andaluz, Buñuel fue admitido de lleno en el grupo surrealista, que se reunía diariamente en el
Café Cyrano para leer artículos, discutir sobre política y escribir cartas y manifiestos. Allí, Buñuel forjó amistad con
Max Ernst, André Bretón,
Paul Éluard,
Tristan Tzara,
Yves Tanguy,
Magritte y Louis Aragon, entre otros.
A fines de 1929 se volvió a reunir con Dalí para escribir el guion de lo que sería más tarde
La edad de oro, pero la colaboración ya no resultó tan fructífera, pues entre los dos se interpone el gran amor de Dalí,
Gala Eluard. Buñuel comenzó el rodaje de la película en abril de
1930, cuando el pintor se encontraba disfrutando de unas vacaciones con Gala en
Torremolinos. Cuando descubrió que Buñuel ya había acabado la película con el sustancioso mecenazgo de los Vizcondes de Noailles, que deseaban producir una de las primeras películas sonoras del cine francés, Dalí se sintió marginado del proyecto y traicionado por su amigo, lo que originó un distanciamiento entre ellos que se fue incrementando en el futuro. A pesar de aquello, felicitó a Buñuel por el largometraje, asegurando que le había parecido "una película americana". El estreno tuvo lugar el
28 de noviembre de
1930. Cinco días más tarde grupos de
extrema derecha atacaron el cine donde se proyectaba y las autoridades francesas prohibieron la película y requisaron todas las copias existentes, comenzando una larga censura que duraría medio siglo, pues no sería distribuida hasta
1980 en
Nueva York y un año después en París.
Foto de rodaje de
La Edad de Oro. Buñuel aparece sentado en el centro.
En
1930 Buñuel viajó a
Hollywood, contratado por la
Metro Goldwyn Mayer, como «observador», con el fin de que se familiarizara con el sistema de producción estadounidense. Allí conoció a
Charles Chaplin y
Serguéi Eisenstein. En
1931 llegó a España, en vísperas de la proclamación de la
Segunda República.
La edad de oro se proyectó en Madrid y Barcelona. En
1932 asistió a la primera reunión de la Asociación de Escritores Revolucionarios (AERA), se separó del grupo surrealista y se afilió al
Partido Comunista francés. Contratado por la Paramount, regresó a España y trabajó como responsable de sincronización. En
1933, financiado por su amigo
Ramón Acín, filmó
Las Hurdes, tierra sin pan, un documental sobre esa comarca
extremeña. La derecha y la
Falange Española comenzaban a rebelarse en España y la película fue censurada por la joven y débil Segunda República Española por considerarla denigrante para España. Ese mismo año firmó un manifiesto contra
Hitler con Federico García Lorca, Rafael Alberti, Sender, Ugarte y Vallejo.
En
1934 visitó en París a Dalí, ya casado con
Gala. Dalí se mostró indiferente con Buñuel, con lo que se incrementó su distanciamiento. El
23 de junio se casó con Jeanne Rucar, a la que había conocido en casa de su amigo Joaquín Peinado en
1925 cuando estudiaba anatomía en
París, y que había sido medalla de bronce de
gimnasia artística en las
Olimpiadas de París de 1924. La boda se celebró en la alcaldía del distrito XX de la capital francesa, sin invitar a la familia, con tres testigos improvisados (uno de ellos, un transeúnte desconocido) y, después de comer, Buñuel volvió a Madrid, ya que había aceptado trabajar para la
Warner Brothers como director de doblaje. La pareja tendría dos hijos,
Jean Louis, nacido en París, y Rafael, que lo haría en Nueva York.
En
1935, con ayuda de algún dinero familiar, fundó, junto a
Ricardo Urgoiti, la productora
Filmófono, que competía con la
Cifesa de los hermanos Casanova, principal productora española de los
años treinta. Filmófono produjo películas como
Don Quintín el amargao, donde debutó en el cine la gran bailaora
Carmen Amaya,
La hija de Juan Simón,
¿Quién me quiere a mí? o
¡Centinela alerta! y la única condición de Buñuel para producirlas era, curiosamente, no aparecer en la ficha técnica, pues a sus ojos no eran más que "melodramas baratos". Todas estos largometrajes fueron rentables y supusieron la consolidación de la industria cinematográfica española de los años treinta. Sin embargo, la
Guerra Civil abortó este proyecto.
La Guerra Civil. Estados Unidos
El golpe de estado
franquista sorprendió a Buñuel en
Madrid. Así como Dalí se alineó con Franco y simpatizó con el bando nacionalista, Buñuel siempre permaneció fiel a la Segunda República. No obstante, no dejó por ello de ayudar a amigos suyos del bando franquista cuando estuvieron en peligro de muerte; así, logró que liberasen a
José Luis Sáenz de Heredia (primo hermano de
José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange), que simpatizaba con
Franco, pues habían trabajado juntos en Filmófono. El
18 de agosto de
1936 es asesinado Lorca.
En septiembre de
1936 salió de Madrid en un tren abarrotado hacia
Ginebra, vía
Barcelona. Allí lo había citado para una entrevista
Álvarez del Vayo, ministro de Asuntos Exteriores de la República, quien lo mandó a París como hombre de confianza de
Luis Araquistáin, embajador en Francia, para realizar diferentes misiones, principalmente de inteligencia. Supervisó y escribió junto a
Pierre Unik el documental
España leal en armas. Realizó su bautismo aéreo en varios viajes relámpago a España, en misiones de guerra.
Durante
1937 se encargó de supervisar para el gobierno republicano el pabellón español de la
Exposición Internacional de París. Dalí le pintó su segundo y último retrato:
El sueño. El
16 de septiembre de
1938, ayudado en los gastos de viaje por sus amigos
Charles Noailles y
Rafael Sánchez Ventura, viajó a Hollywood de nuevo, esta vez encargado por el gobierno republicano de la supervisión, como consejero técnico e histórico, de dos películas acerca de la Guerra Civil que se iban a rodar en Estados Unidos.
Terminada la Guerra, en
1941, cuando comenzaba el rodaje de
Cargo of Innocents, la asociación general de productores estadounidenses prohibió toda película en contra de Franco, lo que significó el fin del proyecto, en el que estaba implicado Buñuel. Sin trabajo y con poco dinero, y ya con su mujer e hijos reunidos con él, aceptó el encargo que le ofrece el Museo de Arte Moderno (
MOMA) de Nueva York, como productor asociado para el área documental y supervisor y jefe de montaje de documentales para la Coordinación de Asuntos Interamericanos, que dirigía
Nelson Rockefeller. Su misión era seleccionar películas de propaganda antinazi; tenía despacho propio y personal a su cargo. Su primer trabajo para el MoMA consistió en la reedición de "El triunfo de la voluntad", de Leni Riefenstal, con el fin de hacerla más breve y accesible a miembros del Gobierno de Estados Unidos para que viesen el potencial del cine como instrumento propagandístico. Pero fue despedido en
1943 a raíz de la publicación del libro
La vida secreta de Salvador Dalí, donde el pintor tachaba a Buñuel de
ateo y hombre de
izquierdas. Un periodista del
Motion Pictures Herald atacó a Buñuel en un artículo donde advertía acerca de lo peligroso que resultaba la presencia de este español en un museo tan prestigioso. Buñuel se reunió con Dalí en Nueva York para pedirle explicaciones y esa entrevista significó la ruptura de sus relaciones.
Volvió a Hollywood y se puso a trabajar para la Warner Brothers como jefe de doblaje de versiones españolas para
América Latina. Acabada la colaboración con la Warner en
1946, se quedó en
Los Ángeles en busca de un trabajo relacionado con el cine y de que le concedieran la nacionalidad estadounidense, que había solicitado.
Etapa mexicana
Cuando Luis Buñuel aún estaba viviendo del dinero que había ahorrado el año anterior, la casualidad quiso que en una cena en casa del cineasta francés
René Clair se encontrara con Denise Tual, la viuda del actor ruso
Pierre Batcheff (protagonista de
Un perro andaluz, quien se había suicidado en
1932). La mujer, que se había vuelto a casar, con el productor francés Ronald Tual, le ofreció trabajar en el nuevo proyecto que tenía intención de realizar:
La casa de Bernarda Alba, que dirigiría Buñuel. Tual, que había llegado a
Los Ángeles con el interés de conocer mejor la industria estadounidense del cine, tenía intención de realizar la película entre
París y
México, para lo cual aprovechó su regreso a París para hacer escala en México y concretar algunos asuntos con el productor francés de origen ruso
Oscar Dacingers, exiliado en ese país. Una vez allí se enteraron de que los derechos de la obra habían sido vendidos a otra productora que había pujado más alto.
Truncado el proyecto, Luis Buñuel tuvo la suerte de que Dacingers le ofreciera otro trabajo: dirigir
Gran Casino, una película comercial con el conocido cantante mexicano
Jorge Negrete y la primera figura
argentina Libertad Lamarque. Buñuel aceptó y, una vez arreglados todos los papeles de residencia e instalado con su esposa y sus hijos, ingresó en la industria mexicana del cine. Esta primera película de su nueva etapa constituyó un rotundo fracaso
[3] y durante los tres siguientes años se vio obligado a mantenerse del dinero que le enviaba su madre todos los meses.
En
1949, a punto de abandonar el cine, Dacingers le pidió que se hiciera cargo de la dirección de
El gran calavera, ya que
Fernando Soler no podía ser a la vez director y protagonista. El éxito de esta película y la concesión de la nacionalidad mexicana animaron a Buñuel a plantear a Dacingers un nuevo proyecto más acorde con sus deseos como cineasta, proponiéndole, bajo el título
¡Mi huerfanito, jefe!, un argumento sobre la aventuras de un joven vendedor de
lotería. A esta oferta siguió una mejor respuesta por parte de Dacingers, la realización de una historia sobre los niños pobres mexicanos.
Así, en
1950 Buñuel realizó
Los olvidados, película con fuertes vínculos con
Las Hurdes, tierra sin pan, y que en un primer momento no gustó a los mexicanos ultranacionalistas (Jorge Negrete el primero), ya que retrataba la realidad de pobreza y miseria suburbana que la cultura dominante no quería reconocer. No obstante, el premio al mejor director que le otorgó el
Festival de Cannes de
1951 supuso el reconocimiento internacional de la película, y el redescubrimiento de Luis Buñuel, y la rehabilitación del cineasta por parte de la sociedad mexicana. Actualmente,
Los olvidados es una de las dos únicas películas reconocidas por la
Unesco como
Memoria del Mundo.
En
1951 filmó
Susana y
Él, película que constituyó un fracaso comercial pero que sería revalorada en los años venideros. En
1952 salió de
Ciudad de México para filmar
Subida al cielo, cinta simple donde un sueño del protagonista da el toque surrealista de Buñuel y que le valió ir nuevamente a Cannes. Ese mismo año filmó
Robinson Crusoe, primera película que se rodó en
Eastmancolor (todos los días se enviaban las copias a
California para comprobar los resultados), y, junto con
La joven, que dirigió en
1960, una de las dos únicas películas que rodó en inglés y con coproducción estadounidense. En
1953 dirigió
La ilusión viaja en tranvía, una de las películas consideradas "menores" pero que por su frescura y sencillez, y respaldada por escritores como
José Revueltas y
Juan de la Cabada, sobrevive al paso de los años.
En
1954 dirigió
El río y la muerte y es elegido miembro del jurado del Festival Internacional de Cine de Cannes. En
1955, año en que filmó
Así es la aurora en Francia (lo que le brinda la oportunidad de visitar a su madre en
Pau), fiel a sus ideas, firmó un manifiesto en contra de la
bomba atómica estadounidense, lo que, unido a su apoyo a la revista
antifascista España Libre (posicionada en contra de EE. UU.), supuso su inclusión en la
lista negra estadounidense hasta
1975. A partir de ese momento, cada vez que pasaban por EE. UU., tanto él como su familia eran interrogados. No obstante, Buñuel dijo que EE. UU. era la tierra más hermosa que había conocido. Cuando alguien le preguntaba si era comunista siempre contestaba que era un español republicano.
Tras
Ensayo de un crimen (
1955), en
1956 realizó
La muerte en ese jardín, con guion de
Luis Alcoriza y
Raymond Queneau que adaptaba la novela homónima de Lacour. The National Film Theatre of London realizó una retrospectiva de su obra.
Nazarín (
1958), Palma de Oro del
Festival de Cannes de
1959, es la primera de las tres películas que realizaría con el actor
Paco Rabal. Ese mismo año rodó
Los ambiciosos, cine de compromiso político y social. En
1960 dirigió por última vez una obra teatral,
Don Juan Tenorio, en México, y realizó y estrenó en EE. UU.
La joven. Después regresó a España para dirigir
Viridiana, coproducción hispano-mexicana con guion escrito junto a
Julio Alejandro. La película fue producida por Gustavo Alatriste (por parte mexicana) y por
Pere Portabella y
Ricardo Muñoz Suay, por parte de las productoras españolas UNINCI (Unión Industrial Cinematográfica) y Films 59. Estuvo protagonizada por
Silvia Pinal,
Francisco Rabal y
Fernando Rey.
Viridiana fue presentada a concurso en el
festival de Cannes de 1961 como representante oficial de España y obtuvo la
Palma de Oro, que recogió el entonces Director General de Cinematografía,
José Muñoz Fontán. Sin embargo, después de que el periódico
vaticano L'Osservatore Romano condenara la cinta, a la que tachaba de blasfema y sacrílega, la censura española prohibió la cinta y Muñoz Fontán fue obligado a dimitir.
Viridiana no se pudo proyectar oficialmente en España hasta
1977. Fue ganador del
Premio Nacional de Bellas Artes por el gobierno de México en
1977.
[4]
En
1962 rodó
El ángel exterminador, una de sus películas más importantes y personales y en la que aludía a varias bromas privadas de su época de la Residencia de Estudiantes y del periodo surrealista transcurrido en Francia.
Etapa francesa
Ya en su etapa mexicana Buñuel había rodado varias películas de producción francesa tras las elogiosas críticas europeas de
Ensayo de un crimen,
Así es la aurora o
La muerte en el jardín, pero su verdadera reentrada en la cinematografía francesa se produjo en
1963 con
Diario de una camarera (
Le Journal d'une Femme de Chambre), adaptación de la novela de
Octave Mirbeau. Comienza así su cooperación con el productor
Serge Silberman y el guionista
Jean Claude Carrière.
En
1964 filmó su última película mexicana,
Simón del desierto, que no acabó como estaba proyectada por falta de presupuesto. Aun así, obtuvo el León de Plata de la
Mostra de Venecia al año
1965, año en que junto a Carrère, preparó las adaptaciones de
El monje y
Là-bas.
En
1966, año en que Dalí le telegrafió desde
Figueras ofreciéndole preparar la segunda parte de
Un perro andaluz. Ese mismo año se estrenó
Belle de jour, que obtuvo en
1967 el
León de Oro en la
Mostra de Venecia. Esta película obtuvo en Francia un extraordinario éxito de público y a partir de entonces los estrenos de Buñuel se convirtieron en acontecimientos culturales, lo que motivó que Silberman le concediera completa libertad creativa y los recursos suficientes para la producción de sus filmes, lo que caracterizó la etapa final de su obra. En
1969 la Mostra le otorgó el gran premio de homenaje por el conjunto de su obra.
En
1970 volvió a España para rodar, esta vez en régimen de coproducción,
Tristana, protagonizada por
Catherine Deneuve, que ya había desempeñado el papel principal en
Belle de jour.
En
1972 se convirtió en el primer director español en conseguir el
Óscar a la mejor película de habla no inglesa, por
El discreto encanto de la burguesía (
Le Charme Discret de la Bourgeoisie), película que se iba a rodar en España, lo cual resultó imposible debido a la censura. Esta película, junto con
La Vía Láctea (
La Voie Lactée,
1968) y
El fantasma de la libertad (
Le Fantôme de la Liberté,
1974), conforman una especie de trilogía que ataca los cimientos del cine de narrativa convencional y el concepto causa-consecuencia, abogando por la exposición del azar como motor de la conducta y del mundo. Ese mismo año de 1972 visitó Los Ángeles, donde vivía su hijo Rafael, y
George Cukor ofreció en su casa una cena en honor de Buñuel a la que asistieron, además de su hijo Rafael y
Carrière, importantes cineastas como
Alfred Hitchcock,
Billy Wilder, G. Stevens,
William Wyler, R. Mulligan,
Robert Wise o Rouben Mamoulian.
En
1977 Buñuel puso el colofón a su obra con
Ese oscuro objeto del deseo (
Cet Obscur Objet du Désir), que recibió el premio especial del
Festival de Cine de San Sebastián. En la película, que revisa temas tratados anteriormente en
Viridiana o
Tristana,
Carole Bouquet y
Ángela Molina interpretan al alimón el personaje femenino que da réplica a
Fernando Rey.
En
1980 realizó su último viaje a España y fue operado de próstata. En
1981, 50 años después de haber sido prohibida, se reestrenó en París
La edad de oro, fue hospitalizado por problemas de la vesícula,
Agustín Sánchez Vidal publicó su obra literaria, el
Centro Georges Pompidou de París organizó un homenaje en su honor y
Un perro andaluz se proyectó en una pantalla colocada en el techo de este centro cultural.
En
1982 publicó sus memorias, escritas al en colaboración con Carrière y tituladas
Mi último suspiro.
Luis Buñuel falleció en Ciudad de México el día
29 de julio de
1983 por la madrugada, a causa de una insuficiencia cardíaca, hepática y renal provocada por un cáncer. Sus últimas palabras fueron para su mujer Jeanne: "Ahora sí que muero". Se mantuvo fiel a su ideología hasta el final: no hubo ninguna ceremonia de despedida y actualmente se desconoce dónde se encuentran sus cenizas. Ese mismo año fue nombrado
doctor honoris causa por la
Universidad de Zaragoza.
Su pensamiento
A los catorce años empezaron sus dudas sobre la
religión, principalmente acerca de la
resurrección de la carne, el
juicio final, el
infierno y el
diablo. Según él mismo dijo, era "
ateo, gracias a Dios". Amante del
tabaco, del
alcohol (para él, un bar era un lugar de meditación y recogimiento) y de los
burdeles (aunque decía que una vez casado jamás fue infiel), quiso librarse de las normas y principios de la sociedad que en herencia le había dejado todo un sistema de prohibiciones y represiones. Le gustaba la puntualidad, el buen vestir, irse pronto a la cama y madrugar y llegó a tener una gran colección de armas. Su primera
pistola la tuvo a escondidas a los catorce años, aunque bastante antes ya jugaba con la de su padre.
Cabeza de Luis Buñuel, obra del escultor Iñaki, en el Centro Buñuel Calanda.
Durante toda su vida, Buñuel fue un rebelde, hasta el último momento estuvo luchando contra sí mismo. Su interior le dictaba unas normas sobre la muerte, la fe, el sexo... que su conciencia no podía aceptar. Esta dualidad le marcó desde su más tierna infancia. Buñuel rompió barreras luchando a favor de la libertad.
Ya con pocos años conoció la muerte de cerca, cuando un campesino de su pueblo fue asesinado por otro de un navajazo. Él se las arregló para colarse en la autopsia. Previamente, había visto cómo las aves rapaces devoraban un
burro muerto y, así, cuando tuvo la ocasión, compró un burro muerto para poder ver repetida la escena: era como si disfrutase viendo cómo los
buitres le arrancaban los ojos y se comían al burro, desgarrando sus carnes.
Le gustaba reflejar la visión pesimista y cruel de la vida. Así lo hizo en
Las Hurdes, tierra sin pan, en
Los olvidados... Sin embargo, él era pacífico y siempre estuvo obsesionado con su propia muerte. Su hermana Conchita solía recordar que de pequeña había acompañado a su hermano Luis a visitar cementerios y éste se tendía en las mesas de las
autopsias. A Luis le gustaba asistir a los
entierros de su pueblo, así el entierro que tiene lugar en
Abismos de pasión era un reflejo de los recuerdos de su juventud, según confesó él mismo.
La visión de Buñuel chocaba con la realidad. Tenía muy presente la posibilidad de la destrucción de la
Tierra, pensaba en las guerras, la
bomba atómica. Afirmaba que ni la libertad ni la justicia existían.
El fantasma de la libertad refleja su pensamiento. Era tierno, piadoso, de vida ordenada. Tuvo una vida desahogada y una infancia feliz, pero su conciencia le llevaba a pensar en lo que él llamaba la
Edad Media (los principios del
siglo XX y sus miserias), es decir, las injusticias, que reflejó en
Abismos de pasión,
Nazarín,
Él,
La muerte en el jardín,
La joven...
Vivió los años de represión sexual, quiso realizar una
película pornográfica, pero desistió. Asistió a
orgías y burdeles, pero no consumó, siempre fue fiel a su mujer. El tema del sexo fue tratado en muchas de sus películas:
La joven,
Ese oscuro objeto del deseo... pero en casa fue un puritano, que no permitía decir tacos. La actriz mexicana
Lilia Prado mencionó a la revista SOMOS que "durante el rodaje de Abismos de pasión (1953), en un corte para almorzar entré al comedor en traje de baño con una bata transparente. Furioso (Buñuel) se vino hacia mí, se enojó mucho conmigo. Era como mojigato, odiaba decir o escuchar una mala palabra y la gente piensa lo contrario. Incluso estaba en contra del libertinaje. «Usted es una chica bien -me dijo-, no tiene por qué entrar al comedor así». Era ingenuo, limpio, tímido y sanote; representaba una contradicción por su cine surrealista y como ser humano; un hombre muy limpio, muy ingenuo, mucho muy ingenuo; un hombre muy humano, tirano en su casa como dicen sus hijos y su mujer, pero un gran hombre", aseguraba la heroína de
Subida al cielo y
La ilusión viaja en tranvía. Fue profundamente celoso, no permitía ni una mirada hacia su mujer. Nunca le gustó el orden establecido. Ya de pequeño fue rebelde, se resistió a llevar el uniforme al colegio, pero a la vez, y como se ha dicho, él llevó una vida muy ordenada. No le gustaba la religión ni el ejército; pero siempre habló bien de su estancia con los
jesuitas y del
servicio militar.
Era, en cierto modo, un
anarquista, pero en su casa se respiraba disciplina, no permitía a las mujeres asistir a las reuniones de hombres. El libro de memorias de
Jeanne Rucar se llama
Memorias de una mujer sin piano porque Buñuel, sin preguntar a nadie, regaló el piano de su mujer a un amigo que le trajo tres botellas de vino.
No fue
Nacionalismo, pero añoraba España y la tierra de su infancia; se nacionalizó mexicano por pragmatismo, ya había estado a punto de nacionalizarse estadounidense unos años antes. No le gustaba viajar, pero disfrutaba al visitar los sitios que le traían buenos recuerdos. No deseaba ir por
Hispanoamérica y se quedó a vivir en México. Una señora que fue vecina suya en la Colonia del Valle de la ciudad de México comentó que Buñuel nunca olvidó sus raíces: en
Semana Santa lo veía solo por el jardín de su casa haciendo redobles con un
tambor y dando vueltas y vueltas.
Luis Buñuel vino de una familia
burguesa y muy religiosa, estudió y vivió la disciplina de la religión, pero se podría argumentar que parte de su trabajo tiene como meta, entre otros objetivos, cambiar la sociedad en la que vivimos, que se basa en la religión, la familia y el orden establecido, y que impone una moral y un comportamiento social de la que ni siquiera la burguesía que sustenta el poder es libre. Quiso que todas sus obras fueran quemadas y así tener descanso y dignidad desde la nada.
Si siempre le había obsesionado la muerte, en los últimos cinco años de su vida, sordo, con poca vista, con alguna operación que otra, dejó de ver cine, televisión y apenas cogía un libro, con excepción de
La vejez de
Simone de Beauvoir, que leía y releía. Pensaba en su muerte y en el fin del mundo, bromeaba con los demás acerca de su vejez. Con ayuda de su amigo
Jean-Claude Carrière, que durante más de 18 años recopiló material de entrevistas y conversaciones en los descansos de las filmaciones, escribió
Mon dernier soupir ('Mi último suspiro'). Ya el título refleja la obsesión que tenía en los últimos momentos de su vida; no quería darles importancia, pero pensaba en ellos. Como era ateo, pensaba en reunir el día de su muerte a todos sus amigos ateos y confesarse. Para él, ser bromista era una forma de demostrar que estaba en contra del orden. Este libro de memorias inspiraría la película documental dirigida por
Javier Espada y
Gaizka Urresti y titulada
El último guion que protagonizan Jean-Claude Carrière y Juan Luis Buñuel, recorriendo los lugares en los que transcurrió la vida de Buñuel: Calanda, Zaragoza, Madrid, Toledo, París, New York, Los Ángeles y México
LA PELICULA
Ensayo de un crimen, también conocida como
La vida criminal de Archibaldo de la Cruz, es una
película mexicana del
director exiliado en
México Luis Buñuel. Parte de una novela de
Rodolfo Usigli, quién puso muchas pegas a la adaptación que Buñuel hizo e incluso lo denunció al sindicato de guionistas.
Una comedia de marcado humor negro, es una de las películas más originales y atípicas de la filmografía del director aragonés, aunque en ella se pueden observar las constantes de su cine, sus obsesiones y sus fantasmas. Otros dos directores españoles incluyeron imágenes de esta película en sus films:
Pedro Almodóvar en
Carne trémula y
Álex de la Iglesia en
Crimen perfecto.
| Una producción de: | Alianza Cinematográfica |
| Género: | Drama psicológico |
| Duración: | 89 min. |
| Sonido: | Monoaural |
| Dirección: | Luis Buñuel |
| Asistente de Dirección: | Luis Abadíe |
| Producción: | Alfonso Patiño Gómez; productor ejecutivo: Roberto Figueroa; jefe de producción: Armando Espinosa |
| Guión: | Luis Buñuel y Eduardo Ugarte, sobre la novela homónima de Rodolfo Usigli |
| Fotografía: | Agustín Jiménez; operador de cámara: Sergio Véjar |
| Escenografía: | Jesús Bracho |
| Maquillaje: | Sara Mateos |
| Edición: | Jorge Bustos y Luis Buñuel (sin crédito) |
| Sonido: | Rodolfo Benítez, Enrique Rodríguez y Ernesto Caballero |
| Música: | Jorge Pérez H. |
Reparto:
| Ernesto Alonso | .... | Archibaldo de la Cruz |
| Miroslava | .... | Lavinia |
| Rita Macedo | .... | Patricia Terrazas |
| Ariadne Welter | .... | Carlota Cervantes |
| Rodolfo Landa | .... | arquitecto Alejandro Rivas |
| Andrea Palma | .... | señora Cervantes, madre de Carlota |
| José María Linares Rivas | .... | Willy Corduran |
| Carlos Riquelme | .... | comisario |
| Leonor Llausás | .... | institutriz |
| Eva Calvo | .... | madre de Archibaldo |
| Carlos Martínez Baena | .... | cura |
| Roberto Meyer | .... | doctor |
| Rafael Banquells, Jr. | .... | Archibaldo niño |
| Enrique Díaz Indiano | .... | padre de Archibaldo |
| Chabela Durán | .... | hermana Trinidad |
| Manuel Dondé | .... | coronel |
| Armando Velasco | .... | juez |
| Antonio Bravo | .... | anticuario |
| Francisco Ledezma | .... | dependiente del anticuario |
| Enrique García Álvarez | .... | Chucho |
| José Peña "Pepet" | .... | Esteban, criado |
| Lupe Carriles | .... | criada |
| Eduardo Alcaraz | .... | Gordo Azuara |
| Janet Alcoriza | .... | turista de Oklahoma |
| Salvador Lozano | .... | jugador |
| Jorge Casanova | .... | delineante |
| Emilio Brillas | .... | artesano de maniquíes |
| Ángel Merino | .... | grafólogo de la policía |
| Ignacio Peón | .... | extra |
| Armando Acosta | .... | extra |
Sinopsis
Archibaldo, de niño, cree que una cajita musical puede realizar todos sus deseos. Así, llega a desear la muerte de su institutriz, y ésta es enseguida asesinada por una bala perdida. Más tarde, encuentra la cajita musical de su infancia en un anticuario. Archibaldo de la Cruz (
Ernesto Alonso), ve cómo esos deseos más íntimos se van cumpliendo y considera que tiene un don especial. Tras desear la muerte a alguien, esta persona muere, lo que le hace creer que es un asesino, por lo que decide entregarse a la justicia. Ante el juez que lo interroga, iremos descubriendo los secretos de su vida, en los que mezclará realidad e imaginación, uniendo a detalles de su vida hechos que le hubiera gustado vivir.
Comentarios
En un principio, la adaptación de la novela del escritor mexicano Rodolfo Usigli significó un dolor de cabeza para Luis Buñuel. "Usigli no permitía la menor variación de su texto. Cuando vio la película terminada se quejó en una asamblea del sindicato [de guionistas]. Pero salí absuelto porque en los créditos yo había puesto 'Inspirada en...' O sea que no pretendía haber hecho una transcripción exacta del libro, sino una obra diferente [...] a mi manera."
Sátira feroz de la grande burguesía mexicana
La película es una sátira feroz de la grande burguesía mexicana dados los personajes acomodados e hipócritas, como la mujer (falsa virgen) que acepta a Archibaldo como marido por interés económico.
Escena de la confesión
En la confesión de Archibaldo (que se declara culpable) al comisario, éste declara que no se puede arrestar a todos los que quieren matar a alguien porque "si no, la mitad de la humanidad estaría en prisión", Buñuel satiriza la incompetencia burocrática de los magistrados mexicanos.
Lugar 47
Este filme ocupa el lugar
47 dentro de la lista de
las 100 mejores películas del cine mexicano, según la opinión de 25 críticos y especialistas del cine en México, publicada por la revista
somos en
julio de
1994
Evidentemente,
Ensayo de un crimen terminó siendo una de las cintas más personales de Luis Buñuel y una de las más divertidas y perturbadoras de su filmografía. La historia de la criminalidad imaginaria de Archibaldo de la Cruz es, al mismo tiempo, un catálogo de cómicas frustraciones y el retrato inquietante de una personalidad desequilibrada.
Como otros personajes de Buñuel, Archibaldo imagina cosas prohibidas que trata de vivir en la realidad. Gran parte de su vida es pura imaginación porque sólo en ese mundo interno pueder ser realmente libre.
Para muchos cineastas,
Ensayo de un crimen posee un encanto tan especial que los motiva a rendirle homenaje. Pedro Almodóvar utiliza imágenes de esta película en una escena clave de
Carne trémula (1997) para establecer un paralelo entre Archibaldo -el criminal frustrado- y Víctor -el enamorado frustrado. Ambos personajes viven condicionados por los recuerdos de la niñez y sus conductas manifiestan una extremada inmadurez emocional.
La relación entre erotismo y muerte es uno de los temas centrales de
Ensayo de un crimen. La obsesión de Archibaldo por asesinar está ligada a un recuerdo infantil en el que ve cae muerta a su institutriz, con los muslos ensangrentados. Esta imagen -una de las más provocadoras de la película- acompañará al personaje durante el resto de su vida, condenando a las mujeres que lo rodean a ser "víctimas" de su desbocada imaginación.
Hablando de erotismo y muerte, la celebridad de
Ensayo de un crimen está fuertemente ligada a la mitología fúnebre que se desarrolló alrededor del suicidio de la actriz Miroslava Stern, ocurrido a pocos días de finalizado el rodaje. En una carta póstuma, la estrella solicitó que su cadáver fuera incinerado. Cuando la película fue estrenada, el público no dejó de notar la similitud entre la escena de la cremación del maniquí y el trágico final de esta bella actriz. Curiosamente, las coincidencias tan cercanas a la personalidad de Buñuel habían cobrado un giro inesperado y macabro que aún sigue cautivando a los admiradores de esta película.